Muchos usuarios están tomando la determinación, a lo largo de los últimos meses, de migrar de su equipo basado en Windows, a un sistema Linux. Son muchas las razones por las que se puede llegar a esta decisión, aunque también debemos prepararnos previamente.
Lo cierto es que estos sistemas de código abierto están creciendo como la espuma en cuanto a uso a lo largo de los últimos tiempos. La principal razón de todo ello son las mejoras que sus desarrolladores implementan para convertir sus proyectos en accesibles a casi todos los usuarios, tanto expertos como noveles.
Aquí también ha influido mucho la desaparición de Windows 10 en el pasado mes de octubre. Fue cuando Microsoft tomó la determinación de dar por finalizada la vida útil de este querido sistema operativo. A pesar de que muchos se han apuntado al programa de actualizaciones extendidas, o ESU, esta es una solución temporal. Principalmente por motivos de seguridad, más tarde o más temprano la mayoría se va a ver en la obligación de abandonar Windows 10 y optar por alguna otra solución. A todo ello le podemos sumar que millones de personas se niegan a migrar a Windows 11.
De ahí que muchos estén decantándose por instalar alguna de las muchas distribuciones Linux disponibles en el mercado hoy día. Pero como os contamos antes, son varios los preparativos previos que deberíamos llevar a cabo antes de realizar la migración como tal. Esto nos permitirá evitar la temida pérdida de datos y lograr que el paso de un sistema operativo a otro sea una tarea más llevadera.
Pasos previos antes de migrar de Windows a Linux
Hay que tener en cuenta que este es un paso importante que marcará nuestra experiencia con el ordenador a lo largo de los próximos meses. Es preferible tomarse unos minutos y preparar bien la migración antes de instalar la nueva distribución de Linux de buenas a primeras. Estos son algunos de los consejos que deberíamos seguir para llevar a cabo el cambio de la mejor manera.
- Hacer una copia de seguridad completa en Windows. Es importante que hagamos un backup de todo el sistema operativo original antes de instalar el nuevo Linux en nuestro equipo. Así podremos dar un paso atrás en caso necesario de la manera más rápida y sencilla.
- Verifica la compatibilidad de tu hardware. Aunque normalmente los requerimientos de hardware de los sistemas Linux son menores que los de Windows, debemos asegurarnos de que nuestro equipo es compatible con el nuevo software que vamos a instalar.
- Elige bien la distribución. Seguro que ya sabéis que hay multitud de distribuciones Linux disponibles, la gran mayoría sin coste alguno. Pero siempre es mejor elegir la mejor opción dependiendo de nuestro equipo, conocimientos previos o tipo de uso que vayamos a hacer del sistema.
- Prueba Linux antes de instalarlo. Una de las ventajas que nos ofrecen estos sistemas operativos es que podemos descargar la imagen ISO y probarla antes de instalarla en el PC. Este es un paso que deberíamos llevar a cabo siempre antes de dar el paso definitivo.
- Haz un listado del software que usas en Windows. No todos los programas que utilizamos en el sistema operativo de Microsoft están disponibles en Linux. Deberíamos hacer un listado con las aplicaciones que vamos a necesitar por si podemos buscar alternativas.
