Canonical retoma oficialmente Ubuntu Core Desktop, su propuesta de escritorio inmutable para Linux, después de casi dos años de silencio prácticamente total en torno al proyecto. Jon Seager, vicepresidente de Ingeniería de la compañía, anuncia la creación de un equipo dedicado que trabajará durante el ciclo de Ubuntu 27.04 para sacarlo adelante.
Os contamos los detalles que ha compartido Seager en una publicación en el foro Ubuntu Discourse, recogida por Phoronix: reconoce que la vista previa que Canonical mostró en 2023 «se quedó corta» respecto a la visión original del proyecto, y por eso la compañía ha decidido priorizar de nuevo su desarrollo, con la vista puesta en el ciclo de Ubuntu 27.04.
Ubuntu retoma un proyecto parado desde 2024
Los ingenieros de Canonical presentaron los primeros planes de Ubuntu Core Desktop en 2023 y lograron avances iniciales prometedores. Sin embargo, el proyecto quedó prácticamente paralizado desde 2024, sin anuncios ni actualizaciones visibles para la comunidad.
La compañía ha constituido ahora un equipo específico dentro de Canonical para recuperar aquella vista previa, entender en qué punto había quedado el código y reactivar los procesos necesarios para generar las imágenes inmutables del sistema. Podemos verlo como un relanzamiento con prioridad renovada: Seager reconoce abiertamente que la propuesta de 2023 no llegó a cumplir las expectativas puestas en ella, y por eso el equipo centrará su trabajo en el ciclo de desarrollo de Ubuntu 27.04.
Como parte de este trabajo, Canonical prevé publicar imágenes diarias de Ubuntu Core Desktop a lo largo del ciclo de Ubuntu 27.04. Estas compilaciones nos permitirán, como comunidad, probar los avances según se vayan produciendo, aunque la compañía no ha detallado todavía cuándo llegará una versión estable.
Navegador, desarrollo y gaming
Canonical ha decidido centrar el relanzamiento de Ubuntu Core Desktop en tres escenarios concretos: equipos centrados en el navegador, estaciones de trabajo para desarrolladores y máquinas de juego. La disponibilidad de aplicaciones empaquetadas en formato Snap es, según Seager, el principal condicionante para esta selección inicial.
Restringir el enfoque a estos tres perfiles permite ofrecer una experiencia funcional desde las primeras versiones del sistema, sin tener que resolver de inmediato la compatibilidad con todo el catálogo de software de escritorio tradicional que todavía no está disponible en Snap. Si usamos habitualmente alguno de estos tres perfiles, seremos quienes antes podamos probar el sistema:
- Máquinas centradas en el navegador, cuyas necesidades cubren sobre todo aplicaciones web.
- Estaciones de trabajo para desarrolladores, con buen soporte ya disponible en formato Snap.
- Equipos para gaming, un segmento con compatibilidad creciente en Linux.
Retos técnicos que quedan por resolver
Más allá de la disponibilidad de aplicaciones, Seager enumera otros frentes abiertos que el equipo debe resolver. Uno es la modularización del escritorio, de manera que el sistema base permanezca intacto pese a los cambios en el software instalado encima. Otro es la gestión de los avisos de permisos, especialmente delicada en un entorno donde buena parte del sistema de archivos es de solo lectura.
A esto se suma el compromiso de dar buen soporte tanto a GNOME como a KDE Plasma, lo que obliga a mantener dos entornos de escritorio distintos bajo el mismo modelo de actualizaciones atómicas. Canonical no ha concretado plazos para cada uno de estos frentes, aunque reconoce que forman parte del largo camino técnico que tiene por delante antes de ofrecer una experiencia completa.
El recurrente problema de la disponibilidad de software también entra en juego aquí: cuantas más aplicaciones lleguen a Snap, más sencillo será para Canonical ampliar Ubuntu Core Desktop más allá de los tres casos de uso iniciales.
¿Desaparece el Ubuntu de escritorio que usamos hoy?
Ante la inevitable pregunta sobre qué pasará con la edición actual, Seager ha sido tajante: «Ubuntu Desktop en su forma actual no desaparece». La versión basada en paquetes APT seguirá existiendo sin que Canonical plantee, por ahora, ninguna fecha de migración obligatoria para quienes la usamos hoy.
El propio Seager resume así la ambición del proyecto: «Llevo tiempo creyendo que Ubuntu Core es el futuro de Ubuntu, pero no habíamos estado en condiciones de ejecutar la parte de escritorio. Tenemos un largo camino por delante y muchos retos técnicos que superar, pero el resultado será un Ubuntu más seguro, más resiliente, más fiable y mejor preparado para el futuro». Su meta a largo plazo, añade, es que Ubuntu Core se convierta en el destino habitual para aplicaciones y flujos de trabajo en Linux, tanto en el escritorio como en los centros de datos y en el edge.
Un sistema inmutable como este mantiene protegido el código base frente a modificaciones directas, algo que Canonical ya aplica desde hace años en servidores y dispositivos para el internet de las cosas. Ubuntu Core Desktop traslada ese mismo principio al ordenador personal, apoyándose en Snap para empaquetar las aplicaciones y en actualizaciones atómicas para mantener el sistema siempre en un estado conocido. Quienes sigan de cerca los lanzamientos de Ubuntu 27.04 podrán comprobar sobre la marcha, con las imágenes diarias previstas, si Canonical cumple esta vez con lo prometido.
