¿Windows Defender es suficiente para protegernos de los keyloggers?

Cada vez es más complicado permanecer privados cuando nos conectamos a Internet. La red está repleta de todo tipo de amenazas, y a la mínima podemos caer en las garras de los piratas y cederles, sin querer, toda nuestra información y toda nuestra vida digital. Para evitar que esto ocurra es necesario recurrir a programas de seguridad, como puede ser el caso de Windows Defender, que nos protejan de las amenazas. Sin embargo, ¿un antivirus es suficiente para poder garantizar nuestra seguridad en la red?

Los piratas informáticos pueden poner en jaque nuestra seguridad de muchas formas diferentes. Lo más común es infectar nuestro ordenador con malware que les permita conectarse a él de forma remota y espiar todo lo que hacemos. También pueden hacer uso de técnicas de ingeniería social para engañarlos y llevar a cabo así los ataques, o aprovecharse de debilidades y fallos en el software para dar comienzo un ataque con un exploit.

Uno de los elementos que más buscan estos piratas son las contraseñas y los datos personales de los usuarios. Estos, además de tener un gran valor en la Deep Web, también pueden servir a estos ciberdelincuentes para suplantar su identidad y hacerse pasar por nosotros. ¿Y cómo pueden conseguir esta información? Muy sencillo: con un keylogger.

Windows Defender en Windows 11

¿Qué es un Keylogger?

Un keylogger es un programa malicioso cuya principal finalidad es la de capturar todas y cada una de las pulsaciones que hagamos en el teclado. Escribamos lo que escribamos, este programa va guardando todas estas pulsaciones en un fichero de texto plano, el cual, posteriormente, envía a través de Internet al pirata informático. En este archivo hay de todo, desde las conversaciones de WhatsApp que hayamos tenido hasta los emails que hayamos enviado, las webs que hemos visitado, nuestros datos personales y, por supuesto, contraseñas y datos bancarios.

Está claro que este tipo de programas es malware. Sin embargo, se trata de un software tan simple que, en la mayoría de los casos, pasa desapercibido hasta para los mejores programas de seguridad. Incluido, por supuesto, el antivirus de Microsoft Windows Defender.

El antivirus puede detectar otras amenazas relacionadas, como el exploit que se usa para instalar el malware, o la conexión remota con el servidor. Pero una vez instalado en el sistema, ya poco podemos hacer. Es un programa tan sencillo, pequeño y ligero que es prácticamente indetectable. Y, sin sospechar de él, todo lo que escribamos será leído por una segunda persona: el pirata.

Windows Defender no nos protege; ¿qué hacemos?

Entonces, si los antivirus no nos pueden proteger de estas amenazas, ¿qué podemos hacer? Lo primero, como siempre, es usar el sentido común. Debemos tener mucho cuidado con los archivos que bajamos de Internet, con lo que nos llega a través del correo y con todo lo que ejecutamos en el PC. Si no estamos 100% seguros de que se trata de software fiable, es mejor evitar instalarlo. Así no correremos riesgos innecesarios.

Pero ¿qué pasa si finalmente terminamos infectados por este tipo de malware? Nada evitará que el keylogger envíe lo que escribimos al pirata informático. Incluso si estamos sin conexión, el log se generará igual y se enviará cuando nos conectemos. Pero sí podemos mitigar el impacto que puede tener esto sobre nuestro PC.

Por ejemplo, una de las formas de evitar que se hagan con nuestras contraseñas es guardarlas en un gestor de contraseñas. Estos programas cifran y guardan todas nuestras claves de forma segura en el PC, y las cargan automáticamente en los navegadores cuando las necesitamos. Al no escribirlas, y tampoco copiarlas al portapapeles, el keylogger no conseguirá hacerse con ellas. Y, aunque puedan robar más información sobre lo que escribimos en el PC, nuestras claves estarán seguras.

Hay algunos gestores de contraseñas que solo permiten guardar claves en ellos. Pero los más avanzados pueden ir más allá, y nos permiten guardar todo tipo de información adicional, como datos personales y bancarios. Algunas de las características que debemos buscar a la hora de elegir un gestor de contraseñas son:

  • Cifrado de los datos. La base de datos debe estar segura y protegida, evitando posibles robos o accesos externos.
  • Multiplataforma. Nuestras claves deben estar disponibles en cualquier momento y desde cualquier dispositivo.
  • Soporte para más información. Hay más datos personales que se deben guardar de forma segura además de las contraseñas. Direcciones, datos personales y bancarios, notas privadas, etc. Cuanto más, mejor.
  • Protección. No basta con proteger nuestra base de datos de contraseñas con una clave maestra. Es necesario tener una protección adicional, como un sistema de doble autenticación.
  • Alertas y recomendaciones de contraseñas únicas y seguras. Cuanto más complejas sean las contraseñas, mejor. Y si estas son únicas, mucho mejor aún.

De esta manera no tendremos que escribirlos una y otra vez cuando vamos a hacer una compra o a entrar en nuestro banco. Y, así, nuestra información estará siempre lejos del control del pirata y su keylogger.

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