Las instalaciones limpias del sistema operativo Windows 11 traen consigo una serie de características y funciones activas de forma predeterminada. Microsoft toma esta decisión ya que considera que es lo más acertado para la gran mayoría de los usuarios que empiezan con un sistema operativo limpio.
Cierto es que siempre tenemos la posibilidad de desactivar o modificar esas características que os comentamos, para adaptar el funcionamiento de Windows a nuestras necesidades en cada caso. Pero también es verdad que hay determinadas funcionalidades que deberíamos evitar tocar en la mayoría de las ocasiones.
Esto es algo que se hace especialmente patente para aquellos usuarios que no sean expertos en el funcionamiento de la más reciente versión del software de Microsoft, nos referimos a Windows 11. Debemos tener presente que modificar ciertas funciones, o sencillamente desactivarlas, cuando empezamos a trabajar con este sistema operativo, puede empeorar de manera ostensible su funcionamiento.
Incluso Windows 11 podría dejar de funcionar o poner en peligro todo aquello que con el tiempo vayamos almacenando aquí. En estas mismas líneas os vamos a hablar de algunas de estas funcionalidades que no deberíais tocar a no ser que sepáis con exactitud lo que estáis haciendo, o vais a sustituir esas características por otras alternativas de terceros.
De ahí que, a no ser que se den una serie de casos puntuales, las funciones que os vamos a mencionar a continuación deberían seguir activas en todo momento en Windows 11. Veamos cuáles son las que no debemos tocar en ninguna circunstancia, a no ser que vayamos a sustituirlas por otras herramientas similares, o mejores.
Características de Windows 11 que nunca hay que desactivar
Hay que tener en consideración que la seguridad relacionada con el sistema operativo de nuestro PC es cada vez más importante. Aquí trabajamos con datos más sensibles y privados que nunca, algo que debemos cuidar y en lo que Microsoft nos echa una mano, si se lo permitimos.
- El antivirus Microsoft Defender. Las más recientes versiones de Windows incluyen su propia solución de seguridad que nos protege contra todo tipo de malware, virus y ransomware. De ahí que desactivarlo de forma permanente deje el sistema operativo mucho más expuesto de lo que la empresa nos ofrece de manera predeterminada. En determinadas ocasiones podemos desactivarlo, pero durante un cierto periodo de tiempo para volver a ponerlo en funcionamiento cuanto antes.
- La función de Windows Update. Este es uno de los componentes más importantes a la vez que controvertidos de todo el sistema operativo. Hablamos de la herramienta que se encarga de proporcionarnos las más recientes actualizaciones enviadas por Microsoft y que, por ende, mantiene el sistema seguro y compatible con las más recientes novedades en las que trabaja la empresa. Desactivar el servicio suele causar problemas futuros de enorme importancia.
- Desactivar el registro de eventos de Windows 11. El sistema de Microsoft mantiene una enorme cantidad de procesos y servicios funcionando en segundo plano. El registro de eventos es uno de ellos y no deberíamos desactivarlo nunca, ya que se encarga de guardar la información crítica de su funcionamiento, algo que nos será de ayuda para llevar a cabo tareas de diagnóstico y resolución de problemas.
- Llamada a Procedimiento Remoto o RPC. Aquí nos encontramos con una herramienta básica del sistema que permite a un programa ejecutar tareas o funciones en otro PC, servidor o proceso de red. Se trata de uno de los servicios más importantes de Windows y si falla o se desactiva, parte del sistema dejará de funcionar como debería.
- Puntos de restauración. Esta es una herramienta muy útil en Windows 11 que nos permite volver atrás en el tiempo para restaurar el sistema cuando funcionaba bien en el caso de que nos encontremos ante un fallo grave. Consume cierto espacio en disco, pero en este caso merece la pena mantener la funcionalidad activada.
