WOA Deployer te permite instalar Windows 10 en un Raspberry Pi

No podemos negar que el Raspberry Pi es el micro-ordenador que mayor éxito ha conseguido. Ya seamos usuarios aficionados como profesionales, este dispositivo nos permite tener un ordenador totalmente funcional para llevar a cabo todo tipo de proyectos, desde experimentación hasta montar un servidor personal en nuestra casa. Normalmente, este micro-ordenador se mueve mediante distros Linux, distribuciones diseñadas para cumplir tareas específicas. Sin embargo, existen proyectos diseñados para convertir el Raspberry Pi en un ordenador totalmente funcional, pudiendo, entre otras cosas, instalarle Windows 10.

Microsoft da, en parte, soporte para el Raspberry Pi. Entre las distros más populares podemos encontrar Windows 10 IoT, una versión del sistema operativo enfocada especialmente al Internet de las Cosas. Si somos desarrolladores puede que este sistema tenga algo de utilidad, pero a nivel doméstico y aficionado, sus funciones dejan mucho que desear.

Características de Windows 10 ARM en el Raspberry Pi

Gracias a la comunidad se ha conseguido hacer que muchas características y funciones se puedan utilizar en el Raspberry Pi. Algunas de las más importantes son:

  • Soporte para UEFI.
  • Desarrollo, implementación y depuración de los drivers específicos para Raspberry Pi.
  • Funcionamiento del HDMI, de los puertos USB y del lector de tarjetas SD/MMC.
  • Tarjeta SD bootable sin gestores de arranque adicionales.
  • Drivers BSP de Windows.
  • Funcionamiento de los drivers ACPI.

No es posible instalar oficialmente Windows 10 en el Raspberry Pi, a pesar de que el sistema operativo de Microsoft ha sido diseñado para funcionar también en ordenadores ARM. Sin embargo, gracias a WOA Deployer, es posible preparar una micro-SD para poder usar Windows 10 en un Raspberry Pi.

Limitaciones

Debemos tener en cuenta que, dado que el soporte de este sistema operativo para el RPi no es oficial, vamos a tener una serie de limitaciones que pueden influir en la experiencia de uso de este sistema operativo.

Por ejemplo, lo primero que tendremos en cuenta es que esto solo funciona en los modelos Pi 3 y Pi 4. Nada más. No podemos instalarlo en ninguna otra versión del micro-ordenador.

También es cierto que vamos a encontrarnos con importantes problemas de rendimiento. Aunque Windows 10 funciona un 50% mejor en el Raspberry Pi 4 que en el Pi 3, el sistema operativo solo puede usar 1 GB de memoria RAM de los 4 GB disponibles. Esto lastra considerablemente el rendimiento general del sistema operativo de Microsoft.

Algunas funciones y características (como el sonido, la salida de vídeo e incluso el GPIO) pueden no funcionar correctamente sobre Windows 10 debido a la falta de implementación. También debemos tener en cuenta que el sistema operativo puede ser inestable y generar pantallazos azules. Además, es necesario tener algunos conocimientos técnicos para poder poner en marcha este sistema operativo en el Raspberry Pi.

Los desarrolladores de WOA Deployer están trabajando en mejorar cada vez más el funcionamiento de Windows 10 en el Raspberry Pi, aunque aún tendrá que pasar tiempo para que sea algo totalmente funcional.

Si no queremos esperar, a continuación, os explicamos cómo probarlo.

Usar Windows 10 o Linux

El Raspberry Pi ha sido diseñado pensando, desde el principio, en Linux. Su distribución principal es Raspberry Pi OS, también conocida como Raspbian (el nombre antiguo). Esta distro se basa en Debian, y está pensada para aprovechar al máximo todas las características del RPi. El Kernel Linux tiene controladores oficiales para funcionar en este micro-ordenador. Por ello, la mayoría de las distros que hay tienen versiones para ARM, y muchas, concretamente, para este PC.

Windows puede resultar interesante si pensamos montar un ordenador personal y necesitamos depender de software privativo que solo existe para este sistema. Sin embargo, las limitaciones que nos encontramos, al no tener soporte oficial, con muy grandes. Tendremos problemas de rendimiento y de compatibilidad. Windows 10 para ARM aún no está depurado del todo.

A pesar de ello, si quieres instalar Windows en el Raspberry Pi, así es como debes hacerlo. Si te arrepientes, siempre puedes borrarlo y cambiar el sistema simplemente cambiando la SD.

Cómo instalar Windows 10 en una SD

Para poder instalar el sistema operativo de Microsoft en el Raspberry Pi necesitamos una serie de requisitos:

  • Tener un Raspberry Pi 3 o 4 (no vale otra versión).
  • Una Micro-SD de, por lo menos, 16 GB.
  • Descargar una imagen WIM de Windows 10 para ARM. Podemos hacerlo fácilmente siguiendo los pasos del siguiente enlace. Recomendamos elegir una imagen de Windows estable, nada de builds Insider.
  • Descargar WOA Deployer, que podemos hacerlo en su repositorio de GitHub. WOA Deployer podemos encontrarlo en dos versiones diferentes. La versión CLI, para usarlo en modo terminal, con comandos, y la versión GUI, con interfaz gráfica más sencilla de usar.

Cuando ya tengamos todo lo anterior, podemos empezar con el proceso. Nosotros vamos a usar la versión GUI de WOA Deployer. Al ejecutar el programa podremos ver una ventana similar a la siguiente. En ella tendremos que elegir el dispositivo para el cual queremos preparar la micro-SD con Windows 10.

WOA Deployer

Una vez hecho, haremos clic sobre el botón «Deploy» y el programa empezará a desempeñar su labor. A continuación, nos aparecerá una nueva ventana en la que debemos seleccionar la imagen WIM de Windows 10 para ARM (que habremos descargado y generado antes), y la tarjeta de memoria donde queremos instalar Windows 10, que deberá estar conectada al ordenador.

Requisitos WOA Deployer

Debemos tener en cuenta que la tarjeta de memoria se borrará por completo para instalar Windows 10 en ella. Por lo tanto, debemos estar seguros de que no guardamos información importante, y de seleccionar la unidad correcta y no equivocarnos.

Una vez seleccionado esto, haremos clic sobre «Ok» y comenzará la creación de la tarjeta de memoria. Este proceso tardará bastante tiempo, por lo que debemos esperar con calma a que acabe.

Cuando llegue al final, ya podemos desconectar la tarjeta de memoria de nuestro ordenador, meterla en el Raspberry Pi y arrancarlo. El micro-ordenador ejecutará Windows 10 de forma casi igual a un PC.

Cómo borrar Windows del Raspberry Pi

Poder instalar el sistema operativo de Microsoft en el Raspberry Pi es, sin duda, una gran ventaja para convertir el micro-ordenador en un ordenador totalmente funcional. Sin embargo, sus limitaciones pueden hacer que no nos merezca la pena dedicar este dispositivo a ejecutar Windows, cuando tenemos distros Linux mucho más optimizadas y mejores.

Si nos cansamos de usar esta versión capada de Windows 10 tenemos varias opciones. La primera de ellas es simplemente cambiar la tarjeta de memoria por otra. Como los sistemas operativos funcionan así en el Raspberry Pi, no tendremos hacer más que cambiar la micro-SD por otra para cargar otro sistema operativo. Y podemos guardar la tarjeta de Windows para usarla en otro momento, si nos arrepentimos.

Y, si no vamos a volver a usar Windows 10 en ARM, entonces simplemente podemos formatear la tarjeta de memoria. Borraremos todos los datos de ella de manera que quede limpia. A continuación, podemos instalar cualquier otro sistema (como Raspbian, o RetroPie) para volver a darle un nuevo uso al RasPi.

¿Merece la pena?

La verdad es que, aunque es posible, en verdad no merece la pena. Desde el momento en el que intentamos llevar a cabo esta práctica nos encontramos con más problemas que ventajas. Sin ir más lejos, tendremos problemas desde el momento en el que vayamos a crear la tarjeta SD de arranque, un proceso innecesariamente complicado que debemos realizar.

El rendimiento de Windows en el Raspberry Pi también deja mucho que desear. Estamos hablando de un sistema operativo pensado para PCs que se ejecuta en un dispositivo de 40 dólares. Aunque no nos quejamos de la potencia de este micro-ordenador, las limitaciones son más que claras, tanto en procesamiento por parte de la CPU como en la velocidad de la RAM. A la larga, el sistema será pesado y tosco, sobre todo porque no está optimizado. Nada que ver con cualquier sistema Linux.

Tampoco debemos olvidarnos de que muchos de los programas que vayamos a utilizar no funcionan. La mayoría del software de Windows está preparado para sistemas x86 y x86_64, en función de si son para 32 bits o para 64 bits. Estos programas no se podrán ejecutar en un Windows para ARM. Los que sí podremos usar son los de la Microsoft Store.

Con la llegada de Windows 11 esto puede cambiar. El nuevo sistema operativo de Microsoft estará mejor diseñado para ejecutarse en plataformas ARM de 64 bits. Incluso puede que veamos alguna imagen oficial. Pero, por ahora, no merece la pena instalar el sistema de Microsoft en este micro-pc.

¿Y no puedo instalar un Windows completo?

La versión de Windows que solemos usar a diario en nuestro PC es un sistema pensado para procesadores x86 y x86_64. Lo que solemos conocer como 32 y 64 bits respectivamente. Sin embargo, el Raspberry Pi, aunque usa un procesador de 64 bits, cuenta con una arquitectura diferente llamada ARM. Y esta cambia por completo la forma en la que funcionan los sistemas operativos.

Técnicamente es imposible instalar un operativo diseñado para una arquitectura de procesador en otro dispositivo con arquitectura diferente. Ni siquiera llegará a arrancar. Por ello, no es posible tener en el Raspberry el mismo Windows que podemos tener en el PC de casa.

Es cierto que existe una versión de Windows para ARM, la que se utiliza en las tablets. Pero esta está muy limitada en cuanto al hardware en el que puede funcionar, y no se puede instalar más allá. Y hay que tener en cuenta que los programas para Win32 no funcionan en ARM. Por lo tanto, no podremos jugar en el RPi, ni usar programas que, seguro, a diario utilizamos.

Como ya hemos explicado, Windows 11 va a cambiar un poco las reglas del juego. El nuevo sistema operativo de Microsoft quiere ir un poco más allá, y contará con una versión especial para dispositivos ARM. Eso sí, todavía no está disponible, ni se sabe si se podrá usar libremente, o tendrá limitaciones de hardware como ocurre con la actual.

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