Google Chrome ha pasado a lanzar una versión mayor cada dos semanas, en lugar de cada cuatro, y el cambio arranca hoy con la versión 153. La actualización ya se despliega en ordenadores, Android y iOS, y responde al aumento de herramientas automatizadas y de informes de seguridad que llegan a diario, con el objetivo de reducir el tiempo que pasa entre que se detecta una vulnerabilidad y su parche. Google anunció este giro en marzo de 2026, antes incluso de que Microsoft Edge adoptase el mismo ritmo.
Hasta ahora, Chrome recibía una versión mayor cada cuatro semanas: la 152 llegó el 25 de agosto, cuatro semanas después de la 151, publicada el 28 de julio. Con la 153, publicada hoy, ese intervalo se reduce a la mitad y arranca el nuevo calendario quincenal en ordenadores, Android y iOS.
Por qué Google acelera el ritmo en Chrome
Google vincula el cambio a un aumento sostenido de herramientas automatizadas y de los informes de seguridad que llegan desde la comunidad, un volumen de correcciones que ha crecido en los últimos meses. Un ciclo más corto permite distribuir esos parches sin que se acumulen a la espera de la siguiente versión mayor.
El objetivo declarado es reducir la brecha de días N, es decir, el tiempo que pasa entre que una vulnerabilidad queda expuesta en el código abierto de Chromium y el momento en que el parche llega al usuario final. Cuanto menor sea ese margen, menos tiempo tienen los atacantes para explotar un fallo ya conocido públicamente.
Este giro no responde a la decisión de Microsoft Edge, que adoptó el mismo ritmo hace apenas unos días. Google ya había anunciado el cambio en marzo de 2026, meses antes de que Edge diera ese paso, y por motivos casi idénticos: acortar la ventana entre una amenaza detectada y su solución. No es la primera vez que el navegador ajusta su calendario: en 2021 ya había pasado de publicar una versión mayor cada seis semanas a hacerlo cada cuatro. El ritmo más rápido también permite incorporar funciones con mayor rapidez, algo relevante ante la aparición de nuevos rivales como Brave, Vivaldi, Opera Neon, el navegador Comet de Perplexity o el de DuckDuckGo.
Rust avanza en su transición y sustituye el motor XML
Chrome 153 avanza en su transición hacia Rust al sustituir el motor de análisis XML por una implementación en este lenguaje en varios escenarios habituales, lo que garantiza la seguridad de la memoria de forma nativa. El cambio elimina errores de corrupción de memoria sin alterar la compatibilidad con las páginas existentes.
En iOS, la primera versión de 153 se centra sobre todo en ajustes de estabilidad y rendimiento, sin funciones vistosas para el usuario. Google no detalla apenas cambios en este tipo de lanzamientos, algo que podría convertirse en la norma ahora que cada versión mayor cubre solo dos semanas de desarrollo en lugar de cuatro.
Este movimiento se suma a la lógica general del cambio de calendario: cuanto antes lleguen los fallos corregidos a los usuarios, menor es el margen para que una vulnerabilidad de memoria llegue a explotarse en el mundo real. Al ser un lenguaje memory-safe, Rust reduce buena parte de los errores de gestión de memoria que suelen originar vulnerabilidades graves en navegadores, y su adopción progresiva en Chromium avanza en paralelo a este nuevo ritmo de publicaciones.
Calendario previsto hasta octubre en el navegador
Tras la 153, Chromium tiene fijadas ya la versión 154 para el 22 de septiembre y la 155 para el 6 de octubre, respetando la misma separación de catorce días que marcó el salto de la 152 a la 153. Para comprobar si tenemos instalada la 153, basta con abrir el menú de tres puntos junto a la barra de direcciones y entrar en Ayuda y luego en Información de Google Chrome: si hay una versión pendiente, la descarga arranca sola y solo queda reiniciar para completar la instalación.
La excepción queda reservada a los clientes empresariales, que pueden permanecer en el canal Extended Stable con actualizaciones mayores cada ocho semanas, igual que hasta ahora. Los canales Dev y Canary tampoco cambian de cadencia, y tanto particulares como empresas seguirán recibiendo aparte las actualizaciones de seguridad menores en cuanto estén listas, sin necesidad de esperar a la siguiente versión mayor. Este esquema doble evita que un entorno corporativo con miles de equipos tenga que gestionar una actualización mayor cada catorce días, un ritmo que sí puede asumir sin problema el usuario doméstico.
