Los editores de vídeo gratuitos suelen tener trampa: casi siempre aparece una marca de agua en el momento menos esperado, o las funciones básicas quedan bloqueadas tras un muro de pago, algo que CapCut ha ido imponiendo en los últimos meses. OpenCut se presenta como la alternativa de código abierto que corre entera en el navegador, sin subir vuestros clips a ningún servidor y sin cobrar por exportar sin marca de agua.
El propio proyecto lo deja claro en su página de GitHub, donde se presenta directamente como la alternativa open source a CapCut, en una pulla clara a la política de pago que ha ido cerrando funciones que antes eran gratuitas. Acumula ya más de 80.000 estrellas en GitHub, una cifra alta para un proyecto en fase beta, y funciona íntegramente desde el navegador, sin instalar nada.
Cómo renderiza OpenCut con WebCodecs
OpenCut exporta el vídeo mediante WebCodecs, el sistema de codificación que llevan integrado los navegadores modernos. Desde la actualización de abril, el antiguo renderizador basado en WebGL se sustituyó por un compositor escrito en Rust y compilado a WebAssembly, de modo que el procesado corre como código compilado y aprovecha directamente la GPU del equipo. Ese cambio de motor sostiene la sensación de fluidez al reproducir y exportar clips pesados.
Esta arquitectura cambia el planteamiento habitual de los editores web, que suelen depender de servidores en la nube para procesar cada clip que subís. Aquí ocurre justo lo contrario: OpenCut nunca sube vídeo ni audio a ningún servidor y ni siquiera exige crear una cuenta para empezar a editar. Los subtítulos automáticos también se generan en el propio dispositivo, así que la promesa de privacidad depende de cómo está construido el programa por dentro y no de una política añadida después.
Línea de tiempo con precisión de fotograma
La edición empieza arrastrando archivos al lienzo o pegándolos desde el portapapeles, y los proyectos se guardan en el navegador mientras trabajáis. La línea de tiempo organiza todo alrededor de una pista de vídeo principal, e incluye edición de rizo y marcadores con notas y etiquetas de color. Cuenta el tiempo en ticks de 120.000 por segundo, una cifra que divide tasas de fotogramas incómodas como 23,976 o 29,97, así que los cortes caen justo en el fotograma.
El lienzo se dimensiona a mano y admite un fondo difuminado tras clips verticales en formato ancho, el mismo truco habitual en CapCut. Para animar, incorpora un panel de curvas con tiradores bezier que ajustan el easing de cada fotograma clave y mueve la posición en los ejes X e Y por separado. Las máscaras llegan en formas predefinidas con difuminado y trazo, aunque los efectos siguen siendo escasos: apenas hay más opción real que el desenfoque.
Texto, subtítulos y exportación sin marca de agua
El editor de texto incluye más de 1.000 tipografías y campos numéricos que aceptan operaciones matemáticas o se ajustan arrastrando con el ratón. Los subtítulos se pueden transcribir de forma automática o importar desde un archivo de transcripción que ya tengáis preparado, lo que ahorra tiempo si trabajáis con guiones cerrados o contenido ya subtitulado previamente en otro editor de vídeo.
En el apartado de sonido hay control de volumen y de velocidad, con una opción para mantener el tono de la voz aunque aceleréis el clip, y las formas de onda ahora se calculan con el método RMS, que se ajusta mejor a cómo percibe el oído humano el volumen real. La exportación permite elegir entre MP4 o WebM, con audio opcional, cuatro ajustes de calidad y ninguna marca de agua en el resultado final. También podéis extraer un fotograma como PNG para una miniatura.
Dos versiones distintas del editor de vídeo
Conviene prestar atención aquí, porque el proyecto tiene en realidad dos versiones distintas y conviene no confundirlas. La versión web aloja la versión clásica, etiquetada todavía como beta, y es la que el propio equipo recomienda usar ahora mismo si queréis editar sin complicaciones y sin instalar nada en vuestro equipo.
El repositorio de GitHub contiene una reescritura completa desde cero con plugins y un servidor MCP en su hoja de ruta, aunque todavía no están disponibles para el público. El código de la versión clásica se archivó en mayo, y montarlo en un servidor propio exige instalar Bun, Docker y archivos de entorno, un proceso más complicado que abrir el navegador. Por eso, mientras la reescritura avanza, lo más práctico sigue siendo la versión web que ya funciona.
