¿Usar dos antivirus? Igual no estás tan protegido como crees

Siempre se ha dicho que es imprescindible usar un antivirus cuando vayamos a conectarnos a Internet. Gracias a él podremos estar protegidos de todo el software malicioso y de los distintos peligros que se ocultan en la red. Sin embargo, estos programas no son infalibles, y siempre corremos el riesgo, por pequeño que sea, de terminar en las garras de piratas informáticos. Por ello, hay usuarios que deciden blindar sus ordenadores instalando dos, o más, antivirus. En teoría, cuantos más sistemas de seguridad en el PC, mejor. Sin embargo, en la práctica esto no es tan bonito como parece.

Antivirus solo debemos tener uno instalado en el ordenador. Ya sea Windows Defender, que viene instalado por defecto en Windows 10, como un antivirus de terceros como Kaspersky o Bitdefender. Junto a ellos, podemos instalar otros programas de seguridad adicionales en modo de «segunda opinión». Estos anti-malware (ojo, que no antivirus) están diseñados para no generar conflictos con el antivirus principal, y su principal característica es que no funcionan en segundo plano, sino que solo realizar escaneos bajo demanda.

Pero, ¿qué ocurre si optamos por instalar un segundo antivirus, propiamente dicho, en nuestro ordenador? No solo estaremos reduciendo nuestra seguridad, sino que, además, podremos tener todo tipo de problemas.

Windows Defender fallo IP

Dos antivirus se bloquean a sí mismos

Lo primero que nos encontraremos si instalamos dos softwares de seguridad es que ambos se bloquearán mutuamente. Los antivirus son programas que se instalan y ejecutan a muy bajo nivel, y, además, controla y monitoriza constantemente la actividad del usuario. Por tanto, cualquier otro software de seguridad lo considerará software potencialmente peligroso, e intentará bloquearlo. El antivirus detectará dicho intento de bloqueo y contratacará para protegerse. Y, al final, tanto los programas de seguridad, como el propio PC, terminarán bloqueados.

Pelearán contra los mismos virus (y las cuarentenas)

Cuando un AV detecta un virus en el PC, lo primero que hace es tomar el control del archivo malicioso, bloquearlo y mandarlo a cuarentena. Si tenemos dos programas de seguridad, los dos intentarán hacer lo mismo al antivirus a la vez, y eso se traducirá en problemas. Podremos encontrarnos con todo tipo de mensajes y avisos en el sistema que nos indicen de la presencia del virus, así como errores en los que se indica que no se ha podido actuar sobre la amenaza al estar controlada por otro proceso.

Además, la cuarentena de un antivirus resultará un directorio sospechoso para el otro software de seguridad, lo que hará que estén todo el rato moviendo los malware de un sitio a otro.

Pérdida de rendimiento

Un antivirus necesita usar ciclos de CPU, y memoria RAM, para funcionar y controlar todo lo que ocurre en el PC. Pues si optamos por usar dos antivirus, necesitaremos más del doble de recursos para la misma tarea. Y si a eso le sumamos que cada poco los programas de seguridad se atacan entre ellos, y se bloquean, entonces la pérdida de rendimiento es más que notable, incluso en ordenadores de gama alta.

Además, al estar peleando el uno contra el otro, la eficacia de los dos quedará reducida, abriendo la puerta a que una amenaza pueda pasar desapercibida.