Se puede dar el caso de que tomemos la determinación de abandonar Gmail de golpe y trasladar todas nuestras cuentas, contactos y archivos a Proton Mail. Es algo cada vez más habitual por diversas razones, por lo que nos conviene saber qué cambiaría de verdad en nuestra privacidad si diéramos ese paso, qué herramientas nos ayudarían a hacerlo sin perder ningún correo y qué diferencias reales existen entre ambos servicios.
Para calibrar el alcance del cambio conviene mirar primero cómo se financia cada servicio. El negocio de Google se sostiene con publicidad y con el análisis de nuestros datos, mientras que Proton Mail cobra por suscripción. Si migráramos, nuestra bandeja de entrada dejaría de ser la materia prima de un negocio publicitario y pasaría a estar protegida por un cifrado de extremo a extremo y de acceso cero. Esto impide que la propia empresa lea el contenido de los correos.
Esa diferencia de modelo de negocio explica también por qué Proton no necesita escanear los mensajes: sin publicidad que vender, no hay incentivo comercial para procesarlos.
Los rastreadores y la publicidad segmentada desaparecerían
El bloqueo de rastreadores de terceros vendría de fábrica. En el servicio de Gmail, los remitentes pueden colar píxeles invisibles para saber cuándo abrimos un correo o desde qué dispositivo lo hacemos; Proton los neutraliza por defecto. Los anuncios de la pestaña de promociones también quedarían fuera, porque la plataforma no necesita escanear el contenido para vender espacio publicitario.
Si además usamos el cliente de escritorio, disponible para Windows, macOS y Linux, tendremos acceso a los correos ya cargados sin conexión, algo útil si viajamos o trabajamos sin Wi-Fi estable. Al ser una aplicación nativa, reduce la exposición a extensiones de navegador que a veces terminan comprometiendo cuentas de correo, e incorpora calendario integrado y la opción de posponer mensajes sin salir de la interfaz.
En el caso de que paguemos la suscripción, Proton Sentinel añade una capa extra de monitorización contra accesos no autorizados, combinando inteligencia artificial con revisión de seguridad humana
Qué pasa con el contenido de Proton si llega una orden judicial
El diseño técnico del cifrado de acceso cero resuelve buena parte del asunto. Proton no guarda las claves necesarias para descifrar nuestros correos, así que tampoco podría entregarlas aunque recibiera un requerimiento legal. Es una diferencia de fondo frente a Gmail u Outlook, que sí retienen la capacidad de acceder al contenido de las cuentas, aunque los mensajes viajen cifrados en tránsito y en reposo.
La diferencia no está en si los datos viajan cifrados, algo que ambos servicios ofrecen, sino en quién conserva la llave para abrirlos. Mientras Gmail y Outlook pueden descifrar el contenido cuando lo necesitan, por ejemplo, para filtrar spam o responder a un requerimiento legal, Proton diseña el sistema para no disponer de esa opción técnica en ningún momento del proceso.
| Característica | Gmail (gratuito) | Google Workspace (Business Starter) | Proton Mail (Free) | Proton Mail (Plus) |
|---|---|---|---|---|
| Almacenamiento | 15 GB compartidos | 30 GB por usuario | 1 GB | 15 GB |
| Cifrado de acceso cero | No | No | Sí | Sí |
| Cifrado extremo a extremo | No (solo TLS en tránsito) | No (solo TLS en tránsito) | Sí (entre usuarios Proton) | Sí (entre usuarios Proton) |
| Publicidad basada en escaneo de correos | Sí | No | No | No |
| Bloqueo de rastreadores | No nativo | No nativo | Sí, por defecto | Sí, por defecto |
| Cliente de escritorio nativo | Solo web | Solo web | Sí (Windows, macOS, Linux) | Sí (Windows, macOS, Linux) |
| Precio mensual (aprox.) | Gratis | 5,75 €/usuario | Gratis | 3,99 € |
Esa arquitectura convierte cualquier solicitud de acceso al contenido en una petición sin respuesta técnica posible, porque la clave para abrir los mensajes solo existe en los dispositivos de quien los escribe y de quien los recibe.
Easy Switch, la herramienta para mover el historial sin perder nada
Llegados a este punto, os diremos que la propia Proton ha diseñado Easy Switch para este tipo de traslados. La herramienta se conecta a la cuenta de Gmail, importa correos, contactos y calendario, y activa un reenvío automático para que los mensajes nuevos que lleguen a la dirección antigua acaben también en Proton sin que el remitente lo note. Para los negocios, Proton ofrece un periodo de envío en paralelo entre ambos sistemas, de forma que se puede probar todo antes de completar el cambio definitivo.
El sistema está pensado para no depender de que recordemos todas las cuentas y servicios asociados a la dirección de Gmail: el reenvío automático actúa como red de seguridad mientras dura el cambio.
Durante la transición podremos seguir enviando y respondiendo con la dirección de Gmail desde la propia interfaz de Proton, lo que da margen para avisar a contactos, bancos o administraciones antes de cerrar la cuenta original. Ese margen es lo que evita que facturas, avisos bancarios o notificaciones oficiales se pierdan durante el cambio.
