Las últimas compilaciones de prueba de Windows 11 incluyen un interruptor nuevo llamado Advanced Performance Extensions (APX), que Microsoft presenta como la vía para lograr un mejor rendimiento en el equipo. El matiz importante es que esta mejora depende de un tipo de procesador que todavía no se vende, así que la inmensa mayoría de quienes usáis Windows 11 ahora mismo no podréis activarla.
El interruptor ha aparecido en la Build 29695, que Microsoft distribuyó a los Windows Insiders. Todavía no hay fecha para que APX salga de la fase de pruebas, y Microsoft, de hecho, no ha publicado todavía ningún resultado de rendimiento para este interruptor.
Qué es Advanced Performance Extensions
APX es un conjunto de instrucciones que Intel añadió a la arquitectura x86 en 2023 para ampliar las capacidades del procesador sin disparar el consumo energético ni el tamaño del chip. Windows 11 ahora puede aprovecharlo a través de un simple interruptor en Configuración, pero activarlo solo tiene efecto si el procesador lo soporta a nivel físico. Microsoft describe el cambio en términos sencillos: según la compañía, dejar que Windows use APX permite que el equipo tenga «mejor rendimiento», aunque no ha acompañado esa frase de ninguna cifra o comparativa concreta.
No es, por tanto, una optimización que Microsoft pueda repartir a cualquier equipo mediante una actualización de software. El sistema operativo necesita que el chip incorpore de fábrica esta tecnología, de ahí que el interruptor aparezca inactivo en prácticamente todos los PC que hay en el mercado ahora mismo. La limitación no está en Windows 11, sino en el propio silicio: ningún parche puede añadir registros que el procesador no tenga físicamente.
Procesadores compatibles con APX en Windows
En el terreno de consumo, la documentación de GCC señala a Intel Nova Lake como la familia que incorporará APX, aunque todavía no ha salido a la venta: la propia documentación la describe como una familia de procesadores de consumo que se beneficiará de la tecnología una vez que Windows y el software la soporten por completo. En servidores, la documentación del compilador de Intel confirma el soporte para Diamond Rapids, la gama Xeon pensada para centros de datos, no para portátiles o sobremesas domésticos.
Fuera quedan, al menos por ahora, Alder Lake, Raptor Lake, Meteor Lake, Lunar Lake, Arrow Lake y Panther Lake: ninguna de estas familias soporta APX, y ninguna actualización de Windows puede añadir esa capacidad si falta en el silicio. AMD podría sumarse más adelante (su responsable Robert Hormuth ha hablado de APX dentro de la colaboración con Intel), pero no hay confirmación de un modelo Ryzen compatible ni fecha prevista. La lista deja claro que, de momento, APX es una promesa para la próxima generación de chips, no una mejora que vaya a llegar a los equipos que ya están en las tiendas.
Cuánto mejora el rendimiento con estas extensiones
Intel asegura que el código compilado para APX mueve bastante menos información entre el procesador y la memoria. En su documento técnico sobre APX, actualizado en octubre de 2024, la compañía explica: «El código compilado con Intel APX contiene un 10 % menos de cargas y más de un 20 % menos de almacenamientos que el mismo código compilado para una base Intel 64».
También se ha detectado un 10 % menos de instrucciones totales, lo que podría acelerar incluso la compilación de las propias aplicaciones. Ahora bien, estas cifras salen de un prototipo y no son definitivas, y no implican que Windows 11 vaya a correr un 10 % o un 20 % más rápido en el uso diario.
Por qué duplicar los registros del procesador
La arquitectura x86 arrancó con ocho registros de 16 bits y, con los años, pasó a 16 registros de 64 bits, mucho antes de que Windows 11 exigiera un procesador de 64 bits para instalarse. Los registros son, según Intel, ubicaciones de almacenamiento pequeñas pero muy rápidas dentro del chip que guardan los valores que necesita un proceso mientras se ejecuta.
APX duplica esa cifra hasta los 32 registros de propósito general. «Esto permite al compilador mantener más valores en los registros», señala Intel, lo que en la práctica se traduce en menos viajes a la memoria RAM, bastante más lenta que el propio procesador. Las nuevas instrucciones también ayudan a que la CPU se equivoque menos al anticipar qué camino va a tomar un programa, lo que reduce el tiempo perdido cuando tiene que corregir esa predicción.
Ese ahorro de viajes a memoria encaja con la prioridad que Intel lleva años persiguiendo: ganar rendimiento sin disparar el área de silicio ni el consumo eléctrico, en un terreno donde Qualcomm ha ido marcando el ritmo en eficiencia energética.
¿Hará falta actualizar las aplicaciones para ver la mejora?
Activar el interruptor no hace que ningún programa instalado funcione automáticamente más rápido. Intel reconoce que los desarrolladores tendrán que recompilar sus aplicaciones para que aprovechen los 32 registros, aunque matiza que bastará con una recompilación sencilla, sin tocar el código fuente. Las aplicaciones que sigan compiladas para el conjunto de instrucciones Intel 64 estándar continuarán funcionando con normalidad, pero sin aprovechar los registros adicionales ni la reducción de accesos a memoria que promete APX.
Microsoft e Intel trabajan juntos para que tanto el sistema como el software nativo saquen partido de APX cuanto antes, pero esa adaptación llevará su tiempo: cada aplicación necesita pasar por su propio ciclo de recompilación y pruebas antes de llegar a los usuarios con la mejora activada. Mientras ese proceso avanza, el interruptor seguirá sin tener ningún efecto perceptible para quien no cuente con un procesador compatible, por mucho que lo active en la configuración de Windows 11.
Low Latency Profile: la alternativa para los PC actuales
Windows no permite forzar la activación de APX en un equipo que no lo soporte, porque la limitación está en el propio chip. Microsoft, sin embargo, sí está probando otras mejoras de rendimiento pensadas para todos los PC que ya tenéis en casa, sin depender de hardware nuevo ni de procesadores que todavía no existen en el mercado.
La más visible es Low Latency Profile, que cubre áreas como el menú Inicio, la Búsqueda, el Centro de notificaciones y Configuración rápida. A diferencia de APX, no necesita ningún procesador específico: es una gestión más fina de los recursos existentes, y es la mejora que de verdad puede notar quien no vaya a cambiar de equipo pronto. Microsoft ya la describe como una función disponible, no como un experimento exclusivo para Insiders, y podría ampliar su cobertura a más partes del sistema operativo en próximas actualizaciones.
Qué significa esto para quienes siguen en Windows 10
El soporte extendido de Windows 10 termina en 2027, así que queda menos de un año para esa fecha. Hasta ahora, los Copilot+ PC y su apuesta por la NPU no han logrado convencer a buena parte de quienes se resisten a dar el salto a Windows 11, pese al impulso que Microsoft le ha dado a esa gama durante los últimos meses.
APX añade un argumento más a favor de Microsoft para justificar la renovación del parque de equipos, aunque ese argumento solo es válido sobre el papel: ni Nova Lake está a la venta, ni existen cifras de rendimiento comprobadas fuera del laboratorio de Intel. Para quienes no piensan cambiar de PC a corto plazo, el beneficio real seguirá llegando a través de mejoras de software como Low Latency Profile, no de extensiones que dependen de un chip todavía inédito.
