Duplicati es una aplicación de copias de seguridad de código abierto que no guarda ni un solo byte de nuestros archivos en sus propios servidores. Antes de enviar cualquier archivo a un disco externo, un servidor SFTP o un servicio compatible con S3, la herramienta lo procesa y cifra en el propio ordenador, lo que cambia la forma habitual de entender un backup en la nube.
Si revisamos el destino después de la primera copia, no encontramos ningún archivo con el mismo nombre ni un contenido reconocible a simple vista, ni siquiera si lo que hemos guardado es algo tan sencillo como una fotografía. La razón es que Duplicati no se limita a copiar y pegar: procesa los datos en el propio equipo antes de entregar el resultado al destino elegido, que puede ser una ubicación de red o cualquiera de los servicios de almacenamiento compatibles con la herramienta.
Por qué separar el software del almacenamiento es bueno
Duplicati traza una línea clara entre la aplicación que genera la copia y la empresa o el equipo que finalmente la alberga. Esa distinción, poco habitual en los servicios de backup más conocidos, nos permite elegir nuestro destino con bastante libertad, sin quedar atados a un único proveedor ni depender de sus condiciones de almacenamiento.
Esta separación también significa que, si en algún momento decidimos cambiar de proveedor, no perdemos el control sobre cómo se protegen nuestros datos: el cifrado se aplica siempre en el ordenador de origen, antes de que el archivo salga hacia cualquier destino. Si trabajamos con varios equipos o cambiamos de sistema operativo, la copia sigue siendo compatible porque el formato cifrado no depende del destino, sino de la configuración que hayamos definido en Duplicati.
Entre los destinos compatibles figuran:
- Almacenamiento compatible con S3
- Backblaze B2
- Azure
- SFTP
- WebDAV
Cada uno de estos destinos recibe exactamente el mismo tipo de datos: archivos ya cifrados en el ordenador de origen, nunca una copia legible de los documentos originales. Esa uniformidad nos permite cambiar de proveedor de almacenamiento sin renunciar al nivel de protección de la copia ni tener que reconfigurar el cifrado desde cero.
Cifrado AES-256: una contraseña que nunca sale del PC
Duplicati cifra los archivos con el estándar AES-256, y la contraseña la definimos y conservamos nosotros mismos, no la aplicación ni el proveedor de almacenamiento. Esto se cumple incluso si usamos el almacenamiento integrado que ofrece la propia herramienta: los datos salen cifrados del ordenador y la contraseña queda en la máquina local.
La consecuencia es que cualquier proveedor de almacenamiento, o un intruso que llegase a acceder a esos servidores, solo encontraría un conjunto de datos cifrados, sin ninguna forma de abrirlos sin esa contraseña. Ese control tiene una contrapartida evidente: si perdemos la contraseña, Duplicati no puede restablecer el acceso ni desbloquear el backup, porque nunca ha llegado a tenerla. Tampoco el cifrado nos protege frente a todos los escenarios: un intruso o el propio proveedor podrían borrar las copias, o estas podrían quedar temporalmente inaccesibles durante una caída del servicio. La responsabilidad de conservar la contraseña, y de prever esos otros riesgos, recae por completo en nosotros.
La base de datos local: el mapa de la copia
Aunque no guarda los archivos en sus servidores, Duplicati sí mantiene información en el equipo desde el que hacemos la copia. Una base de datos local permite al programa reconocer qué ha cambiado desde el último backup, de modo que las copias siguientes solo procesan las diferencias en lugar de repetir todo el trabajo.
A esa base de datos se suma otra, la del servidor local que ejecuta la aplicación, donde se guardan la configuración del backup y datos sensibles como las credenciales de cifrado y los parámetros de conexión al destino. Ninguna de las dos contiene el backup en sí, sino la información necesaria para gestionarlo. Si la base de datos local se pierde, por ejemplo, porque el equipo se avería, Duplicati puede reconstruir buena parte de esa información leyendo los metadatos que ya existen en la copia remota.
Esto hace posible reinstalar la aplicación en otro equipo y recuperar el acceso al backup, siempre que conservemos la contraseña y los datos de conexión al destino original. Si valoráis mantener el control sobre vuestras copias sin depender de la confianza ciega en un proveedor, os conviene revisar qué destino de almacenamiento se ajusta mejor a vuestras necesidades antes de configurar el primer backup. Este es un programa gratuito que podemos bajar desde este enlace.
