Muchos de nosotros seguimos atados a Windows por una única razón: la suite ofimática. Por eso, que David Heinemeier Hansson, cofundador de 37signals y creador de la distribución Linux Omakub, haya pedido públicamente a Satya Nadella un Office nativo para Linux es un movimiento que nos interesa a quienes usamos software libre pero no podemos renunciar a Word o Excel.
Hansson lanzó su petición en X con un mensaje directo: «What do we need to do to make this happen @satyanadella?», preguntó, después de calificar a Word y Excel como los mejores de su categoría. La suite ya funciona gratis desde cualquier navegador en Linux, pero el propio DHH cifra en un diez por ciento la fidelidad que la versión web todavía no alcanza frente al cliente de escritorio, sobre todo para quienes exprimen las herramientas más avanzadas.
La versión web de Office está muy limitada
Si echamos un vistazo a la documentación de Microsoft, vemos que la propia compañía admite que la versión web de Office tiene menos funciones que la de escritorio. En Word faltan subtítulos, citas y opciones de colaboración avanzada. El caso más claro está en Excel: Power Pivot, el motor de modelado de datos que soporta el lenguaje DAX y relaciones complejas, no existe en absoluto en Mac, según confirma el propio soporte de Microsoft, y Power Query solo aparece de forma muy limitada fuera de Windows.
El argumento clásico contra un Office nativo para Linux siempre fue el riesgo de canibalizar las ventas de Windows. Hansson responde que Microsoft ya no depende de ese negocio, y los últimos resultados financieros de la compañía le dan cierta razón: los ingresos de Windows OEM y dispositivos cayeron un 7% interanual, mientras que Microsoft 365 Commercial creció un 14%, Azure un 43% y el conjunto de Microsoft Cloud alcanzó los 59.300 millones de dólares, un 27% más que un año antes.
Windows sigue teniendo 1.600 millones de usuarios activos al mes, una base nada desdeñable. Pero el peso de esas licencias en la facturación total de Microsoft se ha reducido a poco más del 5%. Además, buena parte de las ventas de Windows no depende de que alguien lo compre por Office, sino de acuerdos OEM y contratos empresariales que incluyen gestión de dispositivos. Un usuario de Linux, de hecho, ya puede pagar por Microsoft 365, Teams, Azure o Defender sin tocar Windows en ningún momento, algo que la propia Microsoft parece haber asumido: la compañía ya soporta oficialmente Edge en Linux y su página de recursos para este sistema promueve también VS Code, PowerShell y Defender.
Ubuntu crece más dentro de Windows que fuera de él
Los informes que situaban a Linux con un 10% de cuota en el escritorio resultaron ser inexactos, y el crecimiento real del sistema como instalación nativa sigue siendo modesto. Lo que sí ha crecido con fuerza es Ubuntu ejecutado a través del Subsistema de Windows para Linux (WSL), hasta el punto de superar en el ritmo de adopción a las instalaciones nativas de la distribución. Ese dato explica en parte por qué Hansson insiste tanto en Office: si cada vez más desarrolladores usan Linux desde dentro de Windows, la falta de un Office nativo deja de ser un detalle menor y se convierte en la última barrera real para dar el salto completo.
Omakub, el proyecto que mantiene Hansson, no pretende convertir a usuarios de Windows en usuarios de Linux: busca hacer más accesible el escritorio Linux para desarrolladores que, como demuestra el propio auge de WSL, ya tienen motivos de sobra para acercarse a él. Microsoft, de momento, no ha anunciado ningún plan para llevar Office nativo a ese sistema, así que la pregunta queda abierta: si Redmond decidiera dar ese paso, ¿os plantearíais dejar Windows del todo, o seguiríais usando la combinación actual de WSL y la versión web de Office?
