LightCraft se ha convertido en una alternativa gratuita y de código abierto que ha permitido a muchos dejar de pagar la suscripción mensual de Adobe Lightroom. El editor, disponible para Windows, macOS y Linux, procesa los archivos RAW en local y reproduce buena parte del flujo de trabajo de la herramienta de Adobe sin coste alguno, incluso con formatos antiguos como el CR2 de 14 bits de las Canon Rebel.
Vamos a detallar cómo LightCraft puede cubrir nuestras necesidades sin forzarnos a aprender un flujo de trabajo distinto. Vamos a repasar qué ofrece el programa y dónde se queda corto frente a Lightroom, una de las propuestas de este tipo más populares.
Qué es LightCraft y en qué destaca al editar fotos
LightCraft es un editor RAW gratuito y de código abierto desarrollado con una fuerte asistencia de Claude Opus, el modelo de inteligencia artificial. Es un proyecto todavía joven, sin la madurez de casi dos décadas que acumula Lightroom como estándar de la industria, pero ya cubre buena parte de las tareas que necesita un aficionado para revelar sus fotografías sin pagar una cuota mensual.
Lo que distingue a LightCraft de otras herramientas libres no es tanto la lista de funciones como la forma en que están organizadas. Mientras que programas como Darktable o RapidRAW obligan a aprender su propia lógica de trabajo, LightCraft se ha diseñado para que quien venga de Lightroom reconozca de inmediato dónde está cada herramienta. Forma parte, además, de la suite ArtCraft, un conjunto de aplicaciones de código abierto construidas con inteligencia artificial que busca replicar las funciones de los programas de Adobe.
Cómo es el flujo de edición y qué formatos RAW admite
La importación de fotografías en LightCraft recuerda mucho a la de Lightroom, y las herramientas de exposición, balance de blancos, curvas de tono, enmascarado, recorte y corrección de perspectiva aparecen justo donde las esperaríamos si viniéramos de la aplicación de Adobe. Cada ajuste se guarda como una edición no destructiva: nunca se escribe sobre el archivo RAW original, y las funciones de preajustes, historial de versiones y copia de ajustes entre lotes de fotos funcionan igual que en el programa de pago.
El soporte de formatos antiguos es uno de los puntos donde el proyecto ha puesto más atención. LightCraft importa sin problemas archivos CR2 de 14 bits como los que genera una Canon Rebel T3i, un formato que suele dar problemas a software reciente si no está bien configurado. El equipo del proyecto ha comparado archivos CR2 decodificados frente a los JPEG generados por la propia cámara en un amplio catálogo de cuerpos Canon, lo que le permite ofrecer un soporte consistente para esta familia de modelos.
En qué sistemas operativos funciona LightCraft
LightCraft es completamente gratuito y de código abierto, y todo el procesamiento de las fotografías ocurre en local, sin necesidad de subir ningún archivo a un servidor externo. Esa arquitectura también se nota en el día a día: según cuenta Sherback, «no noté ninguna ralentización mientras editaba o recorría mi biblioteca», una sensación de agilidad que atribuye tanto al arranque del programa como a la navegación entre fotos.
El programa funciona en Windows, macOS y Linux, una compatibilidad que supone una ventaja frente a Lightroom, que no cuenta con versión nativa para el sistema operativo de código abierto. Para quienes alternamos entre varios equipos, como le ocurre al propio Sherback al pasar de una máquina con Linux a otros dispositivos para editar sus fotos, disponer de un editor RAW que funcione igual en cualquier sistema operativo sin coste añadido supone una ventaja práctica frente a tener que replicar licencias o cuentas de suscripción en cada ordenador.
Dónde se queda corto LightCraft frente a Lightroom
La gestión del color es la brecha más amplia entre ambos programas, y no es una diferencia menor. Adobe distribuye perfiles ajustados para un catálogo enorme de cámaras, incluidos los perfiles Camera Matching que imitan el aspecto que cada cuerpo aplica en sus propios JPEG. LightCraft no puede recurrir a esos perfiles: depende de los datos almacenados en archivos DNG, de sus propios perfiles ajustados para un puñado de cámaras y de estimaciones de look construidas a partir de los JPEG de cada modelo. Los archivos CR2 antiguos, como los de la Rebel T3i, no están en esa lista reducida, así que parten de un renderizado más neutro.
La corrección de objetivos tampoco está a la altura: Lightroom aplica automáticamente miles de perfiles de lentes, mientras que LightCraft solo corrige lo que la propia cámara escribe en el archivo, lo que obliga a ajustar manualmente la distorsión y el viñeteado cuando la cámara no guarda esos datos.
Las funciones de inteligencia artificial, como el enmascarado o la reducción de ruido, siguen en desarrollo: la selección de sujeto y cielo recurre a la detección tradicional en lugar de un modelo de IA, y tanto la selección de objetos como la reducción de ruido dependen de modelos locales opcionales que cada usuario debe instalar por su cuenta. Esa reducción de ruido por IA, además, solo funciona con archivos RAW de sensor Bayer tradicional, por lo que no afecta a las fotografías ProRAW del iPhone.
