Quizá muchos os preguntéis qué fue Windows Threshold, un proyecto llamado así por Microsoft que quizá hayáis leído en algunas webs. Pues bien, este es el nombre en clave que Microsoft empleó durante el desarrollo de lo que terminó llegando al mercado como Windows 10.
En agosto de 2014 se filtraron capturas y documentos internos que revelaban un plan distinto al que finalmente se ejecutó, y es que la compañía preveía tener el proyecto listo en abril de 2015 y presentarlo entonces, oficialmente, como Windows 9.
En un principio las filtraciones de aquel verano incluyeron documentación interna en la que se hablaba de Threshold como el paso previo a Windows 9. Meses después, una imagen ISO con la etiqueta Windows 10 Threshold circuló por foros y archivos de Internet, confirmando que el nombre en clave se había mantenido durante el desarrollo aunque el número final cambiara.
El problema de Windows 8 que Threshold venía a resolver
Si recordáis el panorama de la informática de consumo en 2012, entenderéis por qué Windows 8 generó tanto debate entre los usuarios habituales de escritorio. La compañía apostó por la interfaz táctil Metro, pensada para tablets, y dejó atrás elementos que hasta entonces se daban por hechos, como el menú de Inicio clásico, sustituido por una pantalla de mosaicos que resultaba incómoda con ratón y teclado.
Threshold llegó en ese contexto, con la etiqueta interna de un proyecto orientado a recuperar ese equilibrio entre el uso táctil y el trabajo tradicional con teclado y ratón. La convivencia de dos entornos tan distintos, el de los mosaicos y el del escritorio clásico, había sido una de las críticas más repetidas hacia Windows 8, y ese debate marcó buena parte del desarrollo del proyecto.
Entre los rumores que circulaban en aquellos meses estaba la posibilidad de que el menú de Inicio volviera a la barra de tareas, algo que finalmente se confirmó con la llegada de Windows 10 al mercado.
Por qué el plan inicial pasaba por llamarlo Windows 9
Según trascendió en agosto de 2014, Microsoft manejaba entonces una hoja de ruta muy concreta, cerrar Threshold para abril de 2015 y lanzarlo bajo el nombre de Windows 9. Esa intención quedó reflejada en la documentación que circulaba en aquel momento entre los desarrolladores.
El plan cambió antes de llegar a las tiendas. Una de las explicaciones más repetidas en foros técnicos, aunque nunca confirmada de forma oficial por Microsoft, apunta a un problema de compatibilidad. Miles de programas antiguos comprobaban en su código si el sistema se llamaba Windows 9x para detectar Windows 95 o Windows 98, y un Windows 9 real podría haber activado ese mismo chequeo por error. Sea o no ese el motivo, la numeración dio un salto directo hasta el 10 y el nombre Windows 9 nunca llegó a comercializarse.
No consta que Microsoft haya detallado públicamente los motivos técnicos del cambio, así que esa teoría del código heredado sigue circulando como la explicación más aceptada entre quienes siguieron aquel proceso de cerca.
De las primeras compilaciones filtradas al programa Windows Insider
Las primeras versiones de prueba de Threshold empezaron a circular hacia septiembre de 2014, coincidiendo con lo que entonces se anunciaba como una primera build disponible para desarrolladores. Aquellas compilaciones, todavía con el sello interno de Threshold, circularon en paralelo al programa Windows Insider, el canal que Microsoft puso en marcha para compartir versiones preliminares con millones de usuarios dispuestos a reportar errores.
El resultado final llegó el 29 de julio de 2015, cuando Windows 10 se lanzó oficialmente y heredó buena parte de la arquitectura que Threshold había ido perfilando durante esos meses de pruebas públicas. El salto de numeración, del 8 directo al 10, sigue siendo uno de los episodios más citados cuando se repasa la historia de las versiones de Windows. El programa Insider, nacido en aquel contexto, se mantiene activo y sigue siendo el canal habitual por el que Microsoft prueba novedades de Windows 11 antes de su lanzamiento definitivo.
