Microsoft habría planteado recientemente la posibilidad de recuperar en Windows 11 dos opciones de personalización que desaparecieron con el rediseño de 2021: mover la barra de tareas de posición y ajustar libremente el tamaño del menú Inicio. Según lo que ha trascendido desde la feria de Berlín, estos cambios llegarían con la actualización prevista para septiembre de 2026, aunque Microsoft no ha confirmado oficialmente ni el calendario ni el alcance final de la función.
La compañía ha explicado, según fuentes cercanas al desarrollo de Windows, que el objetivo es dejar que cada usuario ajuste el equipo a su gusto: se podría volver a colocar la barra de tareas en el lado izquierdo o en la parte superior, tal y como ocurría en versiones anteriores del sistema. Microsoft no ha detallado qué habría cambiado a nivel técnico para permitir ahora lo que lleva cinco años descartando por motivos de fluidez y animaciones, aunque sí habría reconocido que las opiniones de los usuarios pesan cada vez más en las decisiones de diseño.
El contexto ayuda a entender por qué esta información genera tanto interés. Windows 11 llegó en 2021 presentado como uno de los sistemas más seguros y mejor pensados de la historia de Microsoft, pero de salida faltaban funciones básicas que Windows 10 ya tenía asumidas desde hacía años. Durante meses ni siquiera se podía arrastrar archivos entre aplicaciones a través de la barra de tareas, y mover esa barra a otra posición era, sencillamente, imposible.
La barra de tareas recupera movilidad y el menú Inicio gana opciones de tamaño
Anclar la barra de tareas a los lados o arriba es una de las funciones que más se echan de menos desde 2021, cuando Windows 11 llegó sin ella pese a que en Windows 10 bastaba con desbloquearla y arrastrarla con el ratón. Si se cumple el calendario que ha trascendido, la actualización de septiembre de 2026 devolvería esa flexibilidad, aunque no del mismo modo: en vez de mover el elemento directamente por el escritorio, habría que entrar en los ajustes de Personalización y elegir ahí la posición deseada.
El menú Inicio, que ha ido creciendo de tamaño en las últimas actualizaciones, también ganaría margen de maniobra. Hasta ahora solo se puede escoger entre los tamaños predefinidos pequeño, grande o adaptativo, sin ninguna opción intermedia. Con este cambio se abriría la puerta a ajustar el espacio según el tamaño de la pantalla o las preferencias de cada uno, algo que en Windows 10 se resolvía simplemente arrastrando los bordes del menú con el cursor.
Windows 11 arrancará más rápido en PC con 8 GB de RAM
Microsoft también habría dedicado parte de su presentación en el IFA 2026 a hablar de rendimiento. La compañía aseguraría que trabaja en reducir el consumo de memoria del sistema y en acelerar el arranque, sin ofrecer cifras concretas de mejora ni una fecha exacta de disponibilidad para ese apartado.
Este ajuste apuntaría directamente a los equipos con 8 GB de RAM, una configuración todavía habitual entre quienes no pueden o no quieren cambiar de hardware y que arrastra quejas por lentitud desde el lanzamiento del sistema en 2021. Junto a esta optimización, Microsoft habría confirmado que reduciría los accesos directos a Copilot en la interfaz, desplazando el peso hacia modelos de inteligencia artificial que funcionen de forma local en los equipos más potentes, en lugar de depender de servicios en la nube integrados en el escritorio. Se trata de un giro relevante si se confirma, porque hasta ahora la estrategia de la compañía había ido en sentido contrario: multiplicar los botones y accesos directos a su asistente en cada rincón del sistema.
Limitaciones de Windows 11 frente a Windows 10
Aunque estos cambios se confirmasen, la forma de interactuar con estas herramientas conservaría diferencias respecto al sistema anterior. En Windows 10 bastaba pasar el cursor por el borde de la barra de tareas para cambiar su tamaño; en Windows 11 esa opción seguiría sin existir, según lo que se conoce hasta ahora.
Lo mismo ocurriría con el menú Inicio: la versión anterior permitía estirarlo o encogerlo arrastrando sus bordes con el ratón, mientras que la arquitectura actual de Windows 11 limitaría el ajuste a los menús de configuración. Esta diferencia no es menor para quienes siguen trabajando con equipos de sobremesa y ratón, un colectivo que desde 2021 ha reclamado de forma insistente el mismo control directo que tenía en Windows 10, frente a una interfaz pensada también para pantallas táctiles. Microsoft no ha dado señales de que ese tipo de interacción directa vaya a llegar a corto plazo, aunque sí ha dejado constancia de que seguirá recogiendo comentarios de los usuarios antes de cerrar la versión final de la actualización.
