No hay sistema operativo que se precie y se respete, sin una tienda oficial de aplicaciones para los usuarios. Por descontado, esto es algo que alcanza al software que nos propone Microsoft para equipos de sobremesa con su Windows, en las más recientes versiones.
Os decimos todo esto porque desde hace tiempo el propio gigante tecnológico ha puesto buena parte de sus esfuerzos en mejorar la Microsoft Store. Esta es la tienda que de forma predeterminada encontramos incluida en Windows para poder descargar software de manera rápida y segura.
Desde el punto de vista de la propia empresa, la descarga de contenidos desde aquí, nos proporciona diversas ventajas con respecto a las descargas convencionales. Sin embargo, como muchos de vosotros ya sabréis de primera mano, esta es una tienda que no tiene la aceptación esperada en un principio, todo ello a pesar de sus constantes actualizaciones y mejoras. De ahí precisamente los esfuerzos de la empresa para que los usuarios de Windows, que se cuentan por cientos de millones, se decanten por utilizar mucho más la Store del sistema y olviden las webs de los desarrolladores para bajar programas.
Lo cierto es que a lo largo de los últimos tiempos este es un componente muy importante que no ha parado de crecer y mejorar. A continuación os vamos a hablar de algunas de las principales razones por las que personalmente cada vez utilizo más la Microsoft Store y he dado de lado las descargas convencionales.
Ventajas de la Microsoft Store para descargar programas en Windows
Hay que tener en cuenta que este es un componente que va a seguir creciendo y recibiendo nuevas funciones por parte de Microsoft. De ahí que, aunque de una manera más lenta de la esperada, su crecimiento y uso vaya en aumento con el paso del tiempo en el sistema operativo. Estas son algunas de sus principales ventajas respecto a las descargas de toda la vida.
Seguridad al bajar software. Los riesgos que corremos al descargar programas y todo tipo de contenidos de las diferentes webs online, cada vez es mayor. Sin embargo, Microsoft en su tienda oficial de Windows incluye una serie de filtros para los propios desarrolladores y así asegurar las descargas de los usuarios. De esta manera evitamos dichos riesgos al tiempo que nos aseguramos de que bajamos programas libres de malware oculto.
Actualizaciones automáticas. Si configuramos correctamente la tienda oficial que os comentamos aquí, la Microsoft Store, podremos despreocuparnos completamente de las actualizaciones del software instalado. Todo ello se llevará a cabo de manera automática sin que tengamos que estar atentos a las nuevas versiones lanzadas por los desarrolladores.
Los juegos disponibles. Al margen de encontrar todo tipo de aplicaciones referentes a diferentes sectores software, disponemos de un apartado especial para juegos. Lo cierto es que la suscripción a Game Pass de la propia Microsoft cada vez es más habitual entre los usuarios. De ahí que el uso de la Microsoft Store en el PC para bajar nuestros títulos favoritos sea lo más cómodo.
Las opiniones de los usuarios. Junto a cada ficha de producto descargable de este aquí, nos encontramos con una buena cantidad de opiniones publicadas por el resto de usuarios en todo el mundo. Esto nos sirve, al menos en la mayoría de los casos, para hacernos una idea de lo que nos vamos a encontrar respecto a ese software que estamos a punto de bajar.
Desinstalación inmediata. También es muy de agradecer que el propio sistema Windows nos permita desinstalar estas aplicaciones bajadas desde la Store, de forma inmediata y sin problemas. Seguro que muchos os habéis encontrado ante la imposibilidad de eliminar determinados programas bajados de manera convencional, esto no sucede con el software de la tienda oficial.
Integración en el sistema operativo. Al contrario de lo que sucede con las aplicaciones que nos bajamos desde las webs de manera convencional, la interfaz utilizada por las UWP de la tienda oficial se integran a la perfección con el propio sistema Windows. Su consumo de recursos suele ser bastante más bajo de lo que estamos acostumbrados.
