Una contribución atribuida a Qualcomm en el kernel de Linux apunta a una reducción de la latencia en conexiones Wi-Fi 6 de hasta siete veces, según lo que ha trascendido sobre el envío al proyecto. El cambio, de confirmarse en las próximas revisiones del código, beneficiaría a los equipos que ejecutan distribuciones Linux con hardware inalámbrico de la compañía.
El parche, subido a los repositorios de desarrollo del kernel, ajustaría la gestión interna de las tarjetas de red para acortar el tiempo que tardan los paquetes en salir hacia la red. Ese tipo de demora afecta especialmente a los escenarios con muchos dispositivos conectados a la vez, y con este ajuste el rendimiento real de Wi-Fi 6 en Linux se acercaría a lo que promete el estándar sobre el papel. La compañía habría publicado el cambio como parte de su trabajo habitual de mantenimiento de controladores para el kernel, el mismo canal por el que llegan otras mejoras de red en los sistemas Linux.
Qué cambia el parche en la gestión de las tarjetas Wi-Fi 6
El ajuste modificaría la forma en que el controlador gestiona las colas de transmisión y los modos de ahorro de energía de las tarjetas compatibles. Al reorganizar ese proceso, el kernel despacharía antes los paquetes y evitaría esperas que antes se acumulaban, sobre todo cuando la red soporta mucha carga.
La cifra de siete veces menos latencia correspondería a condiciones óptimas de prueba, sin que se conozcan por ahora los detalles exactos del escenario empleado. Para vosotros, en el día a día, la mejora se traduciría en una respuesta más constante en videollamadas, partidas en la nube o cualquier tarea que dependa de una conexión estable, sin los pequeños saltos que aparecen cuando la red se satura. El cambio no afectaría tanto a la velocidad máxima de descarga como a la regularidad con la que llegan los datos, que es lo que más se nota en el uso real del equipo.
El trabajo de Qualcomm con los drivers de Linux
La compañía trabajaría, de forma habitual, integrando sus propias tecnologías directamente en el kernel en lugar de limitarse a ofrecer controladores privativos, una práctica que facilitaría que sus chips llegaran antes a servidores, portátiles y equipos basados en Linux.
El reto de esta contribución sería distinto al habitual: no se trataría solo de añadir compatibilidad con Wi-Fi 6, sino de hacerlo sin penalizar los tiempos de respuesta. Mantener el ahorro de energía y la gestión de varios dispositivos a la vez sin perder inmediatez es lo que exigen tanto los entornos domésticos como los profesionales, terreno en el que se centraría el trabajo atribuido a la compañía. Ese modelo de trabajo evitaría depender de módulos externos que cada distribución tendría que compilar por su cuenta, y explicaría por qué el soporte de hardware inalámbrico reciente llegaría a Linux con menos retraso que en generaciones anteriores de Wi-Fi, cuando había que esperar meses para ver soporte estable en una distribución.
Cuándo notaréis el cambio si usáis Linux
La mejora llegaría a quienes tengan una distribución como Ubuntu, Fedora o Arch Linux junto con hardware compatible con los controladores de Qualcomm, una vez que el parche complete el proceso de revisión habitual del kernel y se incorpore a una versión estable. El alcance real dependerá de qué generaciones de chips queden finalmente cubiertas por el cambio.
Ese proceso de revisión puede llevar varias semanas antes de que el cambio aparezca en una versión oficial del kernel, así que quien quiera aprovecharlo tendrá que actualizar el núcleo cuando esté disponible. No se ha precisado todavía en qué versión concreta quedaría integrado, algo habitual mientras un parche de este tipo pasa por las últimas rondas de revisión de la comunidad. Tampoco se ha detallado qué modelos exactos de chips Qualcomm quedarían cubiertos por el cambio, un extremo que solo se despejará cuando el desarrollo avance en los repositorios públicos del proyecto y quede publicada la documentación técnica correspondiente.
