Linux ha alcanzado una cuota histórica del 3,2 % entre los usuarios de Steam, un récord que se repite por segundo mes consecutivo. Dentro de ese porcentaje, el uso más extendido corresponde a SteamOS, el sistema de la Steam Deck, seguido de Arch, Mint, Ubuntu y Bazzite.
La razón no es casual, y es que las distribuciones pensadas para jugar, con SteamOS a la cabeza, ofrecen una experiencia más directa que, por ejemplo, Ubuntu. Os contamos qué hay detrás de este cambio y por qué el enfoque de Valve marca la diferencia frente a una distribución generalista.
El fin de vida de Windows 10 ha empujado a muchos usuarios a buscar alternativas, la Steam Deck demostró que Linux podía ser una plataforma de juegos seria, y Proton ha madurado hasta el punto de venir activado por defecto en el cliente de Steam para cualquier título sin versión nativa. Todo eso ha inclinado la balanza hacia sistemas construidos desde cero para jugar, dejando a Ubuntu en un papel secundario dentro de ese terreno.
La optimización nativa de SteamOS frente a la configuración manual de Ubuntu
Para empezar, os diremos que SteamOS es una distribución basada en Arch Linux, con un modo de juego (Gaming Mode) pensado para pantalla completa y un modo de escritorio con KDE Plasma para cuando queremos usar el equipo como un PC convencional. Valve ha ajustado el stack gráfico, los controladores y las actualizaciones, que son atómicas, para sacar partido al hardware sin que el usuario tenga que tocar una terminal.
Ubuntu, en cambio, sigue siendo una distribución pensada primero para el escritorio y la oficina, por lo que instalarla en un equipo dedicado a jugar suele implicar buscar manualmente los repositorios de controladores propietarios y mantener actualizado el núcleo y las librerías gráficas para sacarle partido al hardware reciente. Esa fricción inicial no la sufre quien instala SteamOS o una distribución derivada, porque ya viene resuelta de fábrica.
Al mismo tiempo, el mencionado Ubuntu sigue siendo una opción sólida para trabajar, pero pierde la partida cuando el objetivo único es jugar sin complicaciones.
El modo consola y cómo Bazzite ha llevado esa experiencia a cualquier PC
La gran aportación de la Steam Deck y SteamOS fue meter un modo consola dentro de un sistema Linux: al encender el equipo no aparece un escritorio con ventanas, sino una interfaz pensada para mando y pantalla completa, igual que en el portátil de Valve. Ubuntu no incluye de entrada nada parecido, así que lo habitual es depender del escritorio tradicional para lanzar cualquier cosa, incluido Steam.
Para llevar esa sensación a un PC de escritorio ha surgido Bazzite, una distribución basada en Fedora que incluye Steam preinstalado, drivers de NVIDIA y AMD listos para usar, y herramientas como MangoHUD, vkBasalt, GameMode y OBS ya configuradas. Durante la instalación, se puede elegir arrancar directamente en el modo consola de Steam o quedarse con un escritorio tradicional (KDE o GNOME) con Steam integrado.
Bazzite funciona en PCs de sobremesa, en la propia Steam Deck y en consolas portátiles como la ROG Ally o la Legion Go, algo que convierte a esta distribución en una SteamOS que se puede instalar en casi cualquier máquina.
Qué frena a las distros Linux frente a Windows para jugar
El principal obstáculo sigue siendo el mismo de siempre: los juegos competitivos con sistemas anti-trampas propietarios cerrados no funcionan en Linux, y ahí no hay Proton que valga. Si nuestra biblioteca se reduce a shooters competitivos con anticheat estricto, la alternativa realista sigue siendo Windows o, como mucho, un arranque dual.
Para el resto, un jugador centrado en títulos en solitario, indies y buena parte de los triple A recientes, la experiencia ya no tiene nada de experimental. Proton, la capa de compatibilidad de Valve construida sobre Wine y DXVK/Vulkan, ha ido sumando soporte para HDR en títulos como Resident Evil 2, 3, 7 y 8, Hogwarts Legacy o Alan Wake 2 desde la versión 8.x.
Al mismo tiempo sigue ampliando el catálogo compatible y corrigiendo errores en juegos como Warframe, Enshrouded o Forza Horizon. Sin licencia de Windows que pagar y sin la telemetría más agresiva del sistema de Microsoft, SteamOS y sus derivados han dejado de ser una rareza de foro para convertirse en una opción real en el salón.
