La imagen que Adobe Systems convirtió en icono fundacional de Photoshop no nació en un laboratorio de la compañía ni en un departamento de marketing, sino en un carrete de fotos vacacionales.
Jennifer in Paradise, la fotografía de la entonces novia de John Knoll tomada en Bora Bora en 1987, es la primera imagen en color editada con el programa, antes de que este se llamara Photoshop. Os contamos todo esto porque vamos a repasar cómo aquella foto de playa terminó dando origen a uno de los programas más usados en la historia de la informática.
Knoll y Jennifer trabajaban entonces en Industrial Light & Magic (ILM), la compañía de efectos especiales de Lucasfilm. En 1987, el estudio trabajaba a marchas forzadas en los efectos visuales de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, la película que combinaba animación y acción real y que se estrenaría al año siguiente. Las jornadas se alargaban hasta las setenta horas semanales, y el equipo llegó al final del rodaje agotado.
El viaje a la Polinesia Francesa se planteó como un descanso merecido tras meses de trabajo intensivo, sin ninguna intención profesional detrás. En la playa frente a la isla Toopua, cerca de Bora Bora, Knoll fotografió a Jennifer, su entonces pareja, con una cámara de carrete convencional, en una época en la que la fotografía digital apenas existía fuera de laboratorios especializados. Nada indicaba entonces que aquella instantánea de 15 x 10 centímetros terminaría ligada al nacimiento de un programa que cambiaría la edición de fotografías.
El Pixar Image Computer que Knoll descubrió
De regreso en California, en los laboratorios de ILM, Knoll descubrió el Pixar Image Computer, uno de los primeros equipos capaces de manipular imágenes digitalmente. El aparato costaba una fortuna y su software exigía un operador especializado, algo que lo alejaba de cualquier uso profesional habitual y, por supuesto, del gran público.
Era una herramienta reservada a estudios con presupuesto para efectos visuales, no a un aficionado con una cámara de vacaciones, algo que Knoll comprobó de primera mano al volver de Bora Bora. La casualidad quiso que su hermano Thomas Knoll, ingeniero, hubiera desarrollado por su cuenta un programa con una función parecida, con una ventaja decisiva, y es que podía ejecutarse en un Macintosh Plus, mucho más accesible que la maquinaria de Pixar. Los dos hermanos empezaron a trabajar juntos sobre esa base hasta convertirla en un producto con el que salir a buscar comprador, el germen de lo que más tarde se conocería como Photoshop.
Un escáner de Apple y la única foto que Knoll llevaba en la cartera
En 1988 el mayor obstáculo no era técnico, sino material: apenas existían imágenes digitales con las que demostrar lo que el programa era capaz de hacer. Knoll recurrió al laboratorio del Grupo de Tecnología Avanzada de Apple, donde consiguió acceso a uno de los pocos escáneres disponibles en la época, un recurso que hoy damos por hecho en cualquier móvil.
La única fotografía que llevaba encima era la copia en papel de Jennifer en la playa de Bora Bora. La escaneó y empezó a usarla en sus demostraciones del programa, entonces llamado ImagePro. Era agradable de ver y técnicamente había un montón de cosas que se podían hacer con la foto, explicó Knoll años después, justificando por qué aquella instantánea personal terminó convertida en material de trabajo cada vez que había que enseñar el programa a posibles compradores.
De ImagePro al Photoshop que Adobe compró en 1989
Antes de encontrar comprador, Knoll recorrió varias empresas de Silicon Valley que rechazaron la idea de un programa dedicado a manipular imágenes, sin ver en ello un negocio viable. Ninguna quiso apostar por una herramienta pensada para un uso que entonces parecía minoritario. La negativa se repitió varias veces hasta que la propuesta llegó a Adobe Systems, la compañía que finalmente entendió el potencial comercial de la herramienta.
Así, Adobe compró el programa en 1989 y lo lanzó bajo el nombre que hoy conocemos: Photoshop. La fotografía de Jennifer, rebautizada como Jennifer in Paradise, quedó ligada a esa primera etapa como la primera imagen en color utilizada para mostrar lo que el software era capaz de hacer. Con los años se ha convertido en un icono reconocible de la historia de la fotografía digital.
