Raymond Chen, ingeniero con más de tres décadas de carrera en Microsoft, ha puesto el foco en un problema que afecta a quienes instalan varios antivirus en el mismo equipo. Mientras investigaba un fallo en entornos Windows 11 Enterprise, descubrió que dos programas de seguridad se ponían en cuarentena mutuamente, dejando el sistema inestable. Su consejo es tajante: no conviene mezclar motores antimalware, porque el riesgo de bloqueos cruzados y pérdida de rendimiento supera cualquier beneficio.
No se trata de una advertencia teórica. El propio Chen ayudaba a un colega a resolver un error complejo en varios equipos Windows 11 Enterprise cuando detectó que la protección de un antivirus aislaba componentes vitales del otro, y viceversa. Lo comparó con contratar a dos empresas de seguridad distintas para vigilar el mismo edificio sin que se conozcan entre ellas: si no saben de la existencia de la otra, cada una acaba tratando a la contraria como un intruso.
El conflicto: por qué los antivirus se atacan entre sí
La raíz del problema está en cómo funcionan estos programas. Para hacer su trabajo, un antivirus necesita vigilar todos los procesos del sistema, y eso incluye, inevitablemente, los procesos del otro antivirus instalado en el mismo equipo. En el mundo físico podríais asignar una planta distinta a cada vigilante, pero el software no funciona así: no es posible presentar los dos programas entre sí ni crear listas blancas mutuas que garanticen la convivencia pacífica. Chen lo resume con una imagen sencilla: «en el software es más difícil; no es como invitar a dos programas a comer para que se conozcan».
En el mejor de los casos, los dos antivirus se limitan a reportar actividad sospechosa del otro sin actuar. Lo habitual, sin embargo, es que cada uno intente neutralizar lo que interpreta como una amenaza, y eso acaba en cuarentena mutua de archivos y procesos legítimos. El resultado no solo anula la protección: deja el equipo en un estado vulnerable y errático, con fallos que aparecen y desaparecen sin motivo aparente.
El impacto en el rendimiento de Windows 11
Más allá de la cuarentena cruzada, tener varios motores de seguridad activos introduce técnicas de programación que Microsoft no recomienda: los llamados detours, o desvíos de funciones del sistema. Este mecanismo permite al antivirus interceptar las llamadas que el sistema operativo hace a sus propias funciones, analizándolas antes de que se ejecuten. Es una técnica legítima cuando la usa un solo programa, pero se complica mucho cuando hay dos antivirus intentando hacer lo mismo sobre las mismas funciones del sistema.
El problema aparece cuando dos antivirus hacen esto a la vez: una misma llamada al sistema puede desviarse dos veces, ejecutar lógica que no tiene nada que ver con la función original o directamente provocar un cuelgue. Chen advierte que esto puede causar problemas de rendimiento graves, con fallos que cambian de un día para otro. Para un usuario doméstico resulta casi imposible distinguir si la culpa es de una actualización de Windows o de la interferencia entre programas de seguridad.
La suficiencia de Microsoft Defender
Este episodio da la razón, en cierto modo, a la postura que Microsoft ha defendido en los últimos meses sobre su seguridad nativa. En abril de 2026, la compañía publicó un documento de soporte en el que afirmaba que la protección de Windows 11 resulta «habitualmente suficiente» para la mayoría de los usuarios, siempre que se mantengan las actualizaciones al día y se practique una descarga responsable de software. En ese mismo texto, Microsoft llegó a calificar a Microsoft Defender como el mejor antivirus del año.
Hay un matiz que conviene tener en cuenta: Microsoft retiró ese documento en junio de 2026 sin dar explicaciones públicas sobre el motivo. La eliminación de la página, eso sí, no cambia que las herramientas que justificaban aquella afirmación sigan presentes en el sistema. Windows 11 integra de serie SmartScreen (activo por defecto), que filtra sitios y descargas maliciosas, y Smart App Control (desactivado por defecto en la mayoría de los casos), que bloquea la ejecución de software no fiable. A esto se suman funciones de mitigación de ransomware y bloqueo de aplicaciones potencialmente no deseadas.
Cómo saber si un antivirus está interfiriendo en el PC
Si notáis fallos inexplicables o lentitud justo después de instalar un nuevo antivirus, merece la pena revisar si tenéis más de un motor de protección en tiempo real activo en el equipo. Para usuarios con algo de experiencia, el Visor de eventos de Windows permite rastrear errores y advertencias que pueden delatar a un antivirus interfiriendo en procesos del sistema, aunque reconocer esas señales no siempre resulta sencillo para quien no está familiarizado con la herramienta.
La solución práctica pasa por confiar en la protección nativa de Windows 11 o, si la política de una empresa obliga a usar software de terceros, asegurarse de que solo haya un motor de protección en tiempo real activo al mismo tiempo. Tener dos antivirus instalados no duplica la seguridad: duplica las probabilidades de que el propio sistema termine bloqueándose a sí mismo.
