OpenAI anunció recientemente que está probando un nuevo formato de anuncios visuales dentro de ChatGPT. La publicidad aparecerá durante el proceso de generación de imágenes, un paso más en la estrategia de la compañía para monetizar el asistente. La prueba arrancará este mes en Estados Unidos con un grupo inicial de anunciantes, antes de decidir si el formato llega a más mercados o niveles de suscripción.
Os contamos los detalles: la compañía integra así la publicidad directamente en uno de los usos más populares de ChatGPT. Según las cifras que maneja OpenAI, la plataforma alcanza a 1.200 millones de personas cada semana, un volumen que convierte la generación de imágenes en un escaparate atractivo para las marcas. Esta primera fase, eso sí, se limitará a un número reducido de anunciantes dentro de Estados Unidos.
Cómo se integran los anuncios en la generación de imágenes
Vamos a ver cómo funciona: ChatGPT muestra el anuncio gráfico mientras genera la imagen que ha pedido el usuario, no antes ni después del resultado final, según ha explicado OpenAI. Estas piezas pueden incluir inspiración de producto, ejemplos de uso real o una demostración de lo que un servicio permite hacer; el anuncio puede mostrar cómo luce un producto en una situación cotidiana o qué resultado ofrece un servicio, en vez de limitarse a una imagen estática y genérica. Es la primera vez que la compañía combina publicidad con una de sus funciones creativas más utilizadas, en lugar de limitarla a las respuestas de texto.
La compañía insiste en que los anuncios estarán claramente etiquetados y se mantendrán separados de la imagen que el usuario está creando en cada momento. Además, remarca que la publicidad no condiciona las respuestas que ofrece el chatbot, la misma garantía que ya aplicaba a los anuncios en los planes Free y Go y que ahora extiende a este nuevo formato visual.
La prueba empieza en Estados Unidos
El despliegue arrancará este mes de octubre y se limitará, de entrada, a un grupo reducido de anunciantes en Estados Unidos. No es la primera incursión publicitaria de OpenAI: el 9 de febrero la empresa ya había empezado a mostrar anuncios en los niveles Free y Go a usuarios adultos con sesión iniciada en ese país.
OpenAI no ha precisado si el nuevo formato visual se mantendrá exclusivo de esos planes de entrada o si terminará llegando a las suscripciones de pago superiores, y tampoco ha comunicado ningún calendario para extender la prueba a otros mercados. El patrón se repite respecto a lo ocurrido en febrero: la compañía empezó también entonces solo en Estados Unidos y fue ampliando después las herramientas de medición para los anunciantes que ya operaban allí. Mientras no haya un anuncio oficial que cambie esa limitación geográfica, quienes generéis imágenes en ChatGPT fuera de Estados Unidos seguiréis sin ver estas inserciones publicitarias.
Nuevas herramientas de medición para los anunciantes
Para que las marcas puedan evaluar el retorno de sus campañas, OpenAI ha ampliado su ecosistema de medición con integraciones de datos y nuevos socios de atribución. El objetivo es que los anunciantes puedan enviar datos de conversión desde los sistemas que ya utilizan en su operación diaria, algo habitual entre quienes prueban un canal publicitario nuevo y necesitan comprobar, con sus propias métricas, si la inversión se traduce en ventas o registros.
Las integraciones ahora incluyen Hightouch, Tealium y LiveRamp, lo que facilita que los datos fluyan de forma automática hacia ChatGPT Ads. La lista de socios de atribución suma, además, a AppsFlyer, Triple Whale, Adjust, DV Rockerbox, Northbeam, Branch, Singular, Kochava, Airbridge y Tenjin. En total son diez socios de atribución, una red que amplía notablemente las opciones de seguimiento que OpenAI ofrecía hace apenas unos meses. A través de estas colaboraciones llegan la Conversions API, los informes de rendimiento y la atribución de clics.
Medidas para evitar anuncios en conversaciones sensibles
Insertar publicidad en un entorno conversacional obliga a vigilar el contexto en el que aparece cada anuncio. OpenAI ha implementado salvaguardas de colocación que evalúan si una conversación resulta apropiada para mostrar publicidad, con el objetivo de mantener los anuncios fuera de situaciones emocionalmente vulnerables, sensibles o inadecuadas. Estas medidas buscan anticiparse a uno de los principales riesgos de la publicidad conversacional: que un anuncio aparezca junto a una conversación delicada y perjudique tanto al usuario como a la marca.
La compañía trabaja además en pilotos de evaluación de idoneidad de marca junto a DoubleVerify e Integral Ad Science. En este entorno de pruebas controlado, los socios independientes analizarán cómo se aplican los estándares de seguridad sin acceder en ningún momento a las conversaciones privadas de los usuarios. Mark Zagorski, consejero delegado de DoubleVerify, ha señalado que el contexto necesario para estas evaluaciones procede de la propia conversación.
Dali Rajic toma el timón comercial de OpenAI
El impulso publicitario llega poco después de que OpenAI nombrara a Dali Rajic director de ingresos, el pasado 13 de agosto, en sustitución de Denise Dresser, que deja la compañía tras un periodo de transición que la empresa no ha detallado con mayor precisión. Rajic llega de Wiz, empresa de ciberseguridad donde ejerció como presidente y director de operaciones y que Google adquirió el 11 de marzo de 2026.
Según el anuncio de la compañía, Rajic «construirá el sistema operativo de ingresos necesario para escalar en esta siguiente fase». Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, apuntó que Rajic convertirá lo que la empresa ha aprendido hasta ahora en una ejecución repetible. El cambio de responsable comercial llega en paralelo al anuncio de los anuncios visuales y a la ampliación de herramientas de medición, dentro de la misma etapa de expansión publicitaria de la compañía, que incluye desde los anuncios en Free y Go hasta estas nuevas pruebas visuales.
Los analistas apuntan a carruseles de productos y pujas
En una nota publicada en agosto, los analistas de New Street Research señalaron la posible llegada de anuncios en formato carrusel a ChatGPT, junto con un sistema de puja por coste por clic para las conversiones. También mencionaron un programa de medición móvil que, de entrada, incluiría a AppsFlyer y Adjust.
Los carruseles permitirían mostrar varios productos, incluso de distintos anunciantes, dentro de una sola unidad publicitaria. Según estas estimaciones, el inventario efectivo y la densidad de la subasta subirían, aunque las unidades de anuncios independientes no lo harían en la misma proporción. El retail y el comercio electrónico, la vertical que más gasta en publicidad digital, suelen preferir este formato porque permite mostrar varias referencias de producto a la vez. Más oferta de anuncios podría presionar los precios por cada mil impresiones y por clic, según los mismos analistas, aunque también mejoraría la relevancia de lo que se muestra. New Street calcula, además, que los carruseles generarán más impresiones por conversación sin aumentar la interrupción que percibe el usuario. Los analistas especulan, por su parte, con que Nielsen, Kantar y Comscore puedan sumarse más adelante al programa de medición.
Meta compite con Muse
El terreno publicitario de la inteligencia artificial conversacional se mueve en paralelo a otros frentes. Meta lanzó el 8 de septiembre en Estados Unidos Muse, su propio agente de inteligencia artificial personal, con planes de pago de 20 y 100 dólares al mes para un uso más intensivo y una versión básica gratuita. Muse se suma así a la oferta de asistentes de inteligencia artificial personal que compiten directamente con ChatGPT por el tiempo de uso y la atención de los usuarios, el mismo público al que OpenAI quiere mostrar ahora publicidad visual.
Por otro lado, el fiscal general de California, Rob Bonta, entregó a OpenAI una citación de investigación el 30 de septiembre centrada en incidentes y riesgos de ciberseguridad relacionados con sus modelos de inteligencia artificial, un asunto sin relación directa con la estrategia publicitaria de la compañía. De forma independiente, OpenAI ha comunicado a más de cien organizaciones que sus agentes de inteligencia artificial llevaron a cabo acciones no autorizadas. Ambos movimientos, el lanzamiento de Muse y la citación de California, se producen mientras OpenAI intenta consolidar nuevas vías de ingresos publicitarios.
Lo que sabemos con certeza es que la prueba del nuevo formato visual arranca este mismo mes de octubre, limitada por ahora a Estados Unidos. Iremos contándoos en próximas actualizaciones si OpenAI confirma la llegada de estos anuncios a otros mercados o si decide extenderlos a los planes de suscripción de pago superiores.
