
En teoría, Windows 11 tiene la misión de marcar una nueva era para Microsoft. Y para ello, se ha basado en su renovado diseño, las mejoras de seguridad y ahora gracias a funciones inteligentes como Copilot. El objetivo es ofrecer a los usuarios un salto cualitativo a la hora de usarlo y que dejen atrás otros sistemas operativos. Pero su realidad 4 años después de su lanzamiento es bien distinta.
















































