Instalar nuestro nuevo sistema operativo puede ser una gran motivación para los adeptos a la tecnología informática. Windows 11 ya lleva años en el mercado, pero a finales de 2025 será el único SO de Microsoft con soporte oficial por parte de la propia empresa. Ello va a suponer la migración de una buena parte de usuarios que querrán configurar este nuevo entorno.
Configurar nuestro nuevo sistema operativo, en este caso Windows 11, de cara a nuestra propia experiencia, puede ser la diferencia entre una adaptación rápida y con buen rendimiento o una transición tosca. Y no queremos distracciones ni falta de privacidad, por lo que vamos a ver una serie de configuraciones que os serán de ayuda con toda seguridad.
Y es que debemos tener presente que el próximo mes de octubre de 2025 Windows 10 llegará al final de su soporte oficial. Esto significa que ya no recibirá más actualizaciones de seguridad ni de ningún otro tipo, al menos de forma gratuita. Microsoft espera que en ese momento la migración a Windows 11 sea masiva, por lo que tendremos que configurar de manera correcta la nueva versión del sistema operativo.
Configuraciones clave para Windows 11
Activa el historial del portapapeles. Una de las funciones más útiles es la de guardar todo aquello que copiamos en el portapapeles para que quede registro de ello. Y no tiene complicación alguna a la hora de activarlo. Tan solo tienes que pulsar ahora mismo la combinación Windows + V y clicar sobre la pestaña «Activar». Listo, todo lo que copies a partir de ahora, ahí estará.
Cambiar aplicaciones predeterminadas. Windows asigna sus propias aplicaciones como predeterminadas a la hora de llevar a cabo ciertas acciones. Para navegar nos asigna, por ejemplo, Microsoft Edge. Pero puedes cambiar esto desde el recuadro de búsqueda de Windows, abajo a la izquierda. Escribe «aplicaciones predeterminadas», entra, y configura a tu medida los programas que usarás.
Desactiva aplicaciones en segundo plano. Por defecto, el sistema operativo ejecuta aplicaciones preinstaladas en segundo plano. Esto consume recursos del sistema y afecta a su rendimiento. Tan solo tienes que escribir en el mismo cuadro del buscador de Windows «segundo plano» para acceder al menú de aplicaciones en segundo plano. Desde ahí podrás desactivarlas todas de golpe o de manera individual.
Elimina bloatware. El bloatware son aplicaciones preinstaladas por el fabricante que rara vez son útiles. Por lo que si las desinstalas, liberarás espacio en tu unidad de almacenamiento. Para ello accede al panel de configuración de Windows antes de instalar cualquier aplicación, ve a «Aplicaciones» y a «Aplicaciones y características». Desde ahí puedes desinstalar manualmente las que no necesites.
Desactiva aplicaciones de inicio. Este es uno de los mayores problemas de rendimiento a la hora de optimizar la velocidad de arranque de nuestro PC. Para solucionarlo, dirígete al Administrador de Tareas (Ctrl + Shift + Esc) y selecciona la pestaña de «Inicio». Ahí podrás activar y desactivar las aplicaciones que se abrirán automáticamente cuando arranques tu equipo.
Configura una copia de seguridad. Incluso con la restauración configurada, siempre existe la posibilidad de que la herramienta no pueda ejecutar el proceso a cabo con éxito. Crear una copia de seguridad te asegura al 100% que tus archivos y configuraciones quedan intactos. Para configurarla, escribe en el buscador «copia de seguridad». Podrás calibrar las opciones desde el configurador y realizarla con éxito.
Bloquea anuncios innecesarios. El sistema operativo suele mostrar sugerencias de servicios que pueden ser considerados como invasivos, según el usuario. Puedes solucionar esto en «Configuración > Privacidad > General». Tan solo tienes que desactivar la opción de recibir anuncios personalizados.
