Canonical ha activado las actualizaciones desde Ubuntu 24.04 LTS hacia Ubuntu 26.04 LTS. A partir de ahora, quienes usan la versión de soporte extendido lanzada en 2024 pueden dar el salto a la última LTS directamente desde el escritorio, sin recurrir a comandos ni a soluciones alternativas para completar la migración del sistema.
Ubuntu 26.04 LTS se publicó el 23 de abril de 2026, y la actualización directa desde la versión intermedia 25.10 quedó habilitada pocas semanas después de que las imágenes ISO estuvieran disponibles. La ruta entre las dos versiones de soporte a largo plazo, sin embargo, ha tardado más en abrirse: Canonical solo activa esa vía una vez publicado el primer punto de la nueva serie, y Ubuntu 26.04.1 LTS llegó en agosto, varios meses después del lanzamiento inicial.
GNOME abandona X11 como escritorio por defecto
La sesión clásica de GNOME sobre X11/Xorg desaparece de la pantalla de inicio en esta versión. Wayland, el protocolo gráfico que ha ido sustituyendo a X11 en los principales escritorios Linux, se convierte así en la única opción para ejecutar GNOME en Ubuntu 26.04 LTS. Si actualizáis desde la 24.04, el sistema conserva Xorg instalado en el equipo, pero ya no ofrece la opción de elegir esa sesión al arrancar: GNOME pasa a ejecutarse únicamente bajo Wayland, sin alternativa dentro del propio escritorio.
Esta desaparición no implica que las aplicaciones antiguas dejen de funcionar: la capa de compatibilidad XWayland permite ejecutarlas sin cambios visibles para el usuario, ya que sigue preinstalada en el sistema. La medida afecta únicamente a la sesión de GNOME: otros escritorios instalables en Ubuntu, como Xfce, LxQt, Cinnamon o MATE, mantienen soporte completo para X11, de modo que quienes dependan de esa tecnología no quedan sin opciones dentro del ecosistema. Quienes utilicen aplicaciones antiguas basadas en X11 no necesitan hacer ningún ajuste adicional para seguir usándolas tras la actualización.
Por qué Canonical ha tardado meses en habilitar esto
El salto entre dos versiones LTS no se habilita nunca justo tras el lanzamiento de la nueva serie. Canonical espera a que salga el primer punto de esa serie, y ese hito llegó con Ubuntu 26.04.1 LTS en agosto. El proceso responde al calendario habitual de estabilización de la compañía: localizar posibles errores, corregirlos, empaquetar los cambios y volver a probar el proceso de actualización de principio a fin antes de abrirlo a todo el mundo.
Las versiones LTS concentran a la mayoría de usuarios de Ubuntu, y en este caso concreto el salto implica digerir dos años completos de cambios acumulados desde 2024. Cada equipo llega además con su propia configuración: paquetes de terceros, aplicaciones instaladas al margen del repositorio oficial o ajustes personalizados en el sistema, entre otros posibles añadidos. Cuantos más escenarios distintos hay que cubrir en las pruebas, más tiempo exige garantizar que la actualización no rompa nada al llegar al usuario final.
Cómo lanzar la actualización y cuándo conviene esperar
El aviso de actualización aparece de forma nativa en el escritorio, con las opciones habituales de instalar ya, ignorarlo o posponerlo para más tarde. Quien no quiera esperar a que se muestre esa notificación puede adelantarse abriendo una terminal y ejecutando sudo do-release-upgrade, el comando que arranca directamente el asistente de migración hacia la nueva LTS, tal y como recomienda Canonical para quienes prefieren gestionar el proceso desde la línea de comandos.
No hay ninguna prisa real por dar el salto. Ubuntu 24.04 LTS sigue recibiendo actualizaciones estándar hasta 2029, y quienes activen Ubuntu Pro pueden sumar cinco años más de parches de seguridad de alto impacto sobre esa misma versión. Ese margen permite planificar la migración con calma, sobre todo si el equipo funciona bien tal como está y ninguna función nueva de la 26.04 resulta imprescindible por ahora. Como en cualquier salto de versión mayor, conviene guardar una copia de seguridad de los datos importantes antes de lanzar el proceso.
