LibreOffice mantiene dos formas de organizar sus herramientas: el menú clásico basado en texto y desplegables, y un sistema de pestañas que agrupa iconos por contextos de trabajo. La suite de código abierto conserva ambas opciones activas a la vez, sin adoptar el diseño de cinta (Ribbon) que Microsoft impuso en Office desde 2007, y deja al usuario decidir cómo interactúa con sus documentos.
La Ribbon sustituyó las barras de menús y herramientas clásicas por pestañas con iconos de gran tamaño agrupados por funciones, un cambio que Microsoft introdujo con Office 2007 y que mantiene como interfaz predeterminada en las versiones actuales de Word, Excel y PowerPoint. LibreOffice conserva el menú de texto tradicional como opción principal y suma un sistema de pestañas propio que podéis activar o desactivar según vuestras preferencias.
Dos interfaces en un mismo programa: menú clásico y pestañas
El menú clásico organiza los comandos en categorías de texto (Archivo, Editar, Ver, Insertar, Formato…) con desplegables jerárquicos, un modelo heredado de las primeras versiones del proyecto y que buena parte de los usuarios lleva años memorizando. Quienes prefieren este esquema destacan que permite localizar cualquier función mediante atajos de teclado sin necesidad de recorrer paneles visuales, algo especialmente útil en tareas repetitivas de edición de texto, hojas de cálculo o presentaciones.
El modo de pestañas, por su parte, agrupa las herramientas en un panel superior con una apariencia cercana a la Ribbon, aunque con una densidad de iconos y texto distinta. LibreOffice no ha sustituido el menú clásico por este sistema, sino que lo ofrece como alternativa opcional, de forma que cada usuario decide qué combinación de barras y pestañas se ajusta mejor a su flujo de trabajo diario, ya sea en Writer, Calc o Impress.
Cómo cambiar entre el menú clásico y la interfaz de pestañas
Para alternar entre ambos modelos hay que abrir el menú Ver, seleccionar Interfaz de usuario y elegir entre las opciones disponibles: barra de menú estándar, pestañas, pestañas compactas, barra agrupada o barra de herramientas única contextual. El cambio se aplica de inmediato en la ventana activa y no exige reiniciar el programa.
Esta flexibilidad permite combinar ambos enfoques según el documento: podéis mantener el menú clásico para las tareas que dominéis por atajos de teclado y activar la vista de pestañas cuando necesitéis localizar una función menos habitual mediante iconos visuales. La configuración elegida se guarda en el perfil de usuario, de modo que no hace falta repetir el ajuste cada vez que abrís la aplicación, y se mantiene aunque actualicéis LibreOffice a una versión posterior. Todas las combinaciones conviven con la barra lateral y los paneles acoplables, sin limitar el acceso a ninguna función del programa.
Qué diferencia a este modelo de la Ribbon de Microsoft Office
La diferencia principal está en la posibilidad de elegir. Microsoft Office utiliza la Ribbon como interfaz predeterminada y única en sus versiones de escritorio más recientes, sin una alternativa de menú clásico integrada de fábrica para quienes prefieren un esquema de texto. LibreOffice, en cambio, deja ambas opciones disponibles de forma simultánea y permite alternar entre ellas sin perder la configuración ni la personalización previa de barras de herramientas ni de atajos de teclado.
Para quienes llegan desde Office, esta coexistencia podría reducir la curva de adaptación: si estáis acostumbrados a localizar funciones por iconos agrupados, la vista de pestañas resulta más familiar; si preferís los atajos de teclado y los menús de texto, el modelo clásico sigue disponible sin cambios. La elección depende del hábito de cada usuario, no de una configuración fija impuesta por el programa, y puede modificarse tantas veces como haga falta.
