Es innegable que, para muchos usuarios alrededor del mundo, la manera más tradicional de estructurar las apps, carpetas y archivos es directamente insertándolos en el propio escritorio del sistema operativo. Es ese diseño el que Microsoft precisamente ha ido recomendando con el paso de los sistemas operativos, pero no siempre lo recomendado debería ser la norma…
Cada vez más usuarios estamos cambiando esta tendencia, y decidimos eliminar los iconos del escritorio de Windows. Aunque en un primer momento pueda parecer una decisión contraproducente, tiene causas muy marcadas y una lógica sana tras ella. Lo que se busca en primera instancia con esta medida es un entorno limpio y eficiente. Pero además, también nos incita a dejar de depender de accesos directos que pueden abarrotar el escritorio y suponer un caos en lugar de orden.
Detrás de esta idea, no hay solo una causa estética, sino también funcional. Y es que un escritorio vacío también es una menor fuente de distracciones y de sobrecarga visual. Además, el propio sistema de Windows dispone de herramientas para que encontremos lo que queremos al momento. Solo hay que saber cómo moverse por su interfaz.
Razones para deshacerse de los iconos
La costumbre de ir acumulando todo tipo de archivos, carpetas o apps en el escritorio es algo que ha sido posible desde los primeros Windows. Sin embargo, paradójicamente, un escritorio saturado de accesos directos con la intención de agilizar el trabajo, suele lograr el efecto contrario: una sobrecarga visual que nos distrae y genera más obstáculos que facilidades.
Por lo que, liberarnos de ellos y dejar un escritorio vacío nos hace ganar tanto en agilidad como en claridad, lo que repercute en nuestro bienestar digital. Este bienestar digital está basado en dos principios de psicología cognitiva:
- Reducción de la carga cognitiva. Un escritorio abarrotado de iconos genera «ruido visual». Lo que obliga al cerebro a procesar más estímulos sobrantes. Lo que, según John Sweller, consume recursos mentales que podrían dedicarse a la tarea principal. Así lo han avalado estudios de Nielsen Norman Group, que demuestran que las interfaces limpias pueden reducir el tiempo de localización de los elementos hasta en un 40%.
- Evitar la paradoja de la elección. Tal y como describe el psicólogo Barry Schwartz, un exceso de opciones puede provocar parálisis e indecisión. Si cada icono es una micro-decisión potencial, es mejor limitar las opciones visibles para mejorar el enfoque.
De hecho, no es raro estar varios segundos, incluso un minuto, buscando un icono en particular del escritorio de ese programa que queremos abrir. Pero… ¿No hay otras maneras más eficaces y minimalistas de hacerlo?
Qué podemos utilizar en lugar de iconos
Windows tiene una amplia versatilidad a la hora de que encontremos los programas y archivos que queramos hallar. Y son precisamente estos mismos sistemas los que nos pueden ayudar a prescindir de un escritorio saturado de iconos en favor de una búsqueda sencilla.
Utiliza el menú Inicio
Desde el menú Inicio, accesible desde el propio logo de Windows que aparece en la Barra de tareas, podemos anclar las aplicaciones y archivos que queramos:
Como puedes ver, en la parte superior dispones de un buscador para que encuentres lo que quieras, e inmediatamente justo debajo, puedes anclar las apps y carpetas de tu elección. Es más, en la última sección, el propio Windows te recomienda archivos y apps que hayas utilizado anteriormente.
Acude al menú de búsqueda de la Barra de tareas
Por defecto, en la Barra de tareas de Windows 11 tenemos un recuadro en que aparece una lupa junto al texto «Búsqueda». Si pulsamos sobre él, se desplegará un menú similar a este:
Tal y como puedes ver, una vez que lo abramos, se desplegará a la izquierda las apps que hemos utilizado recientemente. Mientras que a la derecha se nos recomendará búsquedas rápidas que nos llevan a configuraciones del sistema comunes. Además, también encontraremos la sección de «Aplicaciones principales» y se nos sugerirá las más útiles. Aun así, siempre podremos escribir dentro del recuadro de búsqueda para teclear directamente el nombre de la app que buscamos y ejecutarla directamente.
Cómo ocultar iconos del escritorio
Ahora que ya sabemos las alternativas al uso de los iconos del escritorio, vamos a ver una manera muy sencilla de hacerlos desaparecer del mismo. Lo único que tienes que hacer es pulsar sobre una zona libre del escritorio con clic derecho y verás esta opción:
Se desplegará el menú contextual que aparece en la parte izquierda de la imagen, donde deberemos poner el puntero sobre «Ver». Luego, cuando se despliegue el menú de la derecha, pulsaremos sobre «Mostrar iconos del escritorio».
De esta forma, si por cualquier motivo los necesitas alguna vez, solo tienes que seguir el mismo proceso para volver a verlos.
| Nº | Paso / Acción Esencial |
|---|---|
| 1 | Identifica tus 10 aplicaciones más utilizadas y ánclalas al Menú Inicio o a la Barra de Tareas. |
| 2 | Mueve todos los archivos (documentos, imágenes) del escritorio a sus carpetas correspondientes (Documentos, Imágenes, etc.). |
| 3 | Prueba durante un día a abrir todo usando la búsqueda (Tecla Windows + nombre de la app). |
| 4 | Haz clic derecho en el escritorio → Ver → Desmarca 'Mostrar iconos del escritorio'. |
| 5 | (Opcional Avanzado) Si echas de menos los iconos, investiga e instala una herramienta de organización como Stardock Fences. |
