Buena parte de los desarrolladores de las diferentes distribuciones Linux disponibles hoy día, intentan atraer a la mayor cantidad de usuarios habituales de Windows. Son plenamente conscientes de que el sistema operativo de Microsoft ahora mismo no está pasando por un buen momento.
Esto es algo que se hace especialmente patente tras el final de la vida útil de Windows 10 en el pasado mes de octubre. Muchos se niegan a migrar a Windows 11 y buscan alternativas en alguna de estas distribuciones de código abierto. Por descontado, en todo ello los creadores del kernel Linux juegan aquí un papel fundamental, como sucede ahora en el caso que os contamos.
Y es que a la nueva versión del núcleo Linux 7.1 acaba de llegar una excelente novedad para todos aquellos que utilizan ambos sistemas operativos, o provienen de Windows. En estos momentos os podemos confirmar que la resurrección del sistema de archivos conocido como NTFS, al fin, ha llegado al nuevo Linux 7.1. Tal y como seguramente muchos de vosotros ya sabéis de primera mano, aquí hablamos del sistema de archivos más habitual y utilizado en el sistema de Microsoft desde hace muchos años.
Pues bien, consciente de todo esto, un importante desarrollador ha estado renovando el controlador correspondiente en el kernel para el sistema de archivos NTFS original. Este es un trabajo que comenzó hace tiempo, ya que lleva trabajando en todo ello a lo largo de los últimos cuatro años. En concreto, el desarrollador ha usado un código base más limpio con el fin de añadir soporte de escritura para este sistema de archivos.
El sistema de archivos NTFS de Windows llega a Linux
Al mismo tiempo, otro de sus objetivos es el de proporcionar a los usuarios de estos sistemas operativos, un mejor soporte e implementar características más modernas en comparación con el controlador NTFS3. Este fue el que se integró al kernel principal hace unos años, proyecto que, por cierto, desde entonces se había estancado.
Pues bien, os contamos todo esto porque tras la solicitud de incorporación hace solo unos días para integrar el nuevo controlador NTFS, Linus Torvalds inicialmente retiró el código. Esto sucedió debido a que descubrió ciertos problemas en la estructura de la solicitud en la plataforma de desarrollo Git. Por suerte, el desarrollador del que os hablamos en estas líneas, Namjae Jeon, envió una solicitud revisada que cumplía con los estándares de Torvalds para el sistema de archivos de Windows.
De ahí la llegada en estos momentos del nuevo controlador NFS para Linux integrado de forma nativa en los sistemas de código abierto. Esto es algo que se ha producido hace solo unas horas, tal y como lo describe el propio Linus Torvalds: la resurrección de NTFS.
Eso sí, debemos tener muy presente que por el momento este controlador NTFS3 para Linux que os contamos, se mantiene en el repositorio principal. De hecho, ya tenemos la posibilidad de habilitarlo mediante el parámetro NTFS_FS de Kconfig para quienes deseen probar esta nueva implementación del controlador NTFS para Linux a partir de estos momentos.
Como os podéis imaginar, esta reciente implementación ayudará en gran medida a utilizar unidades de disco de Windows formateadas con el sistema NTFS, en Linux. Con todo ello lo que se pretende es acercar, un poco más, a los habituales del sistema operativo de Microsoft, al software de código abierto repartido en sus diferentes distribuciones.
¿Qué cambia realmente para el usuario con este nuevo NTFS?
La llegada del nuevo driver NTFS en Linux 7.1 supone un cambio más que notable para cualquier usuario que utilice discos externos, pendrives o particiones compartidas con Windows. No es una simple mejora «interna» más, sino que afecta directamente al día a día.
Las principales mejoras que vamos a notar cuando usemos este nuevo controlador son:
- Montajes más rápidos y sin errores inesperados. Las unidades NTFS ahora se montan con mayor rapidez y estabilidad. Esto reduce los típicos problemas de «la unidad no se ha podido montar» o montajes en modo solo lectura cuando Linux detectaba inconsistencias menores.
- Copias de archivos más fiables (especialmente las grandes). El nuevo driver mejora la gestión de metadatos y operaciones de escritura, lo que se traduce en menos fallos al copiar carpetas pesadas, juegos, ISOs o proyectos multimedia. Antes, NTFS3 podía generar errores silenciosos o ralentizaciones; ahora el proceso es más consistente.
- Mejor compatibilidad con discos usados en Windows. Muchos usuarios formatean sus discos externos en NTFS para poder usarlos en Windows. Con este nuevo driver, Linux interpreta mejor las características modernas del sistema de archivos, como permisos avanzados, journaling y atributos extendidos. El resultado es menos avisos, menos corrupciones y menos sustos.
- Menos riesgo de corrupción si no desmontas «perfectamente». Aunque siempre es recomendable desmontar, el nuevo driver es más tolerante ante apagados bruscos o desconexiones accidentales. NTFS3 era más frágil en estos escenarios; esta implementación reduce la probabilidad de que la unidad quede inutilizable.
- Mejor rendimiento en juegos y apps instaladas en discos externos. Si usamos Steam, Lutris o Heroic con juegos instalados en unidades NTFS externas, notarás tiempos de carga más estables y menos microcortes.
- Un driver vivo, mantenido y revisado. A diferencia de NTFS3 (que llevaba tiempo estancado), este nuevo driver tiene un desarrollo activo, revisiones constantes y supervisión directa del equipo del kernel. Esto garantiza que las mejoras seguirán llegando y que los problemas se corregirán con rapidez.
