ChatGPT llega configurado de fábrica con opciones que exponen más datos de los que muchos usuarios imaginan y con una personalidad que puede resultar recargada si no se acota. Antes de seguir usándolo a diario merece la pena revisar cinco ajustes concretos: entrenamiento del modelo, personalización del tono, memoria, enlaces compartidos y verificación en dos pasos de la cuenta.
Por defecto, OpenAI usa cada conversación como material para entrenar sus próximos modelos, salvo que decidamos lo contrario desde los ajustes. A eso se suma un tono que, según el modelo, todavía cuela emojis en listas y comparaciones, y una memoria que va acumulando datos personales de una charla a otra. Estos menús cambian con cierta frecuencia porque OpenAI actualiza la interfaz de forma constante, así que conviene revisarlos de vez en cuando.
Requisitos previos: qué cuenta y acceso necesitamos
Estos ajustes están disponibles tanto en la versión gratuita de ChatGPT como en las suscripciones de pago, y se gestionan igual desde el navegador web o desde la aplicación móvil. No hace falta ningún plan concreto: todos los controles que vamos a repasar viven dentro del menú de Configuración, al que se llega pulsando sobre nuestra foto de perfil, en la esquina de la pantalla.
Conviene tener a mano el correo o el teléfono asociado a la cuenta antes de tocar la verificación en dos pasos, porque el proceso pide confirmar nuestra identidad por esa vía. También es buena idea revisar qué dispositivos tienen la sesión abierta antes de cambiar los ajustes de seguridad, para evitar que alguien con acceso previo revierta lo que vayamos a configurar.
Antes de entrar en materia, esto es lo que vamos a repasar en los siguientes apartados:
- Desactivar el entrenamiento del modelo con nuestras conversaciones
- Personalizar el tono y reducir los emojis en las respuestas
- Comprobar qué recuerda ChatGPT de nosotros
- Vigilar los enlaces de conversaciones que hemos compartido
- Añadir un segundo factor de verificación a la cuenta
Desactivar el entrenamiento del modelo con nuestros chats
Por defecto, OpenAI usa todo lo que escribimos en ChatGPT, tanto con la cuenta gratuita como con las de pago, como material para entrenar sus próximos modelos. Ahí entran datos personales, profesionales o simplemente confidenciales que hayamos compartido sin pensarlo dos veces. Quien maneje información sensible en sus conversaciones tiene un motivo de peso para revisar este punto antes que ningún otro.
El cambio se hace desde Configuración, dentro de Controles de datos, donde aparece la opción para desactivar el historial de chat y el uso de nuestras conversaciones en el entrenamiento del modelo. Basta con apagarla para que los textos dejen de alimentar ese proceso, y el efecto se extiende también a las grabaciones de audio o vídeo que hayamos enviado al chatbot. A partir de ese momento, las conversaciones quedan dentro de nuestra cuenta y no salen hacia los servidores de desarrollo del modelo.
Personalizar el tono y reducir los emojis en las respuestas
Los modelos más recientes ya no abusan del emoji tanto como hace un año, pero siguen colándolo en listas y comparaciones si no les decimos lo contrario. ChatGPT no tiene deslizadores ni botones para fijar un nivel exacto de emojis o de calidez: la forma de moldear su personalidad es escribir esas preferencias en las Instrucciones Personalizadas, un cuadro de texto libre pensado precisamente para esto.
Se encuentra dentro de Configuración, en el apartado Personalizar ChatGPT, con un campo para describir cómo queremos que se comporte el asistente. Ahí podemos escribir directrices como «no uses emojis en tus respuestas» o «responde con un tono profesional y directo, sin exclamaciones», y ChatGPT las aplicará de forma automática a partir de la siguiente conversación. Cuanto más concretas sean, mejor las respeta: funciona mejor pedir «evita los emojis salvo que te los pida expresamente» que un simple «sé más serio».
Qué recuerda ChatGPT de nosotros y cómo revisarlo
ChatGPT guarda un resumen que va creciendo con cada conversación: nuestro nombre, dónde vivimos si lo hemos mencionado, gustos, preferencias y cualquier detalle que haya considerado relevante. Esa memoria se mantiene activa entre chats distintos, así que conviene comprobar de vez en cuando que lo que recuerda sigue siendo cierto.
El resumen se consulta desde Personalización, en la sección Memoria, pulsando el botón Gestionar junto a Memoria resumen. Desde ahí podemos hablar con el asistente para corregir un dato desactualizado o añadir información nueva, e incluso seleccionar un fragmento del resumen y pegarlo en el chat para pedirle que lo amplíe. Quien prefiera no acumular este historial puede desactivar la memoria por completo con un interruptor, aunque el chatbot seguirá recordando lo dicho dentro de un mismo hilo mientras dure esa conversación concreta.
Vigilar los enlaces de las conversaciones compartidas
Compartir un chat mediante un enlace público es cómodo, pero esas URL pueden acabar circulando por redes sociales o incluso apareciendo en resultados de búsqueda. Algo parecido ocurrió con conversaciones de Claude que empezaron a indexarse en Google, un episodio que generó preocupación porque bastaba una búsqueda para encontrar charlas que sus autores creían privadas.
Perder de vista qué hilos hemos distribuido con el tiempo es un riesgo real si contienen datos que preferiríamos mantener fuera de la vista de terceros. Dentro de Configuración, en Controles de datos, hay un apartado dedicado a las conversaciones compartidas desde el que se puede revisar qué enlaces siguen activos y revocar el acceso a los que ya no queramos mantener disponibles.
Añadir un segundo factor de verificación a la cuenta
La cuenta de ChatGPT acumula bastante información sobre nosotros, así que conviene protegerla con el mismo cuidado que aplicamos al correo electrónico o a la banca online. Una contraseña sola ya no es barrera suficiente frente al phishing y las filtraciones de credenciales que circulan constantemente.
La opción se activa pulsando sobre la foto de perfil, entrando en Configuración y accediendo al apartado Seguridad, donde aparece Autenticación de dos factores con un botón para habilitarla. Una vez activada, añade un paso extra de confirmación cada vez que iniciamos sesión desde un dispositivo nuevo, lo que reduce las posibilidades de que alguien entre en nuestra cuenta aunque haya conseguido la contraseña por otra vía.
Resolución de dudas y errores frecuentes
Es habitual encontrarse con que alguno de estos menús no está exactamente donde se describe aquí, porque OpenAI actualiza la interfaz de ChatGPT con cierta frecuencia y reordena las opciones dentro de Configuración de un mes a otro. Si no localizamos algún ajuste, merece la pena revisar tanto Personalización como Controles de datos antes de dar por hecho que ha desaparecido.
También puede pasar que, tras desactivar la memoria, ChatGPT siga haciendo referencia a algo que dijimos unos minutos antes dentro de la misma conversación: es normal, porque ese interruptor solo evita que los datos se guarden para futuras conversaciones, no que el chatbot use el contexto de la charla en la que estamos en ese momento. Conviene repetir este chequeo cada vez que la aplicación anuncie cambios relevantes en su política de datos, porque estos ajustes suelen mantener el valor predeterminado de fábrica hasta que los tocamos nosotros mismos.
