Seguro que para muchos de vosotros, la aparición de las imágenes en formato WebP online se ha convertido en algo habitual. Para empezar, os diremos que Google lo presentó el 30 de septiembre de 2010 como alternativa a JPEG, PNG y GIF.
El principal objetivo era reducir el peso de las imágenes en Internet. Si la red hubiera seguido dependiendo solo de esos formatos clásicos, la navegación desde el móvil sería hoy mucho más lenta y consumiría muchos más datos. Repasamos cómo funciona la tecnología detrás de este estándar y por qué se ha impuesto en la mayoría de páginas web.
WebP nació con una particularidad que lo distinguía de sus predecesores, admite tanto la compresión con pérdidas como la compresión sin pérdidas dentro del mismo formato, además de transparencia y animación. Hasta entonces, quien quería una imagen ligera con fondo transparente tenía que recurrir al PNG, y quien necesitaba animación se quedaba con el GIF, mucho más pesado. WebP unificó esas funciones en un único archivo, algo que ningún formato anterior ofrecía de forma conjunta.
Cuánto pesan menos las imágenes en WebP frente a JPEG y PNG
Las imágenes con pérdida en este formato ocupan, por término medio, un 30% menos que un archivo JPG equivalente. En el modo sin pérdidas, el ahorro frente a un PNG comparable se sitúa en torno al 25%. Multiplicado por los millones de páginas que sirven fotografías a diario, ese margen de bytes reduce de forma notable el tráfico que circula por la red.
Google PageSpeed Insights, la herramienta que evalúa la optimización de una web, señala el uso de formatos modernos de imagen como una de las oportunidades de mejora más habituales para acelerar la carga de una página. Las webs que sustituyen sus JPEG y PNG por WebP, suelen ver una reducción directa en el peso total de sus imágenes, uno de los elementos que más pesan en el tiempo de carga de cualquier sitio. Ese ahorro resulta más relevante en las conexiones móviles, donde menos megas se traducen en cargas más rápidas.
Dos modos de compresión en un mismo archivo
La clave de WebP está en que combina dos formas de comprimir una imagen bajo la misma extensión. El modo con pérdida sacrifica parte de la información menos perceptible para el ojo humano, de forma similar a como trabajan los códecs de vídeo modernos, y permite ajustar el nivel de calidad según las necesidades de cada imagen. El modo sin pérdida, en cambio, reconstruye la imagen píxel por píxel sin descartar ningún dato, pero aun así logra archivos más compactos que un PNG equivalente.
Esta doble naturaleza permite que WebP sirva tanto para fotografías, donde conviene priorizar el peso sobre la fidelidad absoluta, como para logotipos o iconos con transparencia, donde cada píxel debe conservarse intacto. El formato admite además animación, una función que antes exigía recurrir al GIF, de modo que una misma pieza gráfica puede cubrir funciones que antes se repartían entre tres formatos distintos.
Por qué WordPress tardó en admitir WebP de forma nativa
Durante los primeros años tras su lanzamiento, no todos los navegadores ofrecían soporte nativo para WebP, lo que frenaba su adopción en muchas webs. Ningún desarrollador quería servir imágenes que una parte de sus visitantes no pudiera abrir correctamente. Esa limitación fue cerrándose de forma progresiva hasta que el soporte se generalizó en los navegadores más usados.
El cambio en WordPress llegó con la versión 5.8, que incorporó soporte nativo para subir y gestionar archivos WebP directamente desde la biblioteca de medios, sin necesidad de plugins adicionales para la carga básica. Si alguna vez os ha aparecido un error al subir uno de estos archivos, suele deberse a que el servidor no reconoce por defecto el tipo MIME image/webp.
Esto se resuelve añadiendo un filtro al archivo functions.php del tema activo para registrar ese tipo de archivo, o comprobando que el servidor tiene instalada la librería GD o ImageMagick con soporte para WebP. El soporte en navegadores supera hoy el 97% a nivel global, así que convertir las imágenes existentes es sencillo. La herramienta de línea de comandos de Google, cwebp, permite hacerlo con una sola instrucción, del tipo cwebp -q 80 image.png -o image.webp.
También existen plugins de optimización de imágenes para WordPress que automatizan esa conversión en toda la biblioteca de medios. Basta con probar el cambio en un lote pequeño de fotografías para comprobar cuánto peso se ahorra antes de aplicarlo al resto del sitio. De lo que no cabe duda es de que este formato de imagen ha llegado para quedarse, al menos hasta que aparezca algo mejor.
