Windows 11 ya supera el 71 % de cuota de mercado justo cuando el primer año del programa de actualizaciones de seguridad extendidas para Windows 10 llega a su fin. El cambio coincide con la duplicación del precio del ESU para empresas, una subida que empieza a mover la balanza hacia la migración y que, como veremos, deja a los usuarios domésticos varias vías gratuitas para seguir protegidos.
Microsoft consolida así su apuesta por el nuevo sistema operativo justo cuando el coste de alargar la vida de Windows 10 empieza a pesar de verdad en las cuentas de las empresas. El primer año de gracia del programa Extended Security Updates (ESU) toca a su fin, y la factura que llega después obliga a muchos departamentos de TI a decidir entre seguir pagando o actualizar de una vez el parque de equipos. Os contamos qué dicen las últimas cifras y qué opciones tenéis si todavía usáis Windows 10 en casa.
Cuota de mercado de Windows 11 y Windows 10
Las últimas cifras de Statcounter colocan a Windows 11 en el 71,5 % de cuota de mercado, superando por primera vez la barrera del 70 %. Windows 10, en cambio, retrocede hasta el 27,77 %, su nivel más bajo registrado hasta ahora según estas estimaciones. Son estimaciones, no cifras oficiales, porque la compañía no publica datos propios sobre el reparto entre sus dos sistemas.
El reparto apenas se ha movido desde el fuerte repunte de finales del año pasado, provocado por la oleada de actualizaciones que siguió al fin del soporte de Windows 10 el 14 de octubre de 2025. Desde entonces las proporciones se han mantenido bastante estables. La subida de este mes, aunque mucho más modesta que la de entonces, podría anticipar un movimiento mayor a medida que el coste de mantener Windows 10 con soporte empiece a inclinar la balanza hacia Windows 11, algo que iremos comprobando en los próximos informes.
Precio del segundo año de ESU de Windows 10
El programa Extended Security Updates permite a quienes se quedan en Windows 10 seguir recibiendo parches de seguridad después del fin de soporte oficial. Para las empresas, la licencia ha costado 61 dólares por dispositivo durante este primer año, una cifra que muchos departamentos de TI asumieron como un peaje razonable mientras completaban la transición a Windows 11.
Microsoft fijó de antemano que esa tarifa se duplicaría cada año durante un máximo de tres, así que la renovación de este segundo año sube a más de 100 euros por equipo. Si gestionáis el parque de equipos de una empresa, ese salto puede ser el empujón que faltaba para completar de una vez la migración, sobre todo en los parques más grandes, donde el coste se multiplica por cada máquina que sigue en Windows 10.
No es la primera vez que Microsoft recurre a esta fórmula de encarecimiento escalonado: la compañía ya subió el precio de las actualizaciones extendidas en otros productos a los que fue retirando soporte, pese a que conservaban una base de usuarios todavía amplia.
ESU: quién sigue recibiendo actualizaciones gratis
El incremento de precio no afecta a todos por igual. Mientras las empresas que necesitan mantener sus equipos en Windows 10 deben asumir el coste del ESU, hay varios colectivos que quedan exentos del pago.
Por un lado, los consumidores domésticos pueden evitar la factura canjeando puntos de Microsoft Rewards o activando Windows Backup para sincronizar su configuración en la nube. Por otro, los usuarios de Windows 365 también quedan exentos de la licencia ESU, al margen de estas vías pensadas para equipos particulares.
A esto se suma una excepción territorial: los consumidores que residen en el Espacio Económico Europeo (EEE), que incluye a España, reciben las actualizaciones de seguridad de Windows 10 sin coste y sin condiciones adicionales.
Esta excepción regional es la más relevante si seguís usando Windows 10 en casa desde España: a diferencia de otros mercados, donde hay que canjear puntos o sincronizar la cuenta en la nube, en el EEE el ESU llega de forma automática y gratuita, sin que tengáis que hacer nada a cambio.
Motivos por los que las empresas mantienen Windows 10
Esben Dochy, evangelista tecnológico principal en Lansweeper, señala que los datos de su compañía muestran que las empresas estuvieron muy activas moviéndose fuera de Windows 10 durante el primer año de ESU. Lo que queda ahora, explica, es un parque mucho más «pegajoso»: equipos que nadie ha movido todavía y que no se van a mover con facilidad.
Según Dochy, el encarecimiento del segundo año facilita el argumento de negocio para sustituir esas máquinas que quedaban pendientes de actualizar. Aun así, reconoce que «es probable que la parte más empinada de la curva ya haya quedado atrás». Para el resto, mantener el ESU activo sigue siendo más barato o más sencillo que reemplazar el equipo al que están conectadas esas máquinas, ya sea por una pieza de hardware concreta que no funciona con nada más moderno, o porque el ciclo de renovación no encaja con la exigencia de Microsoft de actualizar el software.
Previsión de migración a Windows 11
Dochy anticipa un «pequeño repunte» en torno a la fecha de renovación, ya que duplicar el precio simplifica la decisión de sustituir esas máquinas que llevaban meses en la lista de pendientes. Sin embargo, matiza que la parte más pronunciada de la curva de migración probablemente ya quedó atrás, en los meses que siguieron al fin de soporte de octubre de 2025.
El leve repunte en las cifras de Statcounter de este mes podría ser el primer síntoma de ese movimiento, aunque buena parte de los rezagados de Windows 10 no parece dispuesta a moverse todavía. Para esas empresas, el ESU seguirá siendo, en palabras de Dochy, simplemente «el coste de hacer negocios», al menos hasta que decidan que sustituir el equipo sale más a cuenta que seguir pagando la licencia.
