Una de las principales quejas de millones de usuarios en todo el mundo respecto a Windows 11 prácticamente desde su lanzamiento fueron los altos requisitos de hardware exigidos por Microsoft. Ahora la empresa quiere optimizar su sistema operativo para que consuma y necesite menos memoria RAM.
Esto se traduce en que si vuestro ordenador se ha quedado un paso por detrás en hardware, esto os interesa. Y es que Microsoft trabaja en optimizar Windows 11 para que el sistema responda con soltura en los equipos que solo cuentan con 8 GB de memoria RAM.
La compañía busca evitar que el empuje de la inteligencia artificial en los equipos recientes penalice al hardware convencional, todavía mayoritario entre los usuarios. Debemos saber que la llegada de los Copilot+ PC habría cambiado el listón de partida. Estos equipos exigen un mínimo de 16 GB de RAM para ejecutar de forma local las funciones de inteligencia artificial, un requisito que deja fuera a buena parte de los equipos que vosotros mismos podéis tener en casa o en la oficina.
Con la mitad de esa memoria instalada, millones de usuarios seguirían trabajando a diario con Windows 11, y de ahí que Microsoft no quiera que ese salto de requisitos se traduzca en un sistema operativo más pesado para quienes no vayan a cambiar de PC a corto plazo.
Así reorganizará Windows 11 los procesos en segundo plano
Para entender cómo os beneficiaría esta mejora, conviene fijarnos en cómo gestiona el sistema la memoria disponible cuando empieza a escasear. Los cambios que se atribuyen a Microsoft se concentrarían en algoritmos de compresión que liberarían espacio para las aplicaciones que tenemos abiertas en primer plano, retrasando el momento en que Windows tiene que recurrir al disco duro como memoria de intercambio.
A esto se sumaría una asignación de recursos más selectiva. Cuando la RAM física se acerca a su límite, el sistema priorizaría las tareas que estemos ejecutando frente a servicios en segundo plano que no sean urgentes, de manera que decida qué procesos pueden esperar unos minutos y cuáles necesitan atención inmediata.
Este tipo de ajuste lo notaríamos especialmente en el día a día, sobre todo cuando tenemos varias pestañas del navegador abiertas junto a un documento de texto o una hoja de cálculo, que es donde más se echa en falta la memoria disponible.
Por qué estos ajustes no acercan un equipo de 8 GB a un Copilot+ PC
Queremos dejar esto claro desde el principio, y es que estas mejoras no convertirían un ordenador de 8 GB en un Copilot+ PC. Las funciones de IA generativa que se ejecutan en local necesitarían esos 16 GB mínimos y, sobre todo, un chip NPU dedicado que el hardware convencional no lleva integrado de fábrica.
Lo que buscaría Microsoft es que la base del sistema operativo resultase ligera y eficiente, manteniendo la compatibilidad con el hardware que ya está en el mercado sin prometer funciones que ese hardware no puede ejecutar. Quienes no cambien de ordenador en los próximos meses, podrán seguir recibiendo mejoras de rendimiento general, aunque no tengan acceso a las funciones de IA local que sí llegarían de serie a los equipos más recientes.
La diferencia quedaría así delimitada entre un sistema operativo más eficiente para todos y unas capacidades de inteligencia artificial reservadas al hardware que cumple los requisitos mínimos.
Qué gana el hardware más antiguo con este cambio
La decisión tendría una lectura práctica, que no es otra que alargar la vida útil de los equipos que ya tenemos en casa. Un sistema operativo que consume menos recursos en reposo permitiría que los ordenadores con 8 GB de RAM sigan siendo útiles más tiempo, sin la lentitud característica de las máquinas que se quedan sin memoria libre y tiran constantemente del disco duro para compensar.
Eso sí, estos cambios llegarían de forma progresiva, según lo que se ha filtrado hasta ahora, en próximas actualizaciones acumulativas y en las revisiones anuales del sistema, aunque no hay ninguna confirmación oficial sobre un calendario preciso ni sobre qué compilación concreta los incorporaría primero.
Microsoft combinaría así su apuesta por la inteligencia artificial integrada en Windows con la realidad de un parque de equipos que, en su mayoría, todavía no cumple los requisitos para explotarla al máximo.
