Windows 95 fue mucho más que una revolución en la interfaz de Microsoft. Su legado cambió para siempre el uso del PC que hoy tenemos en nuestra casa. Popularizó el menú Inicio y generalizó una experiencia pensada para todos los públicos. Aun así, 30 años después de su lanzamiento, se siguen revelando secretos y curiosidades.
Ahora, el veterano ingeniero de Microsoft Raymond Chen ha confirmado a través de su blog de Microsoft «The Old New Things» (publicada el pasado 26 de septiembre) que la instalación del SO Windows 95 dependía de una versión «mini» de Windows 3.1, y explica qué motivos de ingeniería los llevaron a tomar esa decisión.
Al contrario de lo que se podía creer, su instalación no apostó por una versión reducida de Windows 95, sino que se basó en un entorno gráfico, seguro y depurado de Windows 3.1 con el objetivo de evitar cualquier retraso, error o caos. Este truco fue decisivo para que millones de usuarios adoptaran por primera vez en sus propias casas un sistema operativo de vanguardia, pero que hoy muchos recuerdan con nostalgia y admiración.
La ingeniosa solución técnica: tres sistemas en uno
El proceso de instalación de Windows 95 comenzaba siempre desde MS-DOS, donde se copiaba una versión reducida de Windows 3.1, el cual servía como puente. Este «mini Windows» se encarga de las tareas más complicadas para el software: detectar el hardware del sistema, configurar los drivers y gestionar la copia de archivos de Windows 95 -por entonces en 16 bits-.
Una vez completada esta fase, el sistema se reiniciaba automáticamente ya en Windows 95 para finalizar la configuración -esta vez, ya sí, en 32 bits-. Ello incluía la instalación de impresoras, periféricos y ajustes personalizados del usuario.
Esta solución de ingeniería respondió a los desafíos técnicos que hoy no tenemos, pero sí en aquella época: los conflictos de IRQ al detectar nuevo hardware, la necesidad de editar manualmente los archivos del sistema como CONFIG.SYS y AUTOEXEC.BAT en MS-DOS, y la inestabilidad de los sistemas de 16 bits con una memoria útil limitada a 640 KB.
Raymond Chen explica que esta arquitectura de tres cabezas evitó que Microsoft tuviera que crear tres versiones diferentes del instalador. Esto habría supuesto «hacer el mismo trabajo tres veces», según el ingeniero. Por lo que, esta estrategia permitió utilizar una única copia del código para los tres escenarios concatenados. Además, este enfoque también solucionaba el problema del reinicio múltiple. Es decir, que reducía las interrupciones en el proceso de instalación y minimizaba la posibilidad de cualquier error por el camino.
| Fase | Sistema Operativo Base | Funciones Clave Ejecutadas | Arquitectura |
|---|---|---|---|
| 1 | MS-DOS | Copia de la versión reducida de Windows 3.1 al disco duro. | 16-bit |
| 2 | Windows 3.1 (reducido) | Detección de hardware, configuración de drivers, copia de archivos principales. | 16-bit |
| 3 | Windows 95 | Finalización de la configuración, instalación de periféricos y personalización. | 32-bit |
La revolución de Windows 95 y su legado
Para entender la complejidad de esta instalación, debemos contextualizar lo que significó Windows 95 en el año 1995. Este SO fue el primer híbrido de Microsoft, el cual se encargó de integrar tanto MS-DOS como una interfaz gráfica bajo un mismo ecosistema. Antes de su lanzamiento, el 24 de agosto del 95, los usuarios dependían de Windows 3.1, que funcionaba como una «capa gráfica» sobre MS-DOS. Aun así, sufría limitaciones en multitarea y no estaba adaptado al uso mayoritario.
Todo ello cambió con Windows 95. Este introdujo el botón de Inicio que se extiende hasta nuestros días, la barra de tareas, soporte nativo para internet (TCP/IP), nombres de archivos largos y la arquitectura de 32 bits. Un hito tras otro en un solo sistema operativo.
Su campaña de lanzamiento -de presupuesto multimillonario-, incluyó «Start Me Up» de The Rolling Stones y apariciones de Jennifer Aniston o Matthew Perry. Es decir, que supuso un verdadero fenómeno tecnológico, pero también cultural. Y ello desembocó en ventas millonarias: 7 millones de copias en cinco semanas. Y mejor aún: un modelo de interfaz que seguimos utilizando 30 años después. Y todo ello, gracias a una triple instalación que Microsoft solucionó para versiones posteriores con instaladores nativos más eficientes.
