Un usuario ha construido desde cero, con ayuda de inteligencia artificial, un sistema operativo capaz de arrancar en hardware real y ejecutar DOOM. El proyecto, llamado Ember, revela hasta dónde puede llegar la programación asistida por modelos de lenguaje, aunque su desarrollo exigió una supervisión humana constante para depurar errores y ajustar el código sobre un ordenador físico.
El creador, que firma como FunnyName en Reddit, ha usado Claude Code con el modelo Fable 5.1 para escribir Ember sin teclear una sola línea de código a mano. El sistema arranca directamente desde una unidad USB en un portátil Lenovo Yoga, con su propio proceso de arranque, kernel e interrupciones compatibles con DOS. No se trata de un envoltorio de Linux ni de una versión modificada de FreeDOS: Ember dialoga directamente con el hardware, y quien quiera puede revisar todo su código fuente, publicado en un repositorio abierto, línea por línea.
Aunque el escepticismo sobre los escenarios apocalípticos de una inteligencia artificial todopoderosa sigue siendo habitual, proyectos como este muestran un progreso concreto y verificable de la programación asistida por modelos de lenguaje. No es una demostración teórica: es un sistema que arranca y funciona en un ordenador físico, con sus limitaciones y sus aciertos a la vista de cualquiera que quiera comprobarlo.
Un kernel de 46 kilobytes que emula el sonido de la época
Si nos fijamos en las tripas de Ember, el núcleo del sistema es un kernel de 16 bits escrito en ensamblador NASM que ocupa apenas 46 kilobytes. Sumado al ejecutable del escritorio, de 735 kilobytes, el conjunto pesa menos de 800 kilobytes: Windows 11 necesita alrededor de 25 gigabytes, más de 30.000 veces más espacio que todo Ember.
A pesar de ese tamaño mínimo, el entorno incluye escritorio gráfico, gestor de archivos, reproductor de música, procesador de textos y soporte para pantallas táctiles, con un teclado en pantalla pensado para el uso en tabletas. Ember ejecuta también programas reales de DOS con extensión .COM y .EXE, y emula el hardware de Sound Blaster y del altavoz interno del PC, de modo que los juegos antiguos producen sonido a través del audio HD de los portátiles modernos. Conseguir esa emulación llevó tres días de trabajo dedicados exclusivamente al modelo Opus 5 High, y el resultado permite ejecutar el DOOM original con su banda sonora intacta, uno de los hitos más simbólicos del proyecto.
Cientos de intentos fallidos antes de que Ember arrancara
El resultado no llegó con una sola instrucción bien afinada. El creador describía la función que quería añadir, dejaba que la IA de Claude la implementara, compilaba el código y arrancaba el sistema en el portátil; cada fallo se convertía en el punto de partida de la siguiente sesión de trabajo. Las primeras versiones sufrían gráficos corruptos, teclado y ratón sin respuesta, ausencia total de sonido, rendimiento pobre y cierres inesperados, algo que el propio autor reconoce sin dramatismo en el vídeo que documenta el proceso, desde las pantallas de arranque rotas hasta el escritorio funcional que puede verse hoy.
El vibe coding retira la necesidad de escribir cada línea a mano, pero no elimina la de entender lo que se está construyendo. Hace falta describir con precisión el resultado que se busca, reconocer por qué falla un intento concreto y proponer alternativas cuando el modelo se atasca; de lo contrario, la IA puede insistir en un camino equivocado y agotar recursos sin avanzar realmente. Esta forma de trabajar resulta especialmente útil para experimentos y proyectos personales como Ember, porque permite que una sola persona curiosa intente algo que antes habría exigido mucho más tiempo y experiencia en programación.
Con todo, nadie recomienda confiar información sensible a Ember ni a proyectos similares: construir un sistema operativo seguro exige las décadas de auditorías y parches que acumulan Windows, macOS o Linux, un recorrido que ninguna sesión de generación de código puede replicar de golpe.
