Tenemos al alcance de la mano multitud de distribuciones basadas en Linux, algunas de ellas con una interfaz de usuario similar a Windows. De este modo, sus desarrolladores lo que pretenden es acercar a aquellos que abandonan el sistema de Microsoft, sus propios proyectos.
Esto es algo que, al menos en un principio, no parece importar demasiado al gigante tecnológico del software, pero parece ser que no siempre fue así. Os contamos todo esto porque en el pasado año 2001, una pequeña empresa lanzó un sistema operativo llamado Lindows. La idea era ambiciosa, basándose en Linux, añadir una capa de compatibilidad para aplicaciones de Windows y vender el sistema operativo resultante a un precio inferior al del propio software de Microsoft.
Así nació Lindows, el Linux que plantó cara a Windows
Incluso su nombre fue una estrategia de marketing, pero también el comienzo de su fracaso. Microsoft se puso en alerta de inmediato e inició una batalla legal de dos años y medio contra esta distro Linux. El fundador de esta pequeña empresa que os mencionamos, Michael Robertson, creó Lindows en 2001. Su objetivo era crear una distribución Linux que pudiera ejecutar las principales aplicaciones de Windows sin obligar a los usuarios a abandonar Linux por completo.
Lindows utilizaba Wine para esta tarea, una capa de compatibilidad que aún se usa hoy en día. Este es un software que lleva entre nosotros desde 1993. Así, la idea era ofrecer una solución efectiva y sencilla tras instalar Lindows, ya que las aplicaciones de Windows funcionarían automáticamente.
El sistema operativo se basaba en Debian y ejecutaba el entorno de escritorio KDE, pero con un estilo similar al de Windows. Incluía una tienda de software de pago llamada Click N Run, que se podría considerar como el modelo precursor de las tiendas de aplicaciones actuales. Esto permitía a los usuarios buscar e instalar software de Linux, tanto gratuito como comercial, todo sin necesidad de usar la línea de comandos.
En 2002 se empezaron a vender ordenadores económicos con Lindows preinstalado cuando Microsoft controlaba el 90 % de los equipos de sobremesa.
Microsoft se marcó como objetivo acabar con este Linux
Por todo ello, Microsoft demandó a Lindows a finales de 2001, alegando que el nombre infringía su marca registrada Windows. La justicia en un principio no aceptó esta alegación y denegó la solicitud de la compañía de una medida cautelar en 2002. Más tarde, en 2004, se dictaminó que cualquier jurado tendría que considerar si Windows era un término genérico antes de 1985, y no como un término informático, tal como lo entendemos hoy.
A priori el caso no pintaba bien para Microsoft en su país, Estados Unidos, así que la compañía llevó la lucha a Finlandia, Suecia, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Canadá y España. Las leyes europeas de marcas registradas eran más favorables en ese momento, y Microsoft obtuvo las medidas cautelares buscadas. Por ejemplo, Países Bajos prohibió a Lindows vender el sistema operativo e incluso operar su sitio web en varios países.
Este Linux intentó seguir adelante cambiando el nombre del producto a Linspire. Ante la inminencia de un juicio en EE. UU. y el riesgo de que Windows se considerara un término genérico, Microsoft llegó a un acuerdo y pagó a Lindows 20 millones de dólares. Todo ello para que cediera sus nombres de dominio relacionados, por lo que Lindows Inc. transfirió la marca registrada a Microsoft y cambió su nombre globalmente a Linspire.
Tras ello, Linspire continuó operando, extendiéndose en el mercado de Linux para consumidores. Lanzó una versión gratuita e incluso firmó acuerdos con Canonical y Mint para ofrecer software a través de su tienda de aplicaciones. Pero el reconocimiento de la marca se había esfumado y la empresa tuvo dificultades para consolidarse. Finalmente, en 2008, sus accionistas vendieron todos los activos de la compañía a Xandros, un distribuidor canadiense de Linux, y la empresa cesó sus operaciones.
Hoy día Lindows se recuerda como un sistema operativo que amenazó con perder la marca registrada más importante de Microsoft. Irónicamente, Microsoft ahora distribuye su propia capa de Linux, la herramienta WSL, haciendo algo similar a lo que Lindows intentaba cuando se lanzó.
