Windows conserva miniaturas de las fotos que borramos incluso después de vaciar la papelera de reciclaje. De hecho, el sistema almacena estas vistas previas comprimidas en bases de datos ocultas dentro del perfil de usuario, un mecanismo pensado para acelerar el Explorador de archivos que puede dejar rastro de imágenes que dábamos por desaparecidas.
El hilo recientemente publicado ha puesto el foco en un comportamiento que muchos usuarios desconocían del Explorador de archivos. Al navegar por carpetas con muchas imágenes, Windows genera automáticamente pequeños iconos de vista previa para que podamos identificar cada foto sin abrirla. Para acelerar la carga la próxima vez que visitemos esa misma carpeta, el sistema almacena esas previsualizaciones comprimidas en varios archivos de base de datos escondidos en lo más profundo de nuestro perfil de usuario.
Qué son thumbcache_256.db y el resto de archivos de caché
El principal responsable de este comportamiento es un archivo llamado thumbcache_256.db, aunque Windows genera varios más según el tamaño de la miniatura: thumbcache_32.db, thumbcache_96.db y thumbcache_1024.db. Se trata de una función pensada únicamente para agilizar el rendimiento del equipo, tal y como reconoce el propio Ayzacoder en su publicación. Sin embargo, los usuarios más atentos a la seguridad han señalado el riesgo que supone: según el contenido de la imagen original, la compresión aplicada y las condiciones de visualización, incluso una miniatura de apenas 32×32 píxeles puede conservar suficiente información visual como para reconocer a una persona o un lugar concreto.
No hablamos de un fallo puntual, sino de una caché que se va acumulando con el tiempo si no la vaciamos de forma manual. Las herramientas de limpieza habituales de Windows apenas rascan la superficie de este almacenamiento, así que quien quiera eliminarlo por completo tendrá que intervenir directamente sobre estos archivos, algo que además conviene repetir de vez en cuando porque el sistema vuelve a generarlos en cuanto abrimos de nuevo esas carpetas.
Cómo localizar y borrar estas miniaturas ocultas
Para llegar hasta la carpeta donde Windows guarda estos archivos, pulsamos Windows + R, escribimos %LOCALAPPDATA%MicrosoftWindowsExplorer y damos a Intro. Puede que antes tengamos que activar la visualización de archivos ocultos desde las opciones del Explorador, y también cerrar la aplicación o reiniciar su proceso, porque algunos de estos archivos estarán en uso y Windows no nos dejará borrarlos mientras tanto.
Hay una vía más cómoda si no queréis tocar archivos a mano: abrid el menú Inicio, escribid cleanmgr para lanzar el Liberador de espacio en disco, elegid vuestra unidad C: y marcad la casilla de Miniaturas antes de pulsar Aceptar. Si además queréis borrar el rastro de las aplicaciones que hemos abierto recientemente, la ruta cambia: pulsamos Windows + R y escribimos C:/WindowsPrefetch. Conviene revisar estas carpetas cada cierto tiempo, ya que Windows vuelve a rellenarlas en cuanto retomamos el uso habitual del equipo.
Historial de archivos y portapapeles: otros puntos conflictivos
La caché de miniaturas no es el único rincón donde Windows deja constancia de lo que hacemos con nuestros archivos. El sistema también registra los documentos e imágenes recientes que abrimos, un seguimiento que podemos desactivar desde las Opciones de carpeta del propio Explorador de archivos, sin necesidad de tocar ningún archivo de sistema.
El historial del portapapeles es otro punto sensible, porque guarda las últimas copias de texto e imágenes que hemos realizado. Para borrarlo al momento, pulsamos Windows + V y hacemos clic en los tres puntos para eliminar todo el contenido. Si preferimos que Windows deje de guardar este historial de forma permanente, la opción está en Configuración > Sistema > Portapapeles, desde donde podemos desactivarlo por completo. Conviene tener presente que limpiar estas cachés locales asegura que los datos desaparecen de nuestro disco duro, pero no afecta a las copias que puedan seguir almacenadas en servicios en la nube.
