Microsoft ha puesto en marcha la transición definitiva para dejar atrás los drivers de impresora clásicos en Windows 11 y apostar por estándares más abiertos. Desde julio de 2026, el sistema prioriza su propio controlador integrado frente a los paquetes tradicionales de fabricantes como HP o Canon. El cambio altera una costumbre de décadas y determina qué impresoras antiguas podrían quedarse descolgadas con el tiempo.
La compañía quiere sustituir los antiguos controladores v3 y v4 por Windows Ready Print, una plataforma integrada que se apoya principalmente en el Internet Printing Protocol (IPP). Los drivers existentes seguirán pudiendo instalarse, eso no cambia, pero su peso dentro de Windows Update se reduce de forma progresiva. Conviene, por tanto, entender los distintos plazos de este calendario para no llevarse sorpresas con impresoras que lleváis años usando sin problema.
Windows 11 prioriza el controlador IPP integrado
El 1 de julio de 2026 Microsoft cambió el orden que sigue Windows para elegir controlador. Si detecta un dispositivo compatible, el sistema pasa a preferir el IPP Class Driver integrado antes que la alternativa tradicional del fabricante, rompiendo así una práctica que se mantenía desde hace décadas.
Hasta ahora lo habitual era conectar la impresora e instalar después un paquete específico con el controlador y varias utilidades adicionales. Windows Ready Print aspira a que la impresión básica funcione sin ese componente propietario. Los fabricantes pueden seguir ofreciendo aplicaciones de soporte para funciones concretas, aunque ya no es necesario que mantengan toda una pila de controladores por cada modelo. Para Microsoft, además, hay una ventaja clara de mantenimiento: menos código de terceros significa menos superficie de ataque y menos incompatibilidades tras cada actualización del sistema, algo especialmente relevante después de los numerosos problemas de seguridad que históricamente han afectado al spooler de impresión de Windows.
El freno a los drivers legacy de impresora
El siguiente paso del calendario está fijado para el 1 de julio de 2027. A partir de esa fecha, Microsoft dejará de aceptar actualizaciones convencionales para los controladores de terceros a través de Windows Update; solo se admitirán correcciones de seguridad, lo que en la práctica cierra la evolución funcional de los modelos v3 y v4 en ese canal.
Eso no borra de golpe los controladores existentes. Los paquetes ya publicados podrán seguir instalándose, y los fabricantes podrán seguir distribuyendo sus propios instaladores si quieren mantener la compatibilidad con el modelo antiguo. La diferencia está en el impulso: con el tiempo, una versión nueva de Windows podría funcionar sin fisuras mediante IPP mientras el controlador propietario permanece congelado, lo que aumenta el riesgo de fallos en las impresoras que dependan solo de él.
El riesgo para las impresoras USB antiguas
En paralelo, Microsoft desarrolla Windows Protected Print Mode, un modo que bloquea directamente los controladores de terceros y obliga a usar solo la infraestructura integrada de Windows. Al activarlo, las impresoras instaladas con drivers externos se eliminan del sistema sin más.
Si el modelo cuenta con compatibilidad con Windows Ready Print y certificación Mopria, puede reinstalarse con la pila integrada sin recuperar el controlador de siempre. El problema aparece con las impresoras USB antiguas que no soportan IPP ni IPP sobre USB: para esas, no hay una ruta directa hacia la nueva plataforma, y quedarían inutilizables mientras el modo protegido esté activado. Microsoft no ha fijado todavía una fecha para convertirlo en la opción predeterminada, aunque ya ha dejado claro que es su intención a medio plazo.
La transición pesa más en los equipos que combinan impresión, escáner, fax y herramientas propias del fabricante. IPP resuelve bien la parte de impresión con un estándar común, pero algunas funciones adicionales siguen dependiendo del software específico de cada marca, por lo que no está garantizado que se mantengan disponibles del mismo modo tras el cambio de controlador.
Un equipo multifunción podría seguir imprimiendo sin problemas con el controlador integrado y, al mismo tiempo, necesitar todavía la aplicación del fabricante para aprovechar el escáner, el fax o las herramientas de gestión propias. La compatibilidad de cada función dependerá de lo que decida ofrecer cada marca a partir de ahora.
Saber si una impresora está preparada para Windows Ready Print
Antes de plantearos cambiar un equipo que todavía funciona bien, merece la pena comprobar si soporta IPP, IPP sobre USB y la certificación Mopria. Microsoft insiste en que no hay ninguna necesidad inmediata de sustituir hardware funcional, incluso después de julio de 2027, siempre que el fabricante siga dispuesto a distribuir el controlador clásico de forma manual.
La antigüedad del modelo no determina por sí sola la compatibilidad: hay impresoras con varios años que ya incorporan soporte Mopria e IPP, mientras que algunos modelos más recientes siguen dependiendo de software específico para acceder a todas sus funciones. La ficha técnica o la web del fabricante suele aclarar si el modelo cumple estos estándares. Windows 11 también permite consultarlo desde Configuración, en el apartado Bluetooth y dispositivos, dentro de Impresoras y escáneres. Si la impresora no tiene esas certificaciones, lo más sensato es preguntar directamente al fabricante antes de que el modo de impresión protegida pase a activarse por defecto en el futuro.
