Microsoft trabaja en una función de accesibilidad para Windows 11 que oscurece la interfaz de la pantalla sin alterar los colores de las fotos, los vídeos y el resto de contenido multimedia que aparece en ella. La novedad se incorpora a la herramienta Lupa a través de un nuevo interruptor de temas de contraste, pensado para reducir el deslumbramiento sin que ello afecte a cómo vemos las imágenes reales.
El cambio consiste en un interruptor de contraste dentro de la Lupa que oscurece la interfaz de Windows 11, es decir las ventanas, los menús y las barras de tareas, pero deja intactos los colores del contenido multimedia que tengamos abierto en pantalla. Podemos oscurecer así el entorno de trabajo sin que una fotografía, un vídeo en reproducción o un gráfico cambien su aspecto original.
La inversión de colores clásica y su problema con las fotos
Windows lleva años ofreciendo la inversión de colores como recurso de accesibilidad para quienes necesitan reducir la fatiga visual, sobre todo en sesiones nocturnas o en entornos con mucha luz ambiental. Esta opción, disponible desde el menú de Accesibilidad del sistema, invierte la paleta de toda la pantalla: lo que era blanco pasa a negro y al revés.
El inconveniente de este sistema es que no distingue entre la interfaz y el contenido que mostramos en ella. Si abrimos una fotografía, un vídeo o cualquier imagen con colores reales mientras tenemos activada la inversión, el resultado es una imagen con los tonos completamente alterados, alejados de cómo se ve en realidad ese archivo. Para quienes trabajáis con fotografía, diseño o simplemente queréis ver una serie sin que los colores se transformen, esta limitación ha sido motivo de queja habitual entre quienes dependen a diario de estas herramientas de accesibilidad, tanto para trabajar como para el ocio.
Qué cambia el nuevo control de contraste de la Lupa
El nuevo interruptor que prueba Microsoft aborda ese problema desde otro ángulo: en lugar de invertir toda la pantalla, aplica un tema de contraste que oscurece únicamente los elementos de la interfaz de Windows 11. Las fotografías, los vídeos y cualquier otro contenido multimedia mantienen así sus colores originales mientras el resto del escritorio se atenúa.
Esto nos permite trabajar con el brillo reducido en ventanas, menús y barras de herramientas sin sacrificar la fidelidad de color de lo que estamos viendo o editando. La función llega integrada en la Lupa, la herramienta de accesibilidad que ya usamos para ampliar zonas de la pantalla, lo que sugiere que Microsoft busca centralizar en un mismo lugar las opciones de contraste y de ampliación visual en lugar de dispersarlas entre distintos menús de accesibilidad. Así evitamos tener que activar varias herramientas distintas cada vez que cambian las condiciones de luz de la sala en la que trabajamos.
Una función todavía en pruebas, sin fecha confirmada
Por el momento, esta posibilidad se encuentra en fase de pruebas dentro del programa Windows Insider, el canal por el que Microsoft valida las novedades antes de llevarlas a la versión estable de Windows 11. La compañía no ha confirmado todavía en qué compilación concreta ni en qué fecha llegará esta función al resto de usuarios.
Tampoco se ha detallado si el interruptor de contraste incluirá más de una opción visual o si se limitará a un único tema oscuro para la interfaz. Lo que sí queda claro es el objetivo: separar la reducción del brillo de la fidelidad de color, algo que hasta ahora no era posible con la inversión de colores tradicional. Habrá que esperar a que Microsoft confirme oficialmente los detalles y el calendario de llegada a los canales Beta y estable para saber cuándo podremos activar esta opción para todos los usuarios de Windows 11, tanto en equipos de trabajo como en domésticos.
