La memoria gráfica es el eje central de nuestro PC de cara a los videojuegos. Si no fuera por ella, ningún ordenador podría arrancar los portentos gráficos que tenemos hoy en día en el mercado. Por ello, es fundamental que debamos cuidarla y mimarla como se merece. Porque en caso de que surja cualquier problema, el funcionamiento de nuestros juegos pueden verse comprometidos de un momento a otro.
Es más, si se supera la capacidad de VRAM (que no es más que la propia memoria de la gráfica para soportar la carga de los gráficos), pueden comenzar a surgir fallos en nuestros juegos que nos molesten visualmente. De ahí que debamos tener bien «afilado» el rendimiento de nuestra GPU. Y para ello, podemos reducir el consumo de VRAM sin que afecte demasiado a los juegos.
Por ejemplo, podemos disminuir la resolución del renderizado o la calidad de las texturas para aliviar un poco la carga de la gráfica. De hecho, el simple paso de pasar de texturas en alta calidad a «media» puede ahorrarnos más de 1 GB para nuestra VRAM.
Y no solo eso, sino que tenemos también efectos que podemos eliminar, como el trazado de rayos o el suavizado de líneas. Pero todo esto, vamos a verlo en las siguientes líneas.
Consejos para optimizar el uso de la memoria gráfica
Este paso es fundamental para que nuestra gráfica sufra lo menos posible a la hora de ejecutar nuestros juegos. Lo esencial es que mantenga un funcionamiento estable ligero. Y redunda especialmente en las gráficas que ya tienen algunos años, como la serie 2000 de NVIDIA o inferiores.
Resolución de pantalla
Es una medida directamente proporcional. Si reducimos la resolución de renderizado, se reduce el consumo de VRAM. O al menos, para los juegos más exigentes. Eso sí, asegúrate de mantener la resolución nativa de tu propio monitor junto con las tecnologías de reescalado para mantener la calidad al máximo posible.
Calidad de texturas
Las texturas de alta calidad consumen más memoria. Por lo que, bajar un escalón dicho ajuste puede ahorrarnos hasta 1,5 GB en los juegos más exigentes.
Trazado de rayos
Este efecto visual está muy extendido en la industria actual, y no es más que un modelo de interpretación de rayos de luz bastante realista. Pero, a decir verdad, desactivarlo o reducir su calidad no te va a influir en el gameplay. Y tu VRAM lo va a notar.
Suavizado de líneas (o antialising)
Existen configuraciones como TAA o DLAA que pueden consumir entre 300 MB y 1,5 GB de VRAM. Su función principal es que no aparezcan los conocidos «dientes de sierra» en los bordes de los objetos y escenario. Así que, como es un parámetro bastante importante, también puedes usar configuraciones menos exigentes en este apartado, como FXAA.
Sombras y oclusión ambiental
Las sombras son uno de los elementos que más requieren de la potencia de nuestra gráfica, junto a la oclusión ambiental. Si te gustan los entornos realistas, pero andas algo justo de potencia, puedes optar por SSAO en lugar de HBAO+ para mantener esta configuración.
Tecnologías de reescalado
El reescalado, en términos sencillos, es coger una imagen pequeña y hacer zoom sobre ella para llevarlos a la escala del monitor. Esta tecnología, que últimamente se soporta mediante IA, nos permite renderizar a resoluciones más bajas sin perder apenas calidad. Así, si quieres un juego en 4K, pero tu PC no puede, puedes implementar el DLSS o FSR para aumentar la calidad visual.
