La telemetría es uno de los términos que más recelo generan entre los usuarios de Windows, que la asocian con una vigilancia constante sobre lo que hacen con su equipo. Microsoft, sin embargo, la sitúa en el centro de Windows K2, el plan que la compañía anunció el 20 de marzo de 2026 para mejorar el rendimiento y la fiabilidad del sistema operativo. Os explicamos qué es realmente esta recopilación de datos y cómo podéis limitarla sin perder funciones esenciales del equipo.
La telemetría hace referencia a la recopilación automática de datos de diagnóstico, uso y errores que Windows envía a los servidores de Microsoft. El anuncio de Windows K2 llegó de la mano de Pavan Davuluri, responsable de Windows y Dispositivos, con un compromiso centrado en tres ejes: rendimiento, fiabilidad y experiencia de uso. Como parte de esa estrategia, Microsoft cruzará esta telemetría básica con las quejas registradas en el Feedback Hub para evaluar el progreso de los responsables ya asignados a cada área del sistema, entre ellas el rendimiento del Explorador de archivos y la estabilidad de los controladores.
Por qué la telemetría de Windows genera tanto recelo
La telemetría de Windows ha cambiado con cada versión del sistema, pero su función se mantiene: enviar a Microsoft información sobre el comportamiento del hardware, los fallos de las aplicaciones y los patrones de uso del equipo. Con esos datos, los ingenieros detectan cuellos de botella y errores repetidos antes de que afecten a millones de instalaciones en todo el mundo.
El problema, según sus críticos, está en el alcance de esa recopilación. En sus niveles más altos, la telemetría puede llegar a incluir información sobre las aplicaciones que usamos o fragmentos de los archivos implicados en un error concreto. Microsoft asegura que esos datos se anonimizan, pero la falta de transparencia sobre el proceso alimenta la desconfianza entre buena parte de los usuarios. A eso se suma un problema más práctico: los servicios asociados a la telemetría consumen ciclos de CPU y acceso a disco, a veces en momentos poco oportunos para quien está trabajando o jugando en el equipo.
Requisitos y precauciones antes de tocar la configuración
Para seguir esta guía necesitáis un equipo con Windows 10 o Windows 11 y una cuenta con permisos de administrador. Según la edición que tengáis instalada, dispondréis de herramientas distintas: desde los Ajustes convencionales hasta el Editor de directivas de grupo o el Registro del sistema, este último reservado para quienes se sientan cómodos editando claves de forma manual.
Conviene tener claro el riesgo antes de reducir estos servicios al mínimo. Bajar la telemetría puede impedir que Windows envíe informes de errores críticos, lo que dificultaría que Microsoft resolviera fallos de estabilidad graves, y algunas funciones de seguridad avanzadas podrían verse afectadas si se bloquea por completo el envío de datos. Por eso el enfoque más razonable pasa por reducir la telemetría a su nivel básico, manteniendo el envío de los datos imprescindibles para la seguridad del equipo. Antes de empezar, conviene además crear un punto de restauración del sistema, sobre todo si vais a modificar el Registro más adelante en esta misma guía.
Reducir los datos de diagnóstico de Windows
El método más sencillo y seguro está en el propio panel de configuración: es compatible con todas las ediciones y no exige tocar el Registro. Tras aplicarlo, el sistema deja de enviar datos opcionales sobre hábitos de navegación o uso de aplicaciones concretas.
- Abrimos el menú de Inicio y accedemos a Configuración, o usamos el atajo de teclado Windows + I.
- En el menú lateral izquierdo, seleccionamos Privacidad y seguridad.
- Hacemos clic en Diagnósticos y comentarios.
- En el apartado Datos de diagnóstico, marcamos la opción Datos de diagnóstico básicos.
- Desplazamos hacia abajo y desactivamos los interruptores relacionados con la mejora de la escritura a mano y el envío de datos de voz.
Con estos pasos completados, el volumen de información enviada en segundo plano baja de forma notable. Podéis comprobarlo abriendo el Visor de eventos y revisando los registros de aplicaciones y servicios vinculados a la telemetría, donde la frecuencia de los eventos de envío de datos disminuye de manera visible tras el cambio.
Bloquear la telemetría con el Editor de directivas de grupo
Quienes trabajen con una edición Pro, Enterprise o Education de Windows tienen a su disposición el Editor de directivas de grupo, una herramienta que impide que la telemetría vuelva a activarse tras una actualización importante del sistema. Es el método más sólido para que la configuración de privacidad se mantenga a largo plazo, incluso después de instalar una nueva versión de Windows.
Para configurarlo, abrimos el cuadro de Ejecutar con Windows + R, escribimos gpedit.msc y pulsamos Intro. Navegamos después por el árbol de carpetas hasta Configuración del equipo, Plantillas administrativas, Componentes de Windows y, dentro de ese apartado, entramos en la carpeta Recopilación de datos y compilaciones preliminares. Allí encontramos la directiva Permitir telemetría; hacemos doble clic sobre ella, marcamos Habilitada y, en el menú desplegable de Opciones, elegimos el nivel 0 o 1 según la edición del sistema. Al aplicar y aceptar, Windows bloquea cualquier intento de recopilar datos por encima del nivel fijado, y el cambio se mantiene aunque el equipo reciba actualizaciones posteriores.
Ajustar el Registro en Windows Home
Quienes tengan la edición Home no cuentan con el Editor de directivas de grupo de forma nativa, pero pueden lograr un resultado similar modificando el Registro del sistema. Hay que actuar con cuidado: un error en las claves puede provocar inestabilidad, así que conviene haber creado ya el punto de restauración mencionado antes de tocar nada.
Accedemos al Registro mediante regedit, navegamos hasta la clave HKEY_LOCAL_MACHINESOFTWAREPoliciesMicrosoftWindowsDataCollection y creamos un nuevo valor DWORD de 32 bits llamado AllowTelemetry. Podemos asignarle el valor 0 o 1, aunque conviene saber que en las ediciones Home y Pro de Windows suele ignorar el valor 0, reservado para Enterprise y Education, y aplica en su lugar el nivel mínimo disponible en estas ediciones, que corresponde al nivel básico. En la práctica, esta vía sirve para fijar la telemetría en su nivel más bajo posible, no para eliminarla por completo.
Para comprobar qué información se está enviando realmente, la herramienta oficial de Microsoft es el Visor de datos de diagnóstico (Diagnostic Data Viewer), disponible de forma gratuita en Microsoft Store. Antes de usarlo, hay que activar la opción correspondiente en Configuración, Privacidad y seguridad, Diagnósticos y comentarios, activando el interruptor que permite ver los datos de diagnóstico. Una vez instalada la aplicación, esta muestra un listado de los eventos de telemetría enviados desde el equipo, agrupados por categoría, lo que permite confirmar que el nivel elegido se está aplicando correctamente.
