Ubuntu 26.04 es el próximo lanzamiento de soporte largo plazo de Canonical, previsto inicialmente para abril del próximo año. Pero llegará sin dos de sus modelos más consolidados: Ubuntu MATE y Ubuntu Unity. Ninguno de los dos solicitaron la recalificación de LTS frente a la junta técnica de Ubuntu, por lo que estas ediciones no contarán con los 5 años de soporte característico de estas versiones.
Esta noticia es especialmente sorprendente en el caso de Ubuntu MATE, la cual ha contado con versiones LTS de forma permanente cada 2 años desde su oficialidad en el año 2015. Unity, por su parte, ya había mostrado signos de debilidad este mismo año cuando no consiguió lanzar siquiera una versión estable de Ubuntu 25.10.
Aun así, la ausencia de estatus LTS no quiere decir que estas distribuciones vayan a desaparecer. Pero sí supone un punto de inflexión en cuanto a la viabilidad y la salud de sus proyectos. Los recursos de que disponen, ahora más limitados aún, y la escasez de contribuidores, han hecho que ambas se bajen del barco en esta decisión tan importante.
La caída de Ubuntu MATE y Unity
Ubuntu MATE siempre ha sido una de las ediciones de Ubuntu sinónimo de continuidad y soporte. Su nombre provenía de su distro Ubuntu junto a su sistema de escritorio MTE, evolución del clásico GNOME 2, que los usuarios preferían por su estabilidad y familiaridad.
Pero durante estos últimos años, el proyecto ha adolecido «in crescendo» de faltas de actualizaciones importantes. De hecho, el escritorio MATE que acompaña a Ubuntu sigue estancado aún en su versión 1.26, lanzada en el año 2021, mientras que otras distros como Debian ya ha obtenido MATE 1.28 para sus repositorios y Ubuntu 26.04.
El problema en sí mismo no es tanto técnico, sino más bien de falta de recursos humanos. Martin Wimpress, el principal desarrollador y optimizador de Ubuntu MATE, ha empleado sus esfuerzos en otros proyectos como Noughty Linux. Una «reorientación» que ha dejado a MATE sin su cerebro principal para mantener el ritmo de optimizaciones necesario. Por lo que no ha presentado su recalificación como LTS ante la junta técnica de Ubuntu.
Ubuntu Unity es un caso todavía más problemático. Esta edición de Ubuntu se convirtió en edición oficial hace tan solo 3 años, y ya cuenta con problemas importantes de viabilidad. Su principal cabeza visible, Rudra Saraswat, es «tan solo» un estudiante de enseñanza superior centrado más en sus obligaciones estudiantiles que en el mantenimiento de esta edición completa. Pero la caída de esta edición se produjo hace poco más de dos meses, cuando ni siquiera pudo lanzar una versión estable de Ubuntu 25.10. Tan solo desapareció del calendario sin explicaciones.
Aun así, todavía hay expertos que quieren hacerse con el liderazgo de Unity, aunque no hay información oficial al respecto todavía.
Las consecuencias para los usuarios
El hecho de no obtener un estatus LTS no es equivalente a una sentencia de muerte. De hecho, Ubuntu MATE y Ubuntu Unity podrán seguir lanzando versiones, pero sin las garantías de soporte a largo plazo.
Los usuarios que cuentan con estas ediciones seguirán recibiendo parches y actualizaciones a través de los repositorios mientras se mantenga el ciclo de vida de Ubuntu 26.04, pero a lo que deberán renunciar es a las revisiones de mantenimiento y cambios en nuevas imágenes ISO.
Es decir, que es una diferencia práctica e importante. Sin estatus LTS se pierde visibilidad, credibilidad y seguridad oficial en caso de sufrir un problema severo. Por lo que se prevé que muchos usuarios se encaminen a otras distros de Ubuntu como Xubuntu, Lubuntu y Kubuntu. Distros que sí se han confirmado como LTS en la versión 26.04, y que mantendrán su soporte oficial perfectamente optimizado.
