Son varios los componentes de hardware que normalmente instalamos en nuestros equipos basados en Windows. Uno de los más veteranos, que lleva décadas entre nosotros y que sigue siendo muy importante en pleno 2026, es la impresora.
Ya sea de forma local o formando parte de una red, la mayoría de los equipos pueden echar mano de un dispositivo de impresión en cualquier momento. Son componentes de hardware que no podemos decir que hayan evolucionado demasiado en los últimos años, pero siguen siendo imprescindibles para la mayoría. Esto es algo que se hace extensible tanto a nivel personal como empresarial.
Sin embargo, como muchos hemos podido comprobar de primera mano, las últimas versiones de Windows no se han llevado bien con las impresoras. Y esto es algo que ahora está afectando de manera negativa a determinados comportamientos en la más reciente versión del sistema, Windows 11. Os contamos todo esto porque desde hace tiempo, las impresoras en Windows han necesitado usar controladores individuales y propios.
En muchas ocasiones esto ha desembocado en múltiples vulnerabilidades y fallos de seguridad que afectan de manera directa a otros elementos del propio sistema operativo. A todo esto ahora podemos sumar las actualizaciones de hardware limitadas y los consiguientes problemas de fiabilidad que estos dispositivos acarrean. Llegados a este punto y como no podía ser de otro modo, ahora Microsoft quiere cambiar y mejorar todo esto con un enfoque más moderno en cuanto al uso de las impresoras.
Cuál es el cambio que prepara Windows 11 para las impresoras
En un principio, la decisión de Microsoft es llevar a cabo una eliminación gradual de los controladores de impresora más antiguos. Debemos tener presente que los problemas relacionados con estos componentes, se han dado a lo largo de décadas. Lo cierto es que su instalación y mantenimiento en el sistema de Microsoft nunca han estado exentos de fallos en comparación con otros elementos de hardware. Por ejemplo, en Windows, cada impresora suele requerir su propio controlador de hardware, o al menos un driver compartido entre varios modelos.
Y no solo eso, ya que las versiones más recientes de Windows podían dañar esos controladores, e incluso si el fabricante no proporcionaba un driver actualizado para los últimos procesadores, era necesario trabajar con un PC antiguo o comprar una impresora nueva. Por ejemplo, algunos equipos actuales con Windows 11 tienen procesadores basados en ARM, pero no pueden ejecutar controladores exclusivos para x86.
Por esto y otras razones, a lo largo de los últimos años Microsoft ha estado intentando solucionar este problema con diferentes iniciativas. Las versiones actuales de Windows, en concreto a partir de Windows 10 21H2, incorporan un controlador de impresora universal. Este es compatible con cualquier impresora que utilice el estándar Mopria y ha mejorado con las actualizaciones del sistema.
Al mismo tiempo, en enero de 2026, Microsoft bloqueó los nuevos controladores de impresora heredados en Windows Update para Windows 11 y Windows Server 2005. Aunque en un principio se habló de que el sistema cancelaba la compatibilidad con impresoras heredadas, esto no ocurrirá en breve. La empresa aclara que simplemente no permite nuevos controladores creados con el modelo de controlador heredado.
Por tanto, si disponemos de una impresora antigua que necesita un controlador especial, Windows 11 no lo bloqueará. Con todo y con ello, a partir de julio de este año 2026, la última versión de Windows empezará a utilizar el controlador universal o IPP, en lugar de los heredados.
Al mismo tiempo, en el próximo mes de julio de 2027, Windows Update dejará de publicar actualizaciones para los controladores de impresora antiguos, exceptuando las correcciones de seguridad. Debemos saber que en estos momentos no hay una fecha exacta para la eliminación definitiva de las impresoras antiguas y sus drivers.
