Microsoft ha ampliado un año más el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU) para Windows 10, con lo que la fecha límite pasa del 13 de octubre de 2026 al 12 de octubre de 2027. La decisión da un respiro a quienes aún no han dado el salto a Windows 11 y permite seguir recibiendo parches contra virus y ataques informáticos sin que el equipo quede desprotegido de la noche a la mañana.
El soporte oficial de Windows 10 terminó el año pasado, pero Microsoft habilitó entonces el programa ESU precisamente para evitar que millones de equipos se quedaran sin cobertura de golpe. La fecha de caducidad estaba fijada en el 13 de octubre de 2026, y ahora la compañía confirma que quienes ya estén inscritos seguirán recibiendo los parches mensuales durante doce meses más, sin tener que hacer nada por su parte. Esta prórroga también desplaza el plazo recomendado para actualizar a Windows 11, que ahora queda fijado en esa misma fecha del 12 de octubre de 2027.
Qué requisitos pide Microsoft para acogerse a la prórroga
Para entrar en el programa, el equipo tiene que ejecutar Windows 10 versión 22H2 en las ediciones Home, Professional, Pro Education o Workstations, con la última actualización acumulativa instalada. También hace falta iniciar sesión con una cuenta de Microsoft con permisos de administrador; sin ese requisito, la opción de inscripción ni siquiera aparece en el equipo.
Si ya estabais dentro del programa, no tenéis que tocar nada: la cobertura se prolonga en automático hasta el 12 de octubre de 2027. Quienes todavía no se hayan apuntado pueden hacerlo en cualquier momento, ya que la inscripción sigue abierta hasta que el propio programa toque a su fin el año que viene. Conviene tener presente que estos parches se limitan a corregir fallos de seguridad: no traen funciones nuevas ni cambios visuales, así que el sistema seguirá exactamente igual que ahora por fuera.
Cómo activar el ESU gratis en Windows 10
Microsoft cobraba originalmente 30 dólares por dispositivo para acceder al ESU, pero abrió después dos vías gratuitas: canjear 1.000 puntos de Microsoft Rewards o activar la copia de seguridad en la nube con Windows Backup. Cualquiera de las dos opciones da acceso a los mismos parches mensuales sin coste adicional, así que la elección depende simplemente de qué tengáis más a mano: los puntos acumulados en vuestra cuenta o la disposición a activar la copia de seguridad en la nube.
Para comprobar si vuestro equipo es apto o para completar la inscripción, hay que entrar en Configuración, Actualización y seguridad y Windows Update; ahí aparece el enlace de inscripción al ESU si el dispositivo cumple los requisitos. Si no aparece, lo más probable es que la versión instalada no sea la 22H2 o que falte alguna actualización pendiente. Una vez tramitada la licencia, se puede vincular hasta a 10 dispositivos distintos con Windows 10, siempre que todos estén asociados a la misma cuenta de Microsoft, algo que viene bien en casas con varios ordenadores.
Por qué importa seguir recibiendo parches
Microsoft distribuye cada mes cientos de correcciones de seguridad para sus sistemas operativos, y entre esos parches se han colado en varias ocasiones vulnerabilidades de día cero, fallos que ya estaban siendo explotados por atacantes antes de que existiera una solución oficial. Quedarse sin esos parches deja el equipo expuesto justo a ese tipo de ataques.
Mantenerse dentro del ESU es la única forma de seguir recibiendo esas correcciones si no queréis migrar a Windows 11 todavía. Un ordenador sin parches de seguridad queda a merced de ransomware y robos de credenciales, algo especialmente delicado si en ese equipo guardáis datos bancarios o información de trabajo. Conviene recordar que el programa ESU no añade funciones nuevas ni cambia el aspecto del sistema: su único cometido es tapar los agujeros de seguridad que vayan apareciendo, por lo que Windows 10 seguirá funcionando exactamente igual que ahora durante los próximos doce meses.
