Chrome tiene fama de consumir memoria RAM sin freno, sobre todo cuando se acumulan decenas de pestañas abiertas a lo largo del día. Una función integrada en el navegador, llamada Ahorro de memoria, permite recuperar varios gigabytes sin cerrar nada de lo que tenemos abierto. En una prueba con 16 pestañas activas, el consumo bajó de 6 GB a 2 GB tras activar su nivel más agresivo.
Las pestañas inactivas siguen cargadas en segundo plano aunque no las miremos durante horas, y ahí está el origen real del consumo de memoria. Memory Saver, que así se llama la función en el menú, desactiva esas pestañas tras un rato sin uso: el título y el icono se mantienen donde los dejamos, pero Chrome libera buena parte de la memoria asociada a esa página hasta que volvemos a ella. La caída de 6 GB a 2 GB se registró con pestañas de uso medio-alto, como vídeo o aplicaciones web activas, así que el ahorro que notéis dependerá de las páginas que tengáis abiertas.
Cómo activar el modo Máximo en Chrome
No hace falta instalar extensiones ni bucear en ajustes ocultos. Para activarlo, solo tenéis que abrir el menú de los tres puntos, entrar en Configuración y pinchar en Rendimiento, en la barra lateral izquierda. Ahí encontraréis el interruptor de Ahorro de memoria, con tres niveles: Moderado, Equilibrado y Máximo.
El nivel Equilibrado busca un término medio entre rendimiento y ahorro de recursos, pero Máximo ofrece los resultados más contundentes, porque desactiva las pestañas sin usar mucho antes que los otros dos modos. En una prueba con 16 pestañas abiertas (entre ellas YouTube, Gmail, Google Docs y Reddit), Chrome llegó a consumir cerca de 6 GB de RAM. Tras activar el modo Máximo, el consumo cayó hasta los 2 GB: unos 4 GB quedaron disponibles sin que ninguna pestaña desapareciera de la barra. Si soléis mantener docenas de pestañas abiertas, esta es la configuración que más margen os dará, sobre todo si trabajáis con muchas pestañas de redes sociales o vídeo abiertas en simultáneo.
Qué se pierde al pausar pestañas: recargas y excepciones
Ese ahorro tiene una contrapartida previsible. Al desactivar una pestaña, Chrome deja de mantenerla cargada en memoria, así que al volver a ella hay que esperar a que se recargue desde cero. En una página estática apenas notaréis el retraso, pero en aplicaciones web más complejas la pausa puede resultar molesta si el sitio no recupera bien el estado en el que lo dejasteis.
Para esos casos, Chrome contempla en la misma pantalla de Rendimiento una opción llamada Mantener siempre activos estos sitios, pensada para excluir del ahorro de memoria los dominios que uséis a diario, aunque el propio menú no detalla con precisión cómo gestiona esa lista en cada versión. Si la usáis, conviene revisar de vez en cuando qué sitios habéis añadido: marcar un dominio genérico como google.com podría afectar a todos los servicios de Google a la vez, así que es más práctico limitarla al correo o las herramientas de trabajo que abrís cada día.
Cómo saber qué pestañas consumen memoria
No hace falta abrir el Administrador de tareas de Windows para comprobar qué está tirando de recursos. Chrome incorpora sus propias señales visuales: si tenéis activada la apariencia de pestañas inactivas, un pequeño anillo rodea el icono del sitio cuando está dormido, y al pasar el cursor sobre cualquier pestaña aparece una tarjeta con la memoria que usa en ese momento.
Esa información sirve para localizar los procesos más pesados sin recurrir a herramientas externas. El Administrador de tareas de Chrome, accesible desde el menú de los tres puntos, ofrece el mismo detalle por proceso, con el consumo de CPU incluido. Con el modo Máximo activado, la diferencia de memoria entre una pestaña dormida y otra en uso puede ser notable, aunque el ahorro exacto varía según la página y cuántas pestañas tengáis abiertas. Aun así, sirve como referencia rápida para detectar si una pestaña concreta se ha convertido en un cuello de botella.
