Los ingresos de Microsoft por licencias de Windows para fabricantes cayeron un 27% en el trimestre de julio a septiembre de 2026, justo cuando se cumple casi un año del fin de soporte de Windows 10. Aquella fecha límite disparó las compras de PC en 2025, pero ahora deja un mercado con el inventario lleno y un ritmo de actualización mucho más lento de lo que la compañía esperaba.
Amy Hood, directora financiera de Microsoft, confirmó la cifra durante la presentación de resultados del primer trimestre fiscal de 2027. La categoría completa de Windows OEM y Devices, que incluye también los Surface, retrocedió un 22%, de 4.550 a 3.550 millones de dólares, según refleja el comunicado oficial de la empresa. Vamos a repasar qué hay detrás de ese desplome y por qué una parte de los usuarios sigue sin dar el salto a Windows 11.
Cuánto han caído los ingresos OEM de Windows
Los ingresos OEM son lo que Microsoft cobra a fabricantes como HP, Dell o Lenovo por preinstalar Windows en cada equipo nuevo. Hood atribuyó la caída a una combinación de factores: la propia demanda generada por el fin de soporte de Windows 10 un año antes, la reducción de inventarios de socios OEM y del canal, y una demanda de mercado de PC más débil de lo previsto.
Según sus palabras, la bajada estuvo «impulsada por la demanda del fin de soporte de Windows 10 del año anterior, la reducción de inventarios de los socios OEM y del canal, y una demanda del mercado de PC más débil». Añadió que los niveles de inventario siguen siendo elevados, lo que significa que los distribuidores están dando salida al stock acumulado en vez de comprar nuevas licencias, y eso golpea directamente la facturación por software.
El fin de soporte de Windows 10 infló las ventas
La magnitud del descenso se entiende mejor al mirar la base de comparación. El tercer trimestre de 2025 fue excepcional: empresas y particulares renovaron sus equipos antes de que Windows 10 dejara de recibir soporte regular. Los envíos mundiales de PC crecieron un 8,2% hasta casi 70 millones de unidades en ese periodo, según los datos de Gartner.
Rishi Padhi, analista de la consultora, explicó entonces que «los envíos mundiales de PC estuvieron impulsados por el ciclo de renovación del fin de soporte de Windows 10 en la mayoría de las regiones». Un plazo límite solo funciona una vez: quien necesitaba un ordenador nuevo ya lo compró antes de octubre de 2025, y no va a adquirir otro transcurrido apenas un año.
Los propios fabricantes anticiparon ese comportamiento. En agosto de 2025, Jeff Clarke, director de operaciones de Dell, dijo que esperaba crecimiento impulsado por una base instalada envejecida y el fin de vida de Windows 10. Microsoft llegó a admitir en julio que afrontaba una comparación interanual exigente porque se beneficiaba precisamente de ese fin de soporte, el motor real de las ventas de Windows 11 de entonces.
Cuántos usuarios siguen en Windows 10
Las cifras varían según la metodología, pero todas apuntan en la misma dirección. La encuesta de hardware de Steam de septiembre de 2026 sitúa a Windows 11 en el 71,34% del mercado, frente a un 23,61% que todavía corresponde a Windows 10.
El informe de Lansweeper, centrado en equipos empresariales, detectó en julio de 2026 que Windows 10 seguía presente en el 16,9% de los dispositivos que rastrea y en el 21,4% dentro de las pequeñas y medianas empresas. Karen Parkhill, directora financiera de HP, habría situado en mayo la base instalada en Windows 10 en torno al 30%, una cifra superior a la de otras mediciones y que no aparece desglosada en los resultados trimestrales de Microsoft. Lo llamativo del mismo informe es otro dato: solo el 2,8% de esos equipos no cumple los requisitos para ejecutar Windows 11, así que la inmensa mayoría de quienes no han migrado podría hacerlo si quisiera.
Dos obstáculos explican, además, por qué buena parte de esos usuarios no da el salto. El hardware se ha encarecido: la escasez de componentes ha disparado los precios de la memoria RAM, los SSD y los procesadores, y Counterpoint calcula que los envíos globales de PC cayeron un 21% en el tercer trimestre de 2026 por ese motivo.
Microsoft, por su parte, rebajó la presión al ampliar su propio calendario: extendió las actualizaciones de seguridad gratuitas para consumidores de Windows 10 hasta el 12 de octubre de 2027, con el argumento de que «entendemos que mudarse a un nuevo PC puede llevar tiempo». Mientras el sistema siga recibiendo parches críticos, buena parte de los usuarios no encuentra un motivo urgente para gastar en un equipo nuevo.
Microsoft no puede contar con otra gran oleada de ventas
Mientras los rezagados no se muevan, la compañía no tiene un motor de ventas equivalente al que generó el plazo de 2025, y la marca Copilot+ PC tampoco ha bastado para sustituirlo. El propio Satya Nadella dejó entrever un cambio de enfoque al declarar que «pensamos en Copilot como el nuevo sistema operativo para el trabajo», una frase llamativa viniendo de quien dirige la empresa que fabrica Windows.
Nadella vinculó ese giro a su apuesta por la computación agéntica: habló de convertir cada PC en una caja segura capaz de ejecutar modelos de IA de forma local, apoyada en nuevos chips de AMD, Intel, Qualcomm y NVIDIA. La estrategia desplaza el foco de ventas desde la actualización del sistema operativo hacia el silicio capaz de mover inteligencia artificial sin depender de la nube, un terreno donde Windows 11 por sí solo ya no es el argumento de venta.
Para el trimestre de octubre a diciembre, Microsoft prevé que los ingresos de Windows OEM y Devices caigan en la treintena media porcentual, el doble de lo que la compañía estimaba hace solo tres meses para todo el ejercicio fiscal.
