Raspberry Pi Desktop regresa para ordenadores de sobremesa después de cuatro años sin una versión nueva. La compañía ha publicado una actualización basada en Debian 13 Trixie que abandona por completo la arquitectura de 32 bits y apuesta solo por 64 bits. Os contamos qué equipos pueden moverlo, qué cambia en el escritorio y cómo instalarlo en un PC o Mac que ya tenga unos años.
Conviene no confundir este proyecto con los desarrollos principales de la Fundación Raspberry Pi, centrados en las placas de un solo chip (SBC). Raspberry Pi Desktop nació como algo distinto: una forma de dar una segunda vida a ordenadores convencionales con el mismo espíritu que esas placas. La versión anterior, apoyada en Debian Bullseye, lleva en pie mucho más tiempo del habitual, así que esta renovación llega con la base del sistema completamente puesta al día.
Qué es Raspberry Pi Desktop y qué trae Debian 13
Raspberry Pi Desktop es un sistema completo construido sobre la distribución GNU/Linux Debian 13 «Trixie», pensado para equipos x86 (PC y Mac) que quieren funcionar sin depender de Windows o macOS. A diferencia de las imágenes para placas Raspberry Pi, aquí el objetivo es exprimir hardware de escritorio que ya tenéis en casa.
El salto a Debian 13 trae consigo bibliotecas actualizadas, parches de seguridad recientes y soporte de hardware moderno, siempre dentro de los límites de los 64 bits. La compañía ha optado por cortar de raíz con el pasado: quien venía usando la versión de 32 bits no tiene ruta de actualización y debe partir de una instalación limpia, grabando la nueva imagen desde cero en su equipo.
Para quienes solo necesitan navegar, editar documentos o usar aplicaciones ligeras, esta base actualizada es suficiente para notar mejoras de velocidad y compatibilidad frente a la versión basada en Bullseye.
Qué ordenadores lo ejecutan y cuáles quedan fuera
La compatibilidad es amplia, aunque con matices claros derivados del cambio de arquitectura. La propia compañía calcula que la mayoría de los PC de los últimos 15 años deberían arrancar y mover el escritorio con soltura. En el caso de los Mac, la compatibilidad llega a todos los modelos equipados con procesador Intel, lo que convierte a este sistema en una vía interesante para reciclar máquinas que ya no cumplen los requisitos de Windows 11 o de las últimas versiones de macOS, pero que aún tienen potencia suficiente para navegar, trabajar con ofimática o realizar tareas ligeras.
Hay dos exclusiones importantes que conviene tener en cuenta antes de descargar la imagen. Los Mac con chips Apple Silicon no pueden correr el sistema de forma estable todavía, porque el soporte de Debian para esta arquitectura ARM sigue en fase beta y no está listo para esta imagen. Y los equipos de 32 bits quedan descartados sin excepción: si vuestro ordenador no soporta instrucciones de 64 bits, ni se puede instalar esta versión ni actualizar desde la anterior.
Wayland, Centro de Control y el cliente Raspberry Pi Connect
El entorno gráfico cambia de forma notable. El sistema deja atrás «lxpanel» para pasar a Wayland como protocolo de visualización por defecto, lo que trae controles de dock renovados y una gestión de ventanas más moderna y segura.
A eso se suma un Centro de Control integrado que reúne las preferencias del sistema en un solo sitio, sin tener que bucear por varios menús distintos. Y llega también el cliente Raspberry Pi Connect, que funciona igual que en las placas: permite compartir pantalla o abrir un terminal remoto desde la web de Connect. La diferencia está en que, al no existir un ID de hardware único como en las SBC, el propio sistema os pedirá que asignéis un nombre al equipo durante la configuración. Ese nombre es el que luego veréis listado al iniciar sesión en la web de Connect, junto al resto de dispositivos vinculados a la cuenta.
Cómo instalar Raspberry Pi Desktop paso a paso
El proceso recuerda al de cualquier distribución Linux moderna, con la ventaja de poder probarlo antes de tocar el disco duro. La imagen se reparte en formato .iso, lista para grabarse en una memoria USB e iniciar el ordenador desde ahí.
Al arrancar aparece la opción «Ejecutar con persistencia»: si la elegís, cualquier archivo o configuración que modifiquéis se guarda en la propia memoria USB y sobrevive a los reinicios. Es la forma más sencilla de comprobar si el WiFi, la tarjeta gráfica o el sonido funcionan bien antes de dar el paso definitivo. El mismo menú ofrece también restablecer la persistencia, lo que borra los cambios y deja la memoria USB como una imagen limpia de nuevo.
Una vez dentro del sistema en vivo, hay un acceso directo en el escritorio y otro en «Herramientas del sistema» para lanzar Calamares, el instalador gráfico de Debian. Este programa guía todo el proceso para grabar el sistema en el disco duro o SSD, con opción de particionar y configurar arranque dual si interesa mantener otro sistema operativo en el mismo equipo.
Un experimento de fin de semana que tardó cuatro años en llegar
El origen de este proyecto tiene algo de casualidad. En 2017, el ingeniero Simon Long probó si el sistema personalizado de Raspberry Pi arrancaba en su propio Mac. Funcionó, y con la ayuda de Serge, responsable del empaquetado y de las imágenes del sistema operativo de Raspberry Pi, aquel experimento se transformó en algo que se podía publicar.
Mantenerlo al día, sin embargo, resultó complicado. Los ingresos de Raspberry Pi vienen del hardware, no del software, así que este escritorio para PC quedó relegado frente a otras prioridades durante años. El propio equipo reconoce que durante ese tiempo llegaban dos o tres correos cada semana preguntando cuándo se actualizaría el escritorio para PC, sin que hubiera una respuesta concreta sobre cuándo podrían retomar el proyecto. Esta nueva versión basada en Debian 13 responde, por fin, a esas peticiones acumuladas durante los últimos cuatro años.
A quién le interesa esta versión y qué no sustituye
La propia compañía lo resume con honestidad: no es un desarrollo para todo el mundo, sino para quien disfruta experimentando con Linux y quiere sacarle partido a un equipo que de otro modo acumularía polvo. Raspberry Pi Desktop no sustituye la compra de una placa Raspberry Pi; son productos con propósitos distintos y complementarios entre sí.
Si el plan es montar un servidor doméstico, un proyecto de electrónica o algo de IoT, la placa sigue siendo la pieza necesaria. Pero si lo que buscáis es rescatar ese portátil de la oficina o el PC de casa que ya no da para Windows 11, esta imagen basada en Debian 13 Trixie tiene sentido como alternativa ligera y gratuita, disponible para descargar desde la página de Raspberry Pi OS.
