Al margen de los discos duros que forman parte de nuestro ordenador, en los tiempos que corren hacemos uso de otros componentes hardware de almacenamiento. Aquí nos referimos a discos duros USB o a memorias flash que conectamos a nuestro equipo con Windows para guardar todo tipo de archivos y carpetas.
Una de las principales ventajas que nos ofrecen estos componentes que os comentamos, es que al ser externos, podemos transportarlos cómodamente a cualquier lugar. Pero claro, también tienen sus riesgos, y es que por accidente podemos dañarlos, lo que nos bloquea el acceso a la información aquí guardada. Tanto en entornos personales como más profesionales, por ejemplo, una memoria USB flash que no funcione al conectarla en Windows, se puede convertir en un serio inconveniente.
Afortunadamente, tenemos al alcance de la mano una serie de soluciones o pasos que dar para solventar este error que os comentamos. Antes de nada, debemos tener en consideración que los métodos de los que os hablaremos a continuación no siempre son 100% efectivos, pero deberíamos probarlos antes de darnos por vencidos y tirar esa memoria a la basura.
Básicamente, con esto lo que os queremos decir es que, en cualquier momento, se puede dar la circunstancia de que, al conectar una memoria flash USB a nuestro PC con Windows, de repente no funcione. Son múltiples las razones por las que esto puede suceder, y deberíamos probar algunas de las soluciones de las que os hablaremos en estas mismas líneas.
Y es que estos dispositivos de almacenamiento cada vez los utilizamos de manera más habitual para guardar todo tipo de información, incluso la más privada y sensible.
Por qué Windows no reconoce algunas memorias USB
Cuando conectamos una memoria USB y Windows no la detecta, casi nunca es por un único motivo. En realidad, suelen intervenir varios factores (tanto de software como de hardware) que impiden que el sistema la identifique correctamente. Algunos de los más habituales son:
- Fallos en el sistema de archivos. Es la causa más común. Si la memoria se ha desconectado sin expulsarla, ha sufrido un corte de energía o se ha usado en dispositivos poco fiables, el sistema de archivos puede corromperse. Cuando esto ocurre, Windows detecta la unidad, pero no puede montarla ni asignarle una letra.
- Controladores USB dañados o en conflicto. Windows gestiona cada dispositivo USB mediante drivers. Si alguno está corrupto, desactualizado o en conflicto con otro periférico, la memoria puede aparecer como «dispositivo desconocido» o directamente no mostrarse.
- Problemas con el puerto USB. A veces el problema no está en la memoria, sino en el puerto: conectores flojos, puertos frontales con menos alimentación, polvo o suciedad, daños físicos en la placa, etc. Probar otro puerto o equipo suele descartar esta causa rápidamente.
- Insuficiente alimentación eléctrica. Algunas memorias USB (especialmente las de gran capacidad o con LED potentes) requieren más energía de la que ciertos puertos pueden ofrecer, sobre todo en portátiles antiguos o hubs sin alimentación.
- Conflictos de letra de unidad. Si Windows intenta asignar una letra que ya está en uso, la memoria aparece en el Administrador de discos, pero no en el Explorador. Es un fallo clásico y fácil de pasar por alto.
- Daños físicos en la memoria. Cuando el chip controlador o la memoria NAND empiezan a fallar, la unidad puede comportarse de forma errática: detectarse y desaparecer, no montar el volumen o incluso bloquear el sistema al conectarla.
Cómo recuperar una memoria USB en Windows
Evidentemente, si hemos golpeado por accidente este dispositivo y ha resultado dañado a nivel físico, es difícil que lo podamos recuperar. Pero su mal funcionamiento puede venir dado por otras muchas razones que quizá nos permitan recuperar toda la información aquí guardada.
- Cambiar de puerto USB, ya que no todos estos conectores son iguales.
- Prueba la memoria USB en otro equipo también basado en Windows.
- Reinicia el equipo con la memoria flash conectada a su correspondiente puerto.
- Asegúrate de que Windows la detecta. Para ello usamos la combinación de teclas Win + X y nos situamos en el Administración de discos para ver si aquí aparece en la lista.
- Cambiar la letra de la unidad como tal igualmente desde la mencionada herramienta Administración de discos del propio Windows.
- Reinstala el controlador del dispositivo de almacenamiento USB. Esto lo logramos desde el Administrador de dispositivos, pinchando con el botón derecho en la entrada de la memoria.
- Ejecuta el comando CHKDSK para ver si hay errores con los archivos del sistema, y poder solucionarlo. El comando exacto que debemos teclear en la ventana del símbolo del sistema es el siguiente:
chkdsk E: /f
En última instancia y en el caso de que ninguno de los métodos expuestos funcione, para al menos recuperar la llave como tal, siempre podemos intentar formatearla en Windows usando exFAT. Pero claro, tal y como os podéis imaginar, con esto vamos a perder de manera definitiva los archivos y carpetas que tuviésemos almacenados. Pero quizá podamos seguir utilizando la memoria a partir de ese momento como si acabásemos de comprarla.
