Starling, un entorno de escritorio para Linux escrito en Swift, ha lanzado recientemente la versión 0.5. La gran novedad es el llamado modo de ciudad 3D, que coloca cada aplicación abierta dentro de un edificio iluminado en una ciudad portuaria tridimensional, con barcos moviéndose en el agua y una torre de reloj visible a lo lejos.
Lo interesante es que no hablamos de una maqueta ni de un efecto cosmético. Chrome, VS Code, Slack, IntelliJ IDEA, GIMP y Blender se ejecutan como clientes Wayland reales dentro de la escena: renderizan su propio contenido y responden a la entrada del usuario igual que en cualquier escritorio convencional, mientras a su alrededor circula tráfico animado y se mueven las nubes. Alt-Tab sigue funcionando para cambiar entre ventanas, y si hacemos doble clic sobre la barra de título, la cámara se acerca hasta esa aplicación concreta. Las ventanas emergentes, por su parte, siguen a su ventana padre allá donde esta se desplace por la ciudad, algo que podéis comprobar de primera mano desde este enlace de GitHub.
Un compositor Wayland en Swift y sin máquina virtual
La base técnica del proyecto llama la atención por lo poco habitual que resulta en el ecosistema Linux. El shell, el gestor de ventanas, las aplicaciones y el propio marco de interfaz están escritos íntegramente en Swift, e incluyen un puerto completo del framework Dart de Flutter reescrito desde cero para funcionar sin la máquina virtual de Dart. Todo ello se apoya en un compositor Wayland personalizado de unas 5.700 líneas de código en C, que es quien coloca a los clientes reales directamente dentro de la escena tridimensional.
Detrás de todo esto hay un único desarrollador, cuyo nombre no se ha hecho público, que ha construido este sistema en apenas unos meses recurriendo primero a Claude Code y después a Fable 5.1. El resultado no ha sido que la complejidad de mantener un compositor, un framework de aplicaciones y un pipeline de renderizado espacial se reduzca, sino que esa misma complejidad se ha vuelto manejable para una sola persona. Es un patrón que empieza a repetirse entre programadores de sistemas que trabajan en solitario y que hasta hace poco necesitaban equipos enteros para sostener arquitecturas de este calibre.
Acceso desde Windows vía WSL2
La versión 0.5 amplía además el público potencial a los usuarios de Windows. La sesión se ejecuta dentro de Ubuntu bajo WSL2, y desde Windows nos conectamos mediante un cliente RDP a través de un puerto local. Mientras la conexión permanece abierta, la ciudad sigue animándose con normalidad, lo que permite probar el entorno sin necesidad de una instalación nativa de Linux.
Dicho esto, el propio proyecto es honesto sobre en qué punto se encuentra. Su documentación lo describe como desarrollo temprano, con interfaces que pueden cambiar sin previo aviso. En una máquina virtual de pruebas, el primer fotograma tardó 15,3 segundos en renderizarse. Con aceleración por hardware se superan 34 de 40 comprobaciones de validación, mientras que en renderizado por software esa cifra baja a 28 de 40. Para el trabajo del día a día, KDE y GNOME siguen siendo la opción práctica: el modo de ciudad 3D es, de momento, una demostración de lo que es posible construir, no un sustituto de las herramientas de las que dependen millones de usuarios de Linux.
Precisamente esa distancia entre lo demostrado y lo utilizable es parte de lo que hace notable el proyecto: un solo desarrollador ha ensamblado en pocos meses un compositor Wayland, un framework de aplicaciones en Swift y un pipeline de renderizado espacial, tres piezas que normalmente exigen años de trabajo de equipos de ingeniería dedicados.
El lanzamiento v0.5.0 está ya disponible en GitHub, dirigido a Ubuntu 26.04 LTS en arquitectura amd64. El entorno funciona sobre hardware de AMD, Intel y Nvidia, aunque el desarrollador no ha anunciado ningún calendario para una versión estable.
