En el pasado mes de octubre de 2025, Microsoft dio por finalizado el soporte oficial para Windows 10. Uno de sus principales objetivos es que la mayoría de los usuarios que usen esta versión del sistema, migren de una vez por todas a Windows 11.
Sin embargo, para todos aquellos que todavía no tengan pensado dar este paso, Microsoft ha prometido que seguirá ofreciendo actualizaciones durante un año más. De manera paralela, muchos ya están listos para instalar Windows 11 en sus equipos, pero algunos tienen un pequeño problema. Se puede dar el caso de que sus ordenadores no cumplan con los requisitos mínimos del sistema para instalar esta versión en concreto del sistema operativo.
Llegados a este punto, debemos saber que buena parte de los PC con Windows 10 podrían ser compatibles con Windows 11. Todo ello a pesar de las notificaciones que indican lo contrario. Solo necesitamos realizar algunos ajustes en la configuración, tal y como os vamos a mostrar a continuación.
Esto quiere decir que, si disponemos de un ordenador algo antiguo, evitamos tener que desecharlo para comprar uno nuevo e igualmente actualizar a Windows 11. Nos podemos encontrar con varios problemas a la hora de actualizar. Entre estos, los más habituales son problemas con el Arranque Seguro y el TPM, componentes para los que Microsoft nos pide compatibilidad para instalar la más reciente versión del sistema. A continuación, veamos cómo solucionar estos inconvenientes.
Cómo activar el Arranque Seguro del PC
Tal y como os contamos, aquí hay dos elementos fundamentales para poder actualizar: el Arranque Seguro y Módulo de Plataforma Segura o TPM. Para obtener información detallada acerca del hardware y compatibilidad de nuestro equipo, basta con que tecleemos el comando msinfo32 en el cuadro de búsqueda de la barra de tareas.
Aquí, el tipo de sistema debe ser x64 y la BIOS debe ser UEFI. Por último, el Arranque Seguro no tiene que estar activado, pero la placa base debe ser al menos compatible con el mismo. Ahora lo que vamos a hacer es acceder a la BIOS de nuestro PC. Cada placa base tiene su método de acceso, algo que podemos consultar en los manuales de la misma. En la mayoría de las BIOS, hay una tecla que presionamos en el arranque para acceder a esta configuración.
Es probable que nuestro ordenador ya esté configurado para usar UEFI en lugar del modo BIOS tradicional. De lo contrario, aquí tendremos que habilitarlo y reiniciar el equipo. Normalmente, esta es una opción que encontramos en la sección llamada Configuración avanzada, donde buscamos la opción de Habilitar UEFI. Tras reiniciar, volvemos a la BIOS de nuevo y ahora buscamos la opción de Arranque Seguro, también lo activamos para asegurarnos de que nuestro equipo es compatible.
Activa TPM para poder actualizar a Windows 11
También nos veremos en la obligación de habilitar el mencionado TPM, de lo contrario, no podremos actualizar a Windows 11. Este es un estándar de seguridad obligatorio en los equipos desde el pasado año 2016. Por lo tanto, si nuestro PC venía con Windows 10 cuando lo compramos o es posterior a esa fecha, debería tener una versión de TPM. Si el hardware es más antiguo, es muy probable que no sea compatible con TPM. Una vez que activamos UEFI, como vimos antes, ya podremos activar la seguridad TPM al tiempo que ponemos en marcha el Arranque Seguro.
A partir de ahí, y una vez hemos guardado la nueva configuración con sus cambios, no nos queda más que reiniciar el ordenador y ya podremos actualizar a Windows 11 si así lo deseamos.
