En el mercado tenemos al alcance de la mano multitud de distribuciones Linux centradas en determinados tipos de uso. Ahora os vamos a mostrar un sistema operativo basado en el popular Ubuntu y especialmente centrado para diseñadores y creativos de todo tipo, tanto noveles como profesionales.
Y es que dependiendo del tipo de uso que vayamos a hacer de nuestro ordenador, podemos instalar un sistema operativo de este tipo u otro. En este caso nos vamos a centrar en Ubuntu Studio, una distribución de la misma Canonical especialmente diseñada para creativos y diseñadores.
Ventajas de Ubuntu Studio para los creativos
La principal razón de todo ello es que de manera predeterminada nos vamos a encontrar con una gran variedad de software libre y de código abierto para trabajar con audio, vídeo, gráficos o fotografía. Además, hablamos de un sistema operativo totalmente gratuito válido tanto para usuarios noveles en Linux como para los más profesionales. Incluso sus desarrolladores se centran en facilitar las cosas, en la medida de lo posible, a todos aquellos que provengan de Microsoft Windows.
Una de las principales ventajas que nos ofrece esta distro especialmente indicada para los diseñadores y creativos es la necesidad de disponer de un kernel de Linux de baja latencia. Esto garantiza una latencia mínima a la hora de trabajar con componentes musicales de manera profesional, por ejemplo. Todo ello se hace extensible en el uso de la línea de tiempo de un editor de vídeo, y precisamente Ubuntu Studio utiliza este kernel por defecto, lo que es una enorme ventaja para este tipo de usuarios en concreto.
También, uno de los aspectos más diferenciales de Ubuntu Studio frente a otras distribuciones es su optimización para baja latencia. Esto se consigue gracias a:
- Kernel de baja latencia: permite que el sistema responda en tiempo real a procesos de audio y vídeo.
- Integración con JACK Audio Connection Kit para minimizar retrasos.
- Configuración preajustada para producción multimedia.
Al mismo tiempo, esta distro nos permite configurar los controladores gráficos en Linux de las gráficas de NVIDIA de un modo mucho más sencillo de lo habitual. Y es que Ubuntu Studio los descarga y gestiona automáticamente, algo que también hace con los códecs multimedia que vamos a necesitar. Basta con que marquemos la opción de Instalar software de terceros para formatos gráficos y multimedia durante la instalación del sistema operativo. Esto quiere decir que esta distribución se convierte en perfecta para los profesionales del sector del audio y el vídeo que desean trabajar en Linux.
¿Qué aporta el kernel de baja latencia en la práctica?
Cuando trabajamos con Ubuntu Studio, el kernel de baja latencia es uno de esos elementos que no se ven, pero que se sienten desde el primer minuto. Su función es sencilla de explicar: reduce al mínimo el tiempo que el sistema tarda en responder a las tareas más sensibles, especialmente las relacionadas con audio y vídeo. Y esa diferencia, en el día a día, se traduce en una experiencia mucho más fluida y profesional.
En grabación de audio, por ejemplo, notamos enseguida que la respuesta es inmediata. Al tocar un instrumento MIDI o monitorizar una pista de voz, desaparece ese pequeño retraso que en un kernel estándar puede arruinar una sesión. Podemos trabajar con búferes más pequeños sin que la CPU se venga abajo, y eso nos permite grabar y mezclar con una precisión que normalmente exigiría configuraciones manuales mucho más complejas.
También lo apreciamos cuando abrimos proyectos cargados de plugins, efectos o sintetizadores. En un sistema convencional, es habitual que aparezcan picos de uso, pequeños cortes o incluso fallos de sincronización. Con el kernel de baja latencia, esas interrupciones se reducen drásticamente porque el sistema prioriza las tareas críticas de audio. La sesión se mantiene estable incluso cuando el proyecto empieza a crecer y a exigir más recursos.
En edición de vídeo ocurre algo parecido. No es que el renderizado sea más rápido, pero sí notamos que el sistema sigue siendo usable mientras exportamos un proyecto o aplicamos efectos pesados. La línea de tiempo se reproduce con menos tirones, y podemos seguir trabajando en paralelo sin que el escritorio se vuelva torpe o responda con retraso. Para quienes editamos con Kdenlive o Blender, esta diferencia es clave.
Otro punto donde se nota es en la sincronización con dispositivos externos. Controladores MIDI, interfaces USB, pads o teclados responden con mayor precisión, sin jitter ni variaciones en el tiempo de respuesta. La comunicación entre hardware y software es más estable, y eso se agradece especialmente cuando grabamos varias pistas simultáneas o trabajamos con instrumentos virtuales.
En general, lo que conseguimos es un sistema más reactivo cuando lo ponemos bajo presión. Aunque el kernel de baja latencia consume un poco más de CPU en reposo, compensa con creces cuando empezamos a exigirle. El escritorio sigue siendo fluido, las aplicaciones responden mejor y la sensación global es la de un entorno pensado para crear sin interrupciones.
Software que incluye este Linux por defecto
Al mismo tiempo, merece la pena destacar que instalar Ubuntu Studio en nuestro PC es sumamente sencillo, incluso si no tenemos experiencia previa en estos procesos. La principal razón de ello es que incluye un instalador gráfico muy intuitivo y sencillo de configurar desde el principio. Es más, también tenemos la posibilidad de probar Ubuntu Studio sin instalarlo desde su versión Live o en una máquina virtual. Debemos saber que el entorno de escritorio es KDE Plasma, lo que no permite personalizar su apariencia al máximo.
Como era de esperar, aquí nos encontramos con una buena cantidad de aplicaciones creativas gratuitas y de código abierto. Entre otras, dentro del ámbito del audio podemos destacar:
- Ardour: potente DAW profesional para grabación, edición y mezcla multipista. Ideal para estudios caseros y producción avanzada.
- Audacity: editor de audio sencillo pero muy versátil, perfecto para tareas rápidas o principiantes.
- JACK Audio Connection Kit: sistema clave que permite enrutar audio entre aplicaciones con latencia ultrabaja.
- Hydrogen: caja de ritmos avanzada para crear bases musicales.
En el vídeo, las más relevantes son:
- Kdenlive: editor de vídeo no lineal muy completo, con soporte para múltiples pistas, efectos y transiciones.
- OBS Studio: herramienta imprescindible para grabación de pantalla y streaming en directo.
- Blender: aunque es conocido por el 3D, también incluye un editor de vídeo potente.
Pero, por supuesto, no podemos olvidarnos de la edición fotográfica, donde destaca:
- GIMP: alternativa a Photoshop para edición de imágenes rasterizadas.
- Inkscape: herramienta de diseño vectorial similar a Illustrator.
- Krita: ideal para ilustración digital, cómic y concept art.
También merece la pena hacer una mención especial a la aplicación llamada PikoPixel, a lo que le podemos sumar la disponibilidad de Darktable o DigiKam para importar y organizar bibliotecas multimedia. Por otro lado, para la edición de vídeo dispondremos de Kden Live. Para probar este Linux de primera mano no tenemos más que descargar su imagen ISO desde su web oficial, a través de este enlace.
