¿La instalación mínima de Ubuntu es suficiente para trabajar?

Cuando hablamos de distros Linux, la principal y más conocida a la que podemos hacer referencia es Ubuntu. Esta distro, basada en Debian y controlada por Canonical, ofrece un perfecto equilibrio entre filosofía Linux y facilidad de uso, una perfecta puerta de entrada para usuarios nóveles, y un gran sistema para los más experimentados. Sin embargo, una de las cosas de las que se quejan los usuarios avanzados es de la gran cantidad de paquetes y programas que instala por defecto, muchos de ellos innecesarios. Y, para solucionar este problema, Canonical lanzó un modo de instalación especial, la «instalación mínima«.

Antes de nada, indicar que no debemos confundir la instalación mínima de Ubuntu con el MinimalCD. Este último se trata de una versión superreducida de la distro que tan solo incluye algunas herramientas básicas de Linux, pero nada más. Todo lo que queramos a mayores tendremos que instalarlo nosotros mediante comandos, por lo que solo está recomendada para usuarios avanzados.

¿Qué es la instalación mínima?

La instalación normal de Ubuntu incluye una colección de paquetes y programas seleccionados por Canonical para ofrecer la mejor experiencia posible a los usuarios. De esta manera, nada más instalar la distro de cero, esta estará lista para empezar a trabajar con ella y realizar todo tipo de tareas.

Instalar Ubuntu - Tipo de instalación

Con la llegada de Ubuntu 18.04, en abril de 2018, Canonical añadió un nuevo tipo de instalación al programa, la «instalación mínima». Este tipo de instalación, como describe la compañía, nos trae una instalación lo más reducida del sistema, sin sacrificar las funcionalidades del mismo. Incluye un navegador web, las herramientas básicas del sistema, y nada más. En total, elimina más de 80 paquetes (y todas sus dependencias) respecto a la instalación normal, quitando también programas como Thunderbird, Transmission y LibreOffice, entre otros.

Con estos cambios conseguimos que el sistema pase de ocupar unos 4 GB en su instalación normal a ocupan «tan solo» 3.5 GB. No es una gran ganancia, y tampoco vamos a notar mejora de rendimiento en el sistema. Simplemente tendremos un sistema algo más limpio y sin herramientas de serie que no necesitemos.

¿Podemos trabajar con el Ubuntu mínimo?

Como hemos explicado, aunque se eliminan hasta 80 paquetes diferentes, estos son paquetes opcionales. En un principio, no afectan para nada para un uso básico del sistema operativo. Podremos navegar por Internet sin problemas, y usar las típicas herramientas de Linux y del escritorio GNOME. Lo que sí podemos echar en falta es una suite ofimática, ya que elimina LibreOffice. Pero no es nada que no podamos solucionar instalando la suite de cero usando el gestor de paquetes APT.

Por lo tan, si somos usuarios avanzados con experiencia dentro de Linux, podemos instalar perfectamente esta versión mínima, y así tendremos un sistema algo más minimalista sin sacrificar otras funcionalidades. Por el contrario, si estamos dando los primeros pasos dentro de Linux, y no queremos complicarnos, entonces mejor la instalación normal. No habrá diferencia de rendimiento, y el espacio que ganamos (o perdemos, en este caso) es de tan solo unos 500 MB.

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